RYDER CUP

Cuál es el premio de la Ryder Cup 2023

El mundo del golf es una industria multimillonaria y la Ryder Cup su evento más importante.

Jon Rahm con el uniforme europeo de la Ryder Cup 2023./REUTERS
Jon Rahm con el uniforme europeo de la Ryder Cup 2023. REUTERS
Javier Mercadal

Javier Mercadal

El golf es uno de los deportes que más dinero mueven del mundo. La bolsa de premios en las competiciones del PGA Tour es millonaria. Sin ir muy lejos, Jon Rahm se embolsó 3,4 millones de dólares por ganar el Masters de Augusta 2023. Por no entrar en las cantidades astronómicas que desembolsó LIV Golf para hacerse con varios de los principales nombres del circuito. Pese a que se puede practicar por un precio relativamente módico, la industria del golf amateur también mueve numerosos ceros al año. Especialmente en países como España, que suelen ser receptores de turistas internacionales que buscan combinar el jugar unos hoyos con un clima cálido.

De todas las competiciones que existen en el universo golf, no hay ninguna que cuente con el poder de atracción de la Ryder Cup. Se trata de un torneo que no se parece a ningún otro. Con una tradición vasta, no en vano la primera edición se celebró en 1927, y en la que los aficionados toman parte por una de las dos selecciones participantes: Estados Unidos y Europa. Eso hace que los principales golfistas del mundo estén desando tomar parte del torneo.

Cuál es el premio de la Ryder Cup 2023

Uno podría pensar que si se trata del torneo de golf más prestigioso del mundo, la bolsa de premios iría en consonancia. Nada más lejos de la realidad. La Ryder Cup no ofrece ningún premio en metálico para sus ganadores. Tampoco para los perdedores, claro. Se trata de un torneo en el que los principales protagonistas, los 24 golfistas seleccionados (12 por cada equipo), juegan únicamente por el prestigio de llevar a su combinado a ser el mejor del mundo.

Que no haya un premio económico por ganar no quiere decir que los jugadores que toman parte de la Ryder Cup no saquen un beneficio de ello, claro. Para empezar, su sola selección les sitúa entre la élite de su deporte, lo cual siempre se puede canjear indirectamente en patrocinios y otra forma de ingresos. Además, al ser uno de los eventos deportivos más seguidos del planeta, la exposición es superlativa. Para las marcas, asociarse con un jugador de la Ryder Cup es un negocio provechoso.

Además, existen otras ganancias adosadas. Especialmente si consiguen llevar a su combinado al éxito. Según informa Golf.com, en 2021 la PGA of America otorgó a cada integrante de la selección estadounidense 200.000 dólares para obras benéficas. La mitad de la cantidad la podían destinar a las organizaciones de su elección, mientras que la otra mitad fue a parar a diferentes organizaciones encargadas de potenciar el golf entre la juventud. Por su parte, en 2018 los miembros del Team Europe obtuvieron por su victoria un reloj Rolex personalizado, cortesía de su capitán Thomas Bjorn.

Es importante tener en cuenta que los golfistas disputan la Ryder Cup de forma voluntaria y pueden declinar la convocatoria si lo desean sin sufrir ningún tipo de penalización. Aún así, es raro que esto ocurra alguna vez.

El gran negocio de la Ryder Cup

Además de uno de los eventos deportivos más anticipados cada dos años, la Ryder Cup es un grandísimo negocio. Según la Federación de Golf de Francia, la celebración de la Ryder Cup 2018 en Le Golf National dejó 235 millones de euros en el país galo. España, que ya albergó la competición en 1997, la primera que se jugó lejos de las Islas Británicas, se ha postulado para ser sede de nuevo en 2031. Según publicó El Periódico de Cataluña, se estima que el impacto de la competición ronda los 570 millones de euros, a los que se sumarían otros 590 millones más procedentes de los ingresos que generaría el turismo de golf en la zona en los siguientes años.

Las postulación de Girona para albergar el evento, eso sí, se encontró inicialmente con la oposición de La Generalitat. El Ejecutivo catalán era contrario a la construcción de un tercer campo de golf en las instalaciones del PGA Catalunya por cuestiones de impacto medioambiental. Una delicada balanza en la que habitualmente se mueve el golf.