OPINIÓN

Las 383 luces y una sombra del deporte español en los Juegos de París

La zona de los deportistas españoles en la Villa Olímpica de París. /EFE / CHEMA MOYA
La zona de los deportistas españoles en la Villa Olímpica de París. EFE / CHEMA MOYA

El deporte español vive un momento único en la historia. Es justo reconocerlo antes de la espectacular ceremonia de inauguración que este viernes sorprenderá al mundo en los Juegos olímpicos de París. Luego vendrán los resultados, las medallas, los diplomas y el balance; pero el trabajo previo es sobresaliente y el camino recorrido el correcto. Pase lo que pase.

Son 383 los deportistas que representarán a España en la capital francesa, con la incorporación en el tiempo de descuento de la adolescente de 16 años Daniela Terol, de la modalidad de skate street. Jamás tuvo el deporte patrio un elenco tan amplio, diverso e igualitario de talentos con los que poder aspirar a batir el récord de preseas de Barcelona 92, el techo de 22 metales.

Un centenar de deportistas españoles, con los abanderados Marcus Cooper y Támara Echegoyen a la cabeza, tendrán la inmensa fortuna de vivir una noche inolvidable en barco a lo largo del Sena, con la Plaza de Trocadero como destino final, una vez procedido al desembarco donde se dividirá la expedición. Unos verán el encendido del pebetero y otros no. Las estrellas españolas brillarán en una constelación en la que también se ha ganado un lugar de privilegio el baloncestista estadounidense LeBron James, que acaparará parte de las miradas del mundo.

La alegría y el compañerismo reinan en el ambiente de la delegación española en París. Deportistas, entrenadores, fisios, médicos y oficiales conviven en unos Juegos en el que el jefe de misión de España, el exatleta Cayetano Cornet, se multiplica para atender todas las necesidades de las 383 luces que iluminan a un país. Es una figura importante en un Comité Olímpico Español que cuenta con dos gestores consagrados en el deporte como Alejandro Blanco, su presidente, y Victoria Cabezas, su secretaria general, dos directivos capaces y apasionados.

Por todo ello, da rabia que la admiración que despierta el deporte español en el planeta se haya visto empañada, en la antesala del evento, por una más que mejorable gestión reputacional relacionada con la publicación de un documental de la televisión alemana ARD. Una pieza cuyo eje central era una cámara oculta al médico Eufemiano Fuentes, que hacía gala, una vez más, de su verborrea barata para poner en duda los éxitos del deporte español, sin mayores pruebas que comentarios de taberna.

En España un puñado de periodistas, varias personas relacionadas con el antidopaje y, sobre todo, el propio Comité Olímpico Español eran conscientes de la existencia de este documental desde un par de meses antes de su publicación, fecha aproximada que también manejaban. Un tiempo mucho más que suficiente para diseñar los diferentes escenarios de comunicación con los que mitigar una pieza basada en una cámara oculta con un personaje caduco, repetitivo y cansino. El humo de Eufemiano Fuentes no suponía novedad alguna como para poner en jaque el buen nombre del deporte español. Era un déjà vu de 2021 con su fantasmagórica aparición en el popular programa Lo de Évole.

Es cierto que los medios de comunicación, al menos los españoles, tenemos que hacer examen de conciencia por dar tanto eco a un feriante que lleva años pidiendo atención, pero que jamás aporta ni el papel de una servilleta como evidencia. Pero el Comité Olímpico Español tendría que hacer lo propio con la gestión reactiva y tardía de este episodio. La dirección de comunicación no pulsó el botón del plan de acción a tiempo y las réplicas de aquel terremoto llegan a París en las conversaciones con parte de la prensa internacional. Es el momento de dar carpetazo y zanjarlas. A partir de la ceremonia inaugural, que las 383 luces deslumbren a los diarios de medio mundo. Estos serán los Juegos de España.