MODELO DEPORTIVO

España se sube al carro del modelo italiano y abre las puertas del Ejército a los deportistas

El Ministerio de Defensa anunciará este lunes la reserva de plazas para Deportistas de Alto Nivel en futuros procesos de selección.

Acto de reconocimiento del Ministerio de Defensa a los deportistas militates en París 2024./MINISTERIO DE DEFENSA
Acto de reconocimiento del Ministerio de Defensa a los deportistas militates en París 2024. MINISTERIO DE DEFENSA
José M. Amorós

José M. Amorós

El final de unos Juegos Olímpicos y, sobre todo, los resultados del equipo español siempre provocan la apertura del debate del modelo en el que se tiene que basar nuestro deporte y cómo encontrar el apoyo necesario para los deportistas. Como un deja vú constante, ya son varias ediciones olímpicas donde los nombres de Países Bajos, Australia o Italia aparecen como posibles ejemplos a seguir por su buen ratio de éxito. Unas semanas después de las 18 medallas de París, este lunes el Ministerio de Defensa anunciará en el Comité Olímpico Español una iniciativa para abrir los brazos del Ejército a los deportistas subiéndose a un carro que suena al modelo italiano y alemán.

Como ya se cuenta de manera cíclica, Italia lleva desde hace décadas apostando por la seguridad del deportista — durante su carrera y tras su retirada — ofreciéndole un puesto de trabajo dentro de la policía o las fuerzas armadas nacionales. Solo hace falta mirar el medallero para ver a grandes estrellas del deporte transalpino y medallistas olímpicos como el saltador de altura Gianmarco Tamberi, el velocista Marcell Jacobs, la joven promesa de los saltos Mattia Furlani o el taekwondista Vito Dell'Aquila como algunos ejemplos de este modelo.

En el proceso de cada ciclo olímpico, el estado italiano abre un concurso para que deportistas, apoyados y certificados por el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), puedan optar a entrar en el Ejercito, la Marina, la Aeronáutica Militar, los Carabinieri o la Polizia. Por ello, es habitual ver a estos grandes nombres compitiendo mientras defienden los colores de estos estamentos.

El modelo italiano es un ejemplo mucho más magnánimo que el que parece nacer en España, a falta de conocer su repercusión y sus compromisos para los próximos años. De momento, y como se anunciará en el acto de presentación, el Ministerio de Defensa se compromete a reservar 50 plazas para deportistas de alto nivel que quieran formar parte de las Fuerzas Armadas en la próxima convocatoria de tropa y marinería que se abre cada año en el mes de enero.

De momento, España guardará diferencias con el mencionado modelo italiano, donde existe un sistema de apoyo desde que eres una importante promesa de un deporte minoritario, como explica a Relevo el multicampeón italiano en esgrima y polizia del Estato Daniele Garozzo: "Cuando formas parte de un deporte no profesional (esgrima, judo, gimnasia rítmica…), y tienes entre 17 o 18 años, los grupos deportivos militares como los carabinieri o la misma policía vienen y te contratan como un empleado más". En España, solo será una posibilidad y 'refugio' para los deportistas que tendrán que pasar, a priori, por un proceso de selección imparcial en su entrada a las Fuerzas Armadas y no como el italiano, que elige por rendimientos deportivos.

En cuanto a los sueldos, también quedaría camino por recorrer. "En Italia hablamos de 1.500 euros, con este sueldo podemos afrontar la carrera como si fuéramos profesionales", desvela Garozzo, mientras que la media del ejército español está por debajo de 1.300 euros para cabos permanentes y en torno al sueldo italiano para los cabos primeros. Hay que ser sargento, al menos, para superar esa cifra.

Crece la relación Ejército-Deporte de élite

La unión del Ministerio de Defensa con el deporte español lleva meses siendo mucho más patente coincidiendo con el año olímpico. Por ejemplo, el K4-500 metros de piragüismo, conformado por el cabo del ejecito de tierra Carlos Arévalo, el policía nacional Saúl Craviotto junto a Rodrigo Germade y Marcus Cooper, protagonizaron un vídeo promocional con la bandera de la ceremonia de inauguración como hilo conductor. O los actos de despedida y reconocimiento tras sus medallas de bronce a los dos deportistas militares que compitieron en París, el judoka Fran Garrigós y el mencionado palista Carlos Arévalo.

Es un paso más entre el Ejército y las instituciones deportivas que ya se podía prever desde lo acordado en el 'Convenio para la promoción, desarrollo y difusión de los valores del deporte y el deporte de alto nivel y alto rendimiento en el ámbito del Ministerio de Defensa' de 2021: "Impulsar un nuevo desarrollo normativo que posibilite la incorporación a las FAS [Fuerzas Armadas y Seguridad Nacional] de los deportistas de alto nivel". O ya anteriormente, en 2019, en el convenio firmado entre el Ministerio de Defensa y el Comité Olímpico Español, donde se buscaba "establecer los mecanismos necesarios para que la condición de deportista de alto sean valorados en los procesos de selección para la incorporación a las Fuerzas Armadas".

Ahora, en este nuevo paso hacia adelante y a falta de conocer más detalles de la decisión de Defensa, se incrementan los lazos: ser deportista de alto nivel pasará de ser un plus a la hora del proceso de selección de entrada a las FAS a tener asegurado un cupo cerrado de plazas que se otorgarán directamente para estos deportistas. ¿Primer paso hacia un cambio de modelo basado en las 40 medallas olímpicas de Italia?