ENTREVISTA

Zubizarreta: "Como dice Butragueño, nuestra generación era amiga de la derrota"

Cuatro Mundiales, tres Eurocopas y 126 partidos, uno de los 'padres' de la Selección desmenuza el pasado y también el presente de la Roja de su amigo Luis Enrique.

Andoni Zubizarreta, durante la entrevista con Relevo./
Andoni Zubizarreta, durante la entrevista con Relevo.
Enrique Ortego

Enrique Ortego

Cuando un Campeonato del Mundo se abre y la selección española va a entrar en juego, es casi obligado mantener una edificante charla con Andoni Zubizarreta, uno de los 'padres' de la Roja, aunque en sus tiempos todavía no se denominara como tal o con la habitualidad que se hace ahora. ¿Por qué hay que sentarse con 'Zubi' cuando de la Selección se trata? Primero, porque es un hombre sabio; después, porque fue durante 13 años internacional y jugó cuatro Mundiales (16 partidos) y tres Eurocopas; porque fue el primero en llegar a los 100 partidos y se jubiló, por voluntad propia, con 126, consecutivos 86 de ellos... y, por último, porque sabe transmitir con sentido todo lo que lleva dentro. Y si no compruébenlo personalmente: 45 minutos entre el pasado y el presente.

Buenos días, portero, ¿se le puede seguir llamando así?

Buenos días, periodista. Tengo un amigo que dice que nunca dejamos de ser futbolistas, pero cuando te levantas por la mañana y te miras al espejo te das cuenta de que ese tiempo ha pasado. Tampoco me gusta lo de 'ex'. Si me llaman portero por la calle igual no me vuelvo, aunque tengo un amigo que me sigue llamando así. Si me llaman Zubi, quizás sí.

¿Cómo es el día a día de un portero sin portería?

La salida del Olympique de Marsella, que fue mi último club, fue justo antes de la pandemia por lo que estuve encerrado en mi casa como el resto de la tierra. En 2021 hice un Master, un curso en la Universidad de Columbia de transformación digital; he hecho televisión, escribo artículos para El País; ahora voy a hacer el Mundial y desde hace seis meses estoy trabajando con Rayados de Monterrey como consultor de su proyecto estratégico a 2030. Voy a México cada tres meses y ellos vienen a España para mantener un contacto más continuo.

Usted es un parto bien aprovechado: portero de élite, enlace entre la Selección y la Federación, director del estadio olímpico de Sevilla, director deportivo, comentarista, columnista, conferenciante, socio de una empresa de coach con Valdano, Iturriaga y Corbalán, ahora consultor. ¿Le falta por hacer algo que le hubiera gustado y no ha hecho?

Es verdad que en mi etapa post-futbolista he hecho muchas cosas. Con la empresa que dice, 'Make a Team', aprendí mucho (2004-2010). Entonces sonó que éramos un poco raros, pero con el tiempo nos hemos dado cuenta de que tenía su razón de ser. Se trataba de ayudar a comprender cómo se trasladan las vivencias del deporte a la gestión empresarial. ¿Qué me falta por hacer? Si acaso alguna otra experiencia en otro país que no tiene que ser de los del gran fútbol, pero sí en los que pueda aportar mis conocimientos, tipo Japón, Estados Unidos...

Lo que nunca ha tenido es la tentación del banquillo. ¿Tan bichos raros ve a los entrenadores? Ni siquiera entrenador de porteros...

Eso tiene que ver con que yo era portero y no era un jugador de campo, que tienen una traslación al banquillo más directa. A mi siempre me ha gustado más estar en la organización, en la estructura. Ser portero es un poco lo que yo soy ahora. Estás atrás, organizas, proteges... y de vez en cuando la sacas de la portería y eres el culpable de los goles. Tuve una pequeña experiencia como entrenador de porteros cuando estaba en la Federación, con la sub-21, con Iñaki Sáez de entrenador, antes de la Eurocopa del 2000. Me pidió que le ayudara. Me vestí de corto, menos mal que no hay casi imágenes de eso. Los guantes no me los llegué a poner porque era todo un poco más teórico. Teníamos a Iker Casillas, Dani Aranzubia y Felip. Todos fueron buenos, pero no creo que fuera por la calidad de mis disparos.

«A mi siempre me ha gustado más estar en la organización»RELEVO

Por su trayectoria, se puede decir que usted es un producto de Selección puro y duro. Nació para jugar en el equipo nacional.

No lo había pensado nunca, pero puede que sí. Posiblemente en mi caso estaba influenciado por la tradición de porteros vascos que habían jugado antes en la Selección. Llegar ahí era como cumplir las expectativas. Recuerdo perfectamente el primer día que jugué con la selección juvenil. Tuve de compañero de habitación a Míchel y fue en Suiza. Antes ya había estado en el torneo de Mónaco, que tenía un gran prestigio, pero no jugué. El mismo en el que se consagró a López Ufarte, 'le petit diable'. Luego, esa generación de juveniles, que ahora se llama sub-18, pasó a ser la sub-21, que jugamos la final contra Inglaterra y perdimos (1984) y después, una parte de nosotros ya estuvimos en el Mundial 86 con la absoluta y otros llegaron ya en el 90, a Italia.

No es muy conocido que estuvo de suplente en el 12-1 a Malta, partido que nos clasificó para la Eurocopa 84, en la que ya estuvo, aunque no jugara.

Fue mi primera convocatoria con la A. Estaba lesionado Arconada. Buyo saltó a titular y como yo estaba en la sub-21 corrió el escalafón. Llegué a Alcalá de Guadaira, que fue donde nos concentramos, y todos mis compañeros decían que podíamos conseguir la clasificación. Yo, que llegaba con las matemáticas hechas, había que meter 11, y pensaba que estaban locos. Hasta que no marcamos el nueve no comencé a creer. Llegamos al descanso con 3-1, nos habían marcado encima un gol, habíamos fallado un penalti. Yo venía del Athletic, donde la lógica siempre nos había funcionado muy bien. Yo era de los de tocar para poder creer. Y a partir del noveno gol, toqué y creí.

Zubizarreta explica su primera experiencia con la SelecciónRELEVO

"Estuve en el banquillo en el 12-1 a Malta, mis compañeros pensaban en la remontada y yo pensaba que estaban locos. Hasta el noveno gol no comencé a creer"

Su debut en un Mundial fue en México 86 contra Brasil.

En el estadio Jalisco contra los Sócrates, Careca, Casagrande, Junior... No está mal. Me vino a la memoria en ese mismo estadio el Brasil del 70 con Pelé, Riveliño, Tostao... Llevaba nueve partidos en la Selección en ese momento y ponerme en ese escenario con Brasil delante fue algo muy grande.

Zubizarreta, ante Brasil, en el Mundial de México'86.  Popperfoto.
Zubizarreta, ante Brasil, en el Mundial de México'86. Popperfoto.

Su trayectoria futbolística es muy de récords, de 'Libro Guinness'

Los récords están para que se superen. Cuando llegué a los 126, que podían haber sido más, me decían que sería muy difícil igualarme... y después llegó la generación de los tres títulos y Sergio ha llegado hasta los 180, casi 60 partidos más que serían cinco temporadas. En mi récord de partidos de Liga, 622, también llegará alguien y hará más.

Usted se enteró que iba a debutar con la Selección en un ascensor.

Sí, fue en Alicante en enero del 85, contra Finlandia. Bajamos a la comida Luis Arconada y yo en el ascensor. Yo casi le hablaba de usted y en ese momento me dice, 'prepárate que lo mismo esta tarde juegas la segunda parte'. No me dijo nada más. Era parco en palabras. Yo me quedé con la duda: '¿qué me ha dicho? ¿que voy a jugar?' El mister, Miguel Muñoz no me había dicho nada y de hecho no me lo dijo hasta el descanso que me dijo que preparara para salir en la segunda parte. Con el tiempo, cuando ya tuve confianza con él, le pregunté a Luis que por qué me lo había dicho y me dijo que había sido para que estuviera preparado, que a veces te enteras de repente y te asustas.

Arconada, Zubizarreta y un ascensor; la historia de su debutRELEVO

Si la historia le recuerda como el 'nieto' futbolístico de Iribar y el 'hijo' futbolístico de Arconada... ¿Le parecería bien?

Lo de Iribar, sí. Siempre fue mi referencia. Fui portero por Iribar, además de porque me gustara esa posición desde muy pequeño, pero posiblemente me gustaba porque ahí jugaba Iribar. Tampoco tengo muy claro si era del Athletic porque era de Iribar, o al revés. Supongo que fue por los dos a la vez. Con Luis es distinto. Me lo encuentro compitiendo. Él en la Real y yo en el Athletic y luego ya en la Selección como compañero, pero tratándole casi como de don Luis, más que de Luis. Es una relación más de cercanía y con Ángel era más de admiración. Era mi ídolo.

"El día de mi debut, me enteré de que iba a jugar en el ascensor. Me lo dijo Arconada para que estuviese preparado. Muñoz no me dijo nada hasta el descanso"

En su caso, es evidente que fue portero por devoción y elección, no por descarte, no le decían 'Tú, a la portería'.

En Euskadi, en aquel tiempo, los porteros se elegían. El portero no era un puesto de descarte, era un puesto importante. Si jugabas a pies para elegir, se solía elegir al portero el primero. Era un puesto de definición.

Yo siempre pedía al que marcaba más goles.

Porque usted pensaba en el fútbol de adelante para atrás y algunos pensamos el fútbol de atrás para adelante. También es verdad que nosotros teníamos de niño la referencia del Athletic y nuestra historia se puede escribir por años y, especialmente por porteros que cubren décadas. Blasco, Carmelo, Iribar... y luego yo. Iribar me decía que cuando uno se pone la camiseta del uno con el escudo del Athletic es que llevabas la camiseta de gente de mucho peso. Era como una continuidad. Yo le imitaba o quería imitarle en una época en la que teníamos muy pocos partidos de Selección...

"El primer jersey que pude tener tenía que ser como el de Iribar y se lo encargó, como favor, mi tío al comercial de Adidas en Euskadi... Javi Clemente"

Se vestía de negro.

Porque en aquellos tiempos jugábamos con lo que podíamos o teníamos. Sí es verdad que imitaba a Iribar desde la imaginación, desde las transmisiones de la radio y desde las crónicas de José María Múgica en La Gaceta del Norte, un periodista histórico. Cuando leía, imaginaba. La primera camiseta o jersey que pude pedir ya, fue una como la que llevó Iribar el día famoso que salió con Kortabarría, el capitán de la Real, en Atotxa con la ikurriña. Mi tío tenía una tienda de deportes y se lo pidió para su sobrino, es decir para mí, al comercial de Adidas de la zona... y esa persona era Javier Clemente. Era verde.

Javier Clemente le consiguió su primera camiseta de fútbolRELEVO

Vamos con sus Mundiales. México 86. Cinco partidos, eliminados en cuartos de final, Miguel Muñoz de seleccionador y líos, muchos líos.

Mundial largo de concentración porque había que hacer una adaptación a la altura. Allí comencé a pensar que tenía que haber una persona específica en la organización de un equipo precisamente para que solucionara o lo intentara todas las cosas que nos pasaron: hoteles, mal de Montezuma, las familias, los viajes... Me ayudó mucho haber estado en la Eurocopa 84 de París, en la que ya hubo sus líos, como usted dice, y haber vivido de primera mano, por ejemplo, que se había reservado en el hotel de Versalles una cena para 300 personas, por si ganábamos y como perdimos, no estábamos más de 40. Era la soledad que acompaña al no ganar. No sé por qué no pudieron venir a cenar... Volviendo al Mundial, me quedo que comenzamos contra Brasil, con el partido contra Dinamarca en Querétaro con los cuatro goles del Buitre y con la desgracia del día de Bélgica con la eliminación de la tanda de penaltis y muchas cosas que han venido después pegadas a esa tanda en mi carrera.

Italia 90. Cuatro partidos, eliminados en octavos de final. Luis Suárez y líos, también muchos líos.

También tuvimos líos. Salvo en Estados Unidos 94, en todos los grandes Campeonatos tuvimos líos. En Udine, fue aquella conferencia de Prensa de todo el equipo después del partido contra Uruguay, un partido espeso con un resultado muy bueno para un partido muy malo. Recuerdo el 3-0 contra Corea y el 'Me lo merezco' de Míchel, que había marcado tres goles y se lo merecía. Y luego la historia tan repetida de jugar nuestro mejor partido contra Yugoslavia e irnos derrotados para España. En el vestuario solo repetíamos que en México habíamos sido mejores que Bélgica, que allí habíamos sido también mejores... Fue una sensación de tristeza. Recuerdo que cuando salíamos del campo iba hablando con Michel y vimos a los yugoslavos en el autobús, fumando, con las cervezas, con las familias... y nosotros con la maleta para casa. En ese Mundial teníamos equipo para haber llegado más lejos. Estoy convencido.

Dragan Stojkovic (Yugoslavia) celebra un tanto ante Zubizarreta en Italia 90.  PA Images.
Dragan Stojkovic (Yugoslavia) celebra un tanto ante Zubizarreta en Italia 90. PA Images.

Estados Unidos 94. Cinco partidos. Eliminados en cuartos. Javier Clemente, seleccionador. Y final, puñetazo de Tassotti a Luis Enrique, casi-gol de Julito Salinas... Seguimos con el jugamos como nunca y perdimos como siempre.

También teníamos equipo para llegar más lejos. Seguro. La sensación del final del partido contra Italia tuvo más relación con el drama. Pasamos de la tristeza al drama, pero no es lo mismo, aunque lo parezca. Había elementos añadidos a los anteriores. Comenzamos a pensar que alguien nos había echado una maldición o qué nos pasaba realmente. Cuando juegas un mal partido y pierdes es un tipo de frustración que ya nos habíamos encontrado y no pasa nada. Pero cuando pierdes con la sensación de que no has sido inferior al contrario, ya no sabes qué pensar. Hacíamos todo lo que podíamos pero no ganábamos.

Zubizarreta despeja ante Dino Baggio en el España-Italia de Estados Unidos 94.  Getty
Zubizarreta despeja ante Dino Baggio en el España-Italia de Estados Unidos 94. Getty

Mundial 98. Tres partidos. Eliminados en la primera fase. Clemente seguía como técnico y su despedida. Después de haber definido el anterior Mundial como drama... No sé cómo va a resumir lo que pasó en Francia.

Frustración, desde el punto de vista personal y del equipo. Antes de ese campeonato tuve una de las pocas lesiones que había tenido en mi carrera, muscular y llegué más o menos justo a ese primer partido contra Nigeria y para explicar lo que pasó ese día que la gente vaya a Youtube y ponga: 'Nigeria 13 de junio Nantes'. Y verá lo que pasó... La frustración del partido contra Paraguay que teníamos que haber ganado y no lo hicimos y luego ya la frustración del tercer partido contra Bulgaria, en el que ganamos 6-1 y yo sabía que era el último porque en octubre del año anterior le había dicho a Javi que después del Mundial lo dejaba. Ese Mundial lo ganó Francia, que hubiera sido nuestro rival de haber pasado. Meses después me encontré con Aime Jacquet, el seleccionador francés y me dio las gracias. Le pregunté que por qué y me dijo porque el único equipo con el no se quería enfrentar era España. Y creo que Bilardo también había dicho algo parecido en el 86 cuando pasó Bélgica.

"En México 86 sentimos frustración; en Italia 90, tristeza; lo de EEUU 94 fue un drama y lo de Francia 98 frustración doble, del equipo y además la mía personal"

Y en su caso además no tenía posibilidad de revancha, se retiraba.

Otro añadido importante. No había un mañana. Los últimos diez minutos del tercer partido sabiendo que nuestra goleada no servía para nada porque en el otro partido a los dos les valía el empate para pasar e iba 0-0, me dio tiempo para pensar, cosa rara en un partido de fútbol y más siendo portero. Repasé un poco mi historia desde ese partido contra Brasil en México 86. Siempre podíamos alegar aquello que dijo Edison cuando inventó la bombilla, que no es que hubiera fracasado diez mil veces antes, sino que iba acotando el proyecto hasta que consiguió el resultado final. Cuando llegó el 2010, nosotros podíamos haber dicho lo mismo, que estábamos en el proceso prueba-error y encontrando un camino para llegar a ganar y se encontró en Sudáfrica... Ja, ja, ja.

Un día me dijo que los errores de un portero eran accidentes de trabajo y que el suyo contra Nigeria fue porque si le gustaba adelantarse siempre a la jugada una décima de segundo, ese día se adelantó un segundo entero.

Es que fue así. Una de mis mejores capacidades era entender el juego y anticiparme a las jugadas. Intentaba tener una situación en el campo que me permitiera adelantarme a lo que venía. Bien con dos pasos más adelante, más a un lado... Ese día, como tenía esa pequeña molestia en el sóleo, sin querer mi cabeza se dio más margen para tomar la decisión. Me adelanté demasiado y cometí un segundo error que fue, cuando la pelota iba a pasar entre el palo y mi cuerpo, tuve la duda de que si la dejaba pasar iba a ir fuera o a un jugador nigeriano que me había parecido intuir en el segundo palo. Luego vi, en las imágenes, que si la hubiera dejado pasar se hubiera ido posiblemente fuera. Fue una jugada absurda, pero todo eso se ve después.

"En el gol contra Nigeria, además, dudé cuando no tenía que dudar"

¿Merecieron la pena esos 13 años con la Selección aunque no se ganara nada?

Claro que merecía la pena. Un Mundial o una Eurocopa es un escenario donde se reúnen los mejores jugadores del mundo, que mide a los equipos, pero sobre todo te mide a tí por mucho que hayas estado o ganado en otras competiciones. Un Mundial te mide los nervios, la tensión, tu excitación particular y todo lo que genera. Emilio Butragueño suele decir que nosotros, nuestra generación, éramos amigos del perder, de la derrota y así parecía. Ser amigos del ganar es más fácil, tienes recuerdos, portadas, se crean vínculos muy potentes, pero nosotros mantenemos una amistad a través de la derrota. A nosotros, en la Federación, nunca nos han reunido para celebrar la eliminación contra Bélgica... Puede que no tuviera sentido. Pero tampoco por ser subcampeones en Francia, en el 84. Cuando volvíamos de las grandes competiciones sin ganar me daba la sensación de que, al final, perdíamos nosotros mismos. No nos ganaba nadie. Y lo digo casi por los cuatro Mundiales a los que yo fui.

Casi todos los porteros sois hijos de un error que ha machacado vuestra carrera. No de las paradas que os permitieron estar tantos años de titulares en vuestros clubes y en la Selección. Iribar fue víctima del gol de Katalinski, que nos impidió jugar el Mundial 74; Arconada, del de la final de París con Platini; usted del de Nigeria; Unai Simón tuvo el de Croacia, aunque luego rectificó con creces...

Casillas no tiene ninguno así... creo. Le recordamos más por la parada a Robben. Lo que ocurre es que un error de ese tipo justifica muy rápido una derrota, una no clasificación... y es muy fácil recordarlos cada vez se produce alguno parecido.

El mejor partido de su carrera, según su punto de vista cuál fue.

Tuve algunos. El de Uruguay en Italia 90; el de Inglaterra en la Eurocopa 96. Acabé muy contento de mi actuación en el de Dinamarca en Querétaro, pero claro como Butragueño marcó cuatro goles... Lo normal es que él fuera el héroe.

Vayamos al presente. ¿Cuánto de Javier Clemente ve en Luis Enrique?

Su determinación y en la flexibilidad en el juego de su equipo.

¿Qué no sabe usted de Luis Enrique? Fue compañero suyo, le fichó para el Barça como entrenador, ahora sigue de cerca su etapa como seleccionador...

Todos los seres humanos vamos cambiando según nuestras experiencias, nuestras vivencias. En el mecanismo inicial sí que nos conocemos mucho.

Cuando jugaban juntos ya veía en Luis Enrique un entrenador en potencia, como por ejemplo ocurría con Guardiola, que acababa el partido y te lo radiaba otra vez. ¿Luis era tan pesado, con perdón como Pep, en ese sentido?

En esta situación que me plantea pasa un poco lo mismo que con los porteros. Entendemos que los jugadores de campo están más cerca de los entrenadores, sobre todo los centrocampistas. Hay mil casos. El de Pep, el de Xavi, el de Xabi Alonso, el de Vicente del Bosque, el de Luis Aragonés, el de Luis Suárez... Entendemos también que los defensas puedan pensar como entrenadores y, sin embargo, los atacantes y los porteros estamos más lejos de convertirnos en entrenadores porque somos más individualistas, más libres y, en nuestro caso se nos asocia menos al juego colectivo. Luis siempre tuvo esa vinculación con el entrenador. Nunca fue una figura y necesitaba el trabajo del colectivo. Además fue muy polivalente. Jugó de delantero, de extremo, de lateral, de carrilero... 

¿Qué vio en él para ficharle para el Barcelona?

Primero que conocía la idea del juego típico del Barça porque la había llevado a la práctica en el Barça B; segundo porque conocía a los jugadores que venían detrás y tercero y fundamental, la energía que tenía, su determinación. Veníamos del fallecimiento de Tito Villanova con su enfermedad; habíamos tenido también el caso de Abidal... Necesitábamos alguien que nos sacase de eso, que se atreviese a tirar hacía delante... Tenía un gran conocimiento del juego, venía de la Roma y el Celta, también manejaba las conferencias de Prensa, algo importante en el Barcelona... aunque algún día nos sorprendiese a nosotros mismos.

"Las virtudes que más valoro en Luis Enrique son sus energía y su determinación. Futbolísticamente, como jugó de casi todo, entiende todas las posiciones"

El Luis Enrique streamer sí que no se lo esperaba.

La verdad que no. No sé lo que pretende. No soy un experto en la materia. El primer día no lo escuché. No creo que te escuche... lo siento Luis. Cuando le escucho en las conferencias de prensa le entiendo bien las cosas que dice y por qué las quiere decir y tampoco le ha ido nada mal.

Unai Simón es el prototipo de portero vasco de toda la vida.

Sí, pero en evolución. Es un prototipo de portero que se ha adaptado a las exigencias del fútbol actual. Le ves en el Athletic y en la Selección y Luis le pide muchas más cosas de las que ya le pide Ernesto. Y se adapta bien.

Como cambian los tiempos en la portería. De los tres guardametas, se cumple el cupo de casi siempre del portero vasco, pero los otros dos no son del Real Madrid, ni del Barça, ni del Atlético... Juegan en la Premier y además en clubes que no están ni en el 'big-six'...

Responde un poco a la Selección que Luis Enrique quiere hacer. La búsqueda de perfiles que quiere y luego esa determinación que tiene para tomar decisiones. En el Barça B tenía tres porteros que eran muy iguales y decidió que en la primera vuelta cada uno iba a jugar siete partidos. Yo le decía, está bien, pero el tercer portero del primer equipo es el titular del Barça B y si un día se nos lesiona Valdés o Pinto, tenemos que tener a uno preparado. El confiaba en todos por igual. Llegamos a la final de la Champions de Wembley contra el Manchester United, habían expulsado en las semifinales a Pinto y tenía que elegir un segundo para el banquillo. Su respuesta fue coge a cualquiera porque los tres son buenos si tienen que jugar. Ahora debe pensar lo mismo. Los tres le sirven.

"Creo en esta selección, va a competir seguro y si se mete en octavos ninguna selección va a querer jugar contra ella, lo mismo nos pasaba a nosotros, no nos querían ni ver, pero después nos ganaban"

Parece ser que dos de los tres que están en Catar, Robert Sánchez y Raya, están en la lista porque manejan bien el juego con los pies más que porque paren bien. Suena a maldad, pero...

Hombre supongo que también pararán bien. Luis pide a sus porteros que jueguen muy adelantados, no solamente en la salida del balón para crear una superioridad o llegar donde quiere llegar, sino también durante todo el partido y eso significa que tiene que tener porteros que sepan correr bien hacia atrás, que sepan donde está siempre la portería y que no pierdan de vista nunca donde está el balón y supongo que estos tres porteros dominan esas situaciones.

¿Cree en esta Selección?

Va a competir seguro. En un Mundial te puede ganar cualquiera, claro, pero hay que saber que gestionar la secuencia. Primero superar la primera fase y si consigue meterse en octavos, de lo que estoy seguro es que a nadie le va a gustar jugar contra España, como nos pasaba a nosotros en nuestro tiempo, pero después nos ganaban. Este equipo tiene una idea clara de juego, sabe lo que quiere hacer en cada momento, posee una personalidad muy marcada, aunque a veces eso pueda dar pistas al contrario y sepa por dónde te pueden atacar. Ahí es donde Luis y sus jugadores tienen que ser más camaleónicos de lo que parece. Me consta que él quiere que el equipo tenga una flexibilidad que a veces no muestra.

Último penalti. Su podio del Mundial.

Argentina y Brasil y un europeo entre los que están Alemania, Francia, Bélgica y España. Pero tengo curiosidad por ver qué pasa con selecciones como Senegal, aunque haya perdido a Mané; o Marruecos que tiene ya una mentalidad distinta con muchos jugadores titulares en clubes europeos. Por ahí puede haber algo interesante.