La vecina Balón de Oro, entre el 'matcha' y el pollo al limón: "En Ribes, Aitana es nuestra Messi"
Relevo radiografía la infancia y el entorno del pueblo de la mejor jugadora del mundo.

Esdra es uno de los camareros, hijo del dueño, de la Cafetería 'Lo de Santy', ubicada en pleno corazón de Sant Pere de Ribes, en el carrer Nou. Su vecina es Aitana Bonmatí, campeona de Europa, del mundo y Balón de Oro, que después de algunos partidos del Barça coge el móvil y llama al teléfono fijo del restaurante. "Lo de siempre", dice. Lo de siempre es un pollo al limón con patatas recién hechas. El local es profundo, estrecho, con una barra al final y una silla con un cartel que alerta a los clientes de que esperen su turno. Tiene una terraza con varias mesas donde Aitana, muy a menudo, come cuando no tiene tiempo. "A veces le digo que le subo la comida a casa. Las niñas, las abuelas... Todas quieren fotos, selfies y autógrafos. A ella le gusta, lo lleva bien, pero a veces está cansada", reflexiona Esdra.
La historia de la mejor jugadora del mundo no se entiende sin su personalidad forjada en Ribes ("a los de allí les molesta que digas Sant Pere", cuenta un antiguo vecino) y sin ese carrer Nou donde reside y transcurre su otra vida, la real, la de siempre. Unos metros más arriba, en la plaça Marcer, luce el Cabaler Café, un local pintoresco con guiños en sus paredes al cine y a la música, donde desayuna y pasa las tardes con sus amigos, con un chai latte de matcha ("no quiero la leche caliente, por favor", repite) y medio bocadillo de queso manchego con pan con tomate (cómo no) y donde también pasa ratos agradables con Pol, por ejemplo, un amigo de la infancia con síndrome de Down que ahora juega a fútbol en Sitges y Aitana le anima a que lo haga en el Barça. "Es un poco vago", explica su primo Lluís, quien fue profesor de Aitana cuando fue a la Escola el Pi.
«Los chicos le tenían manía y a veces la castigábamos»
Para llegar al primer colegio que se creó en Sant Pere de Ribes hay que caminar apenas 200 metros y dejar atrás el carrer Nou. Allí, un 31 de octubre, los alumnos celebran la 'castañada' en la hora del patio. Mientras salen por la puerta de vidrio, dejan atrás el 'Racó Aitana', un espacio con el nombre y una foto de la jugadora y un mensaje firmado: "Para la mejor escuela del mundo, siempre en mi corazón". En ese patio, Aitana empezó a mostrar sus habilidades, como relata Lluís, que llegó al colegio justo cuando la jugadora del Barça tenía 12 años y cursaba sexto de Primaria. "Sabíamos que era una crack, pero no imaginábamos esto", reconoce.
"Los niños le tenían manía porque les daba una lección de fútbol. A veces, la teníamos que castigar porque ella se rebelaba"
Profesor de castellano de Aitana"Fui su tutor y profesor de castellano. No era una alumna brillante pero era trabajadora y constante y eso permitía que sacara todo bien. Le encantaba el catalán, lengua que siempre ha defendido, y las matemáticas. Iban más floja en castellano. Y en el patio todos querían ir con ella", explica Lluís, que destaca el carácter de Aitana, que siempre "tuvo muy claro lo que quería y lo defendía". "Los niños le tenían manía porque les daba una lección de fútbol.Y eso generaba conflictos, a veces la teníamos que castigar porque ella se rebelaba", explica el profesor de castellano, que conoció a Aitana muchos años antes, cuando apenas era una niña e iba a la Entidad Social GER.
No hace falta ir demasiado lejos para llegar al edificio, que anuncia en su fachada actividades culturales para noviembre y cuyos cuatro balcones son escaparates de cuatro banderas: una 'estelada', la de Palestina, la del movimiento LGTBI y la de los Antifascistas del Garraf. En ese edificio, Aitana acudía de niña los sábados y domingos al Esplai a ver los partidos del Barça. Se colocaba en primera fila y no molestaba a nadie mientras disfrutaba viendo el juego de Iniesta y Xavi, sus ídolos, y a quienes echó de menos en la gala del Balón de Oro. "Ella dice que nació allí", cuenta Lluís, que conoce a sus padres porque también son profesores de Literatura.
El CD Ribes: «Pasamos de un equipo femenino a 14 en cinco años»
La ruta es circular y nos lleva a la calle Sitges, la avenida principal, donde a mano izquierda muchos vecinos y curiosos sacan sus teléfonos para fotografiar al mural con el que ha amanecido el pueblo, una imagen dibujada por Jordi Comas en la que se ve a Aitana con una niña. "No soy de Ribes, soy de Hospitalet. He venido a aquí por trabajo, me he bajado del coche porque me gusta coleccionar este tipo de murales", dice un curioso, que comparte primer plano con Elena, una vecina que se siente "orgullosa" de Aitana. "Soy de Sitges pero llevo 25 años aquí. Sigo a Aitana desde que llegó al Barça. Veo sus partidos y siempre presume de nuestro pueblo", dice, mientras una chica joven, Yasmine, que va al dentista, también se detiene porque le sobra tiempo o le falta valor: "Sé quién es Aitana; bueno, todos en el pueblo lo sabemos, pero a mí no me gusta el fútbol".
Yasmine, que no tendrá más de 16 años, puede ser una de las excepciones de la fiebre por el fútbol femenino que ha llegado a Ribes después de la eclosión de Aitana, como explica Tino Herrero, el presidente del CD Ribes: "Hace cinco años teníamos un equipo de niñas... Ahora tenemos 14. Hay 180 chicas en el club", apunta, mientras recuerda los inicios de la jugadora, que ahora da nombre al campo del pueblo: "Mi hijo jugaba en otra categoría. Todos en el club me decían que tenía que ver el alevín, que había una niña que era mejor que los niños". Luego Aitana voló al Cubelles y de ahí al Barça. "El boom del deporte femenino no solo ha llegado al fútbol", advierte la alcaldesa de Ribes, Abigial Garrido, del PSC: "Ha puesto Sant Pere de Ribes en el mapa", concluye.
Ribes, entre la «extinción» y la crisis vinícola
Sant Pere de Ribes cierra el triángulo que forma con Sitges y Vilanova i la Geltrú, dos pueblos costeros y turísticos, donde la vida transcurre a otra velocidad. También entre el pasado agrícola y el futuro incierto pasan los días en esta localidad separada en dos zonas: Roquetes (más cerca de Vilanova) y Ribes, donde viven unos 15.000 habitantes. "Es un pueblo muy de su gente, colaborativo, todos se conocen, se saludan, tiene toques pintorescos", explica un ex vecino, quien residió un tiempo entre sus gentes. Ribes, donde nació, creció y sigue viviendo Aitana, tiene otros quehaceres.
"Antes vivíamos del campo. Las jóvenes iban a trabajar a la Pirelli de Vilanova o a Sitges a hacer zapatos. Luego todo cambió, cuando murió 'aquél'", cuenta Carles en un catalán cerrado, que pasa el rato junto a tres amigos coetáneos (más de 80 años) en la plaza del pueblo. "Los 'ribetanos' nos extinguimos. Muchas veces, en estos bancos, hablamos: 'cuando pase un conocido, nos vamos… Y estamos rato, porque todos son de fuera", añade.
A unos 30 kilómetros de Barcelona, a tiro de la playa, el pueblo destaca por su "tranquilidad" y por ser una ciudad dormitorio, como cuenta Josep Pascual, uno de los seis productores de vino autóctono del Garraf y quien regenta una tienda junto a la casa de Aitana. "El 30% de la gente es de Ribes de toda la vida, como Aitana, aunque sus padres vinieran de Vilanova, pero ella nació aquí; el resto es de fuera", dice mientras introduce su temática, la vinícola, un problema "por el cambio climático que afecta más al Garraf que a otras zonas" y porque en su día el Penedés le recomendó a los vitivinicultores plantar viñedos de 'cabernet souvignon y merlot': "¡Un error!". Temas del pueblo, comidilla vecinales como las que recoge la prensa (el Ibi sube un 5% y la delincuencia baja un 6%) que no atañen a una Aitana que "siempre saluda, firma autógrafos… No la dejan en paz", pero no entra en la tienda de vinos.
No ha cambiado pese a sus grandes éxitos. Ni lo hará. Transcurre en el carrer Nou, donde el último día de octubre no se hablaba de otra cosa, tampoco en el local que hace las veces de restaurante de la Penya Barcelonista Aitana Bonmati: "Hace unos meses sugerimos este nombre y le hemos dado suerte. Es una chica magnífica", dice Josep Mestre, el dueño. Una vecina corriente, con sus costumbres, en su Macondo particular, donde pasa los ratos fuera de los focos bebiendo matcha y comiendo pollo al limón con patatas fritas recién hechas mientras se corona en la cima del fútbol. "En Ribes, Aitana es nuestra Messi".