Jon Rahm respira tras su millonaria marcha al LIV Golf: podrá jugar la Ryder Cup pese a las sanciones
El de Barrika estará presente en la edición de 2025 si cumple una serie de requisitos.

Para Jon Rahm, la Ryder Cup no es un torneo más. Atraído desde los tiempos en los que Seve Ballesteros la impulsó cuando él todavía era un niño, la competición que enfrenta cada dos años a doce jugadores europeos contra otros tanto desde los Estados Unidos siempre ha sido su prioridad. "Pagaría por jugarla", espetó los días previos a la edición que se celebró en Roma el año pasado y que significó su segundo triunfo tras el conseguido en París.
La del campo Marco Simone fue la primera en la que estuvo presente el LIV Golf. No en el equipo del Viejo Continente, donde no había jugadores del circuito saudí, pero sí en el norteamericano, donde por ejemplo estaba Brooks Koepka. Al de Barrika parecía que se le cerraban las puertas de la edición de 2025tras su millonario fichaje por el LIV, aunque en las últimas horas se le han vuelto a abrir.
"Si nos fijamos en los criterios de elegibilidad para 2023, creo que ha habido un ligero error. La realidad es que, según las reglas actuales, si un jugador es europeo, miembro del DP World Tour y cumple con las reglas y sanciones, podrá ser elegido. ¿Por qué los jugadores que se han hecho miembros de LIV no podrían calificar o estar disponibles para la selección?, apuntó ayer en Londres Guy Kinnings, nuevo director ejecutivo del DP World Tour.
El conflicto surgió cuando en la pasada edición, jugadores emblemáticos como Lee Westwood, Henrik Stenson, Ian Poulter o Sergio García no pudieron ni siquiera ser considerados por el capitán Luke Donald, pero en su caso sí que habían renunciado a la membresía tras recibir sus respectivas multas del DP World Tour, algo que no ha hecho Rahm, que incluso podrá seguir jugando en el otrora Circuito Europeo si así lo considera.
De hecho, uno de los requisitos para ser miembro del DP World Tour es participar en al menos cuatro torneos al año, algo que el de Barrika siempre ha cumplido pese a estar metido de lleno en el PGA Tour. Las multas, eso sí, pueden rondar el millón de dólares, una suma que Rahm deberá hacer frente si quiere estar en la próxima Ryder Cup. "Esas son las reglas que siempre hemos tenido y esas son las reglas que vamos a seguir aplicando", explicó Kummings.
Así pues, Rahm puede respirar tranquilo. Su presencia en la Ryder Cup está en su mano y para ello deberá jugar al menos cuatro torneos en el DP World Tour, algo que siempre estuvo en sus planes cuando fichó por el LIV Golf. Eso, y pagar una multa cuantiosa que a buen seguro hará de buen grado tras embolsarse más de 500 millones por disputar el circuito saudí.