La reconversión de RJ Barrett, el hijo de Mister Canadá, y el sueño de un país
Llegaba a París como segunda espada, pero ha sido el referente del equipo de Jordi Fernández en los dos primeros triunfos.

Cuando Jordi Fernández y la selección canadiense publicaron la lista definitiva para los Juegos Olímpicos de París, los focos fueron a dos nombres. El primero, Shai Gilgeous-Alexander, estrella y referencia del país; el segundo, Jamal Murray, la gran novedad en la convocatoria, ausente en el pasado Mundial. Se habló de la falta de poderío interior, de la presencia de dos de los mejores defensores del planeta como Dillon Brooks y Lu Dort, pero se pasó por alto su presencia. La de RJ Barrett, el más joven del equipo, y al mismo tiempo, el más preparado. Porque nadie ha llegado a la cita a mayor nivel y lo ha mostrado en los dos primeros partidos, liderando a Canadá en puntos en ambas victorias ante Grecia (23) y Australia (24 puntos).
"A veces no señalo jugadas para él y de todas formas anota" decía Jordi Fernández al acabar el partido. "Debería hacer un mejor trabajo y señalar más jugadas para RJ, pero siempre encuentra la manera" continuaba el técnico español, que valoraba también el trabajo más allá de los puntos, con Barrett bajando 7 rebotes, solo por detrás de Dwight Powell, y aportando 5 asistencias, líder del equipo con Jamal Murray. Y sí, RJ es el escudero principal de Shai Gilgeous-Alexander, pero por ahora la segunda espada ha sido la que más sangre ha conseguido. El nivel de madurez y baloncesto que está mostrando Barrett no es casualidad, tras años peleando por encontrar su lugar, pero no fue fácil y solo en los últimos meses, jugando para sus Raptors, se le ha visto jugar sin presión.
Pocos jugadores internacionales han llegado a la NBA con la expectativa de RJ Barrett, y mucho menos desde el circuito americano. En la camada de Zion Williamson, en su propio mundo por impacto, Barrett siempre fue señalado como el elegido. Fue el primer jugador, desde LeBron James, en conseguir todos los premios nacionales en instituto y ganar el campeonato nacional y venía de ganar el Mundial sub-19, ganando el MVP del torneo, en 2017. Le rodeaba un aura que solo permitía soñar con un jugador generacional, capaz de transferir al baloncesto profesional lo hecho en categorías inferiores. Pero tras cinco años en la NBA, todavía no ha sido capaz de explotar al nivel imaginado por los Knicks cuando le eligieron tercero. Le esperaron cuatro años, pero no más, y lo cambiaron por OG Anunoby, mandándolo a casa, a Canadá.
Hijo de Rowan Barrett, leyenda del baloncesto canadiense, RJ ha sido desde pequeño visto como el futuro del equipo nacional en un rol que parece pasar de generación en generación. Rowan fue el capitán de Canadá en los Juegos Olímpicos de 2000, los últimos que disputó el país para pasar a ser posteriormente vicepresidente primero y general manager en los últimos años de la selección. Cuando RJ nació, en 2000, su padre apuraba sus últimos años de profesional en el baloncesto, donde pasó por la segunda división de España (Etosa Alicante), Argentina (Boca Juniors), Venezuela (Cocodrilos de Caracas) antes de hacer carrera en equipos de segundo nivel en Europa, primero por Israel (Maccabi Rishon, Hapoel Haifa y Ramat HaSharon), Francia (Dijon, ASVEL y Chalon) y una temporada en Cantú, en Italia.
A la mayoría de países, RJ seguía a su padre antes de asentarse en Mississauga, a las afueras de Toronto en 2008. Por eso la primera experiencia de RJ fue en la cantera del JDA Dijon. "Mis primeros recuerdos son en Francia" explicaba el jugador de los Raptors en el pasado Mundial. En Manila se le vio por momentos brillar, acabando con 16.8 puntos por partido, pero con noches de desacierto históricas (como el 1/8 ante Brasil o el 1/10 ante Francia). Era solo un tráiler de lo que podía hacer Barrett, que esta tarde se ha convertido en el primer canadiense en sumar 20+ puntos con más de cinco rebotes y asistencias desde Steve Nash. No es mala compañía estar con el dos veces MVP en una lista, padrino y ahijado juntos de nuevo.
En los últimos meses, jugando para los Raptors, y lejos del foco mediático que es el Madison Square Garden, Rowan Barrett Jr ha explotado por fin. Rozando los 22 puntos por noche, muy por encima del 55% de acierto y un 39.2% en el triple además de 4.1 asistencias y 6.4 rebotes en los 32 partidos en Toronto, cifras a las que nunca había se había siquiera acercado. Y por ahora lo ha trasladado al equipo olímpico, que ve en Barrett un plan B preciso y precioso, capaz de aniquilar a Grecia y Australia, y que permite soñar con las medallas. El próximo reto, España, a la que ya le metió 16 puntos el año pasado para dejarla fuera del Mundial, y que si ya tenía mucho que preocuparse con Shai Gilgeous-Alexander, ahora tiene que estar pendiente de un RJ reconvertido.