Nadal y Alcaraz, la pareja soñada es real... y juega muy bien al tenis
Los españoles ganaron en dos sets los argentinos y presentan su candidatura a medalla en los Juegos de París.

Nadal y Alcaraz se están conociendo a marchas forzadas, porque no queda otra. Será en todo caso una relación efímera, unos pocos días en París, cuantos más mejor. Poco o mucho, lo que sea, quedará siempre en el recuerdo que una vez, en unos Juegos Olímpicos, en el mismo lado de la red había dos colosos. Una leyenda y un aprendiz de leyenda. No dará para mucho más que esto porque Nadal tiene 38 y el cuerpo lleno de golpes, pero el rato que estén juntos será para disfrutar.
De momento ya están en segunda ronda. Decía el cuadro que los argentinos, Molteni y González, eran favoritos, que llegaban como sextos cabezas de serie a la cita. Esto era algo que solo se creía la aritmética de los cuadros, porque en la vida real, donde no reinan los puntos o las inteligencias artificiales, si tú sumas a Alcaraz con Nadal, y encima los pones en la central de París, no te queda otra que pensar que ellos ponen el ritmo y quién pueda que les siga. La victoria fue 7-6 y 6-4, con la sensación de que hay margen de mejora.
Se nota que Alcaraz tiene muy poca experiencia jugando en pareja. Solitario él, en muchos momentos no se encontró en el ballet que supone caminar con alguien al lado. Se le veía incómodo, tratando de acortar puntos que igual necesitaban un poco más de literatura. Especialmente en el primer set se le vio confuso, algo alterado. Incluso con su saque estaba inestable, incapaz de meter primeros y dando a pensar que sus rivales tenían opciones reales de llevarse esto.
En esos ratos de naufragio apareció Rafa Nadal. Estuvo enorme desde el principio, muy contundente, muy sereno. Es verdad que suena imposible que no esté relajado, al final él ya ha estado allí tantas veces que se siente casi como en el calor del hogar. Hubiese sido más normal que se pusiese nervioso con la antorcha en la mano el día anterior que en la pista Philippe Chatrier, que si no termina llamándose con su nombre es solo porque tampoco hay que abusar. Nadal, además, es el líder de la pareja. Manda, mueve, explica. Él ya ha estado allí.
Al Nadal de hoy le conviene jugar en dobles. Tiene los instintos suficientes para imponerse y dominar, y además el recorrido es más moderado, así que tampoco tiene que dejarse el físico en todo esto. Su revés cruzado fue capaz en diversas ocasiones de sacar a los argentinos de la pista y cuando tenía alguna para su derecha pues... pasaba lo que lleva pasando 20 años con esa misma derecha. El bananashot clásico salió a pasear una tarde más por las calles de París. Un clásico de la ciudad.
Y no solo le conviene, también le gusta. No es que lo haya hecho demasiado, los tenistas serios no suelen, pero sí lo suficiente para ser campeón olímpico en la modalidad con un jugador, Marc López, que era obviamente mucho peor de lo que es Alcaraz. Nadal debería ser, en principio, un jugador peor que dobles que Alcaraz, aunque solo sea porque en la red el murciano es mejor. Pero no lo es, de momento Rafa sigue siendo el que manda en esta —increíble— pareja.
No es perfecta todavía la pareja, se nota que hay cuestiones por aprender. Prácticamente no han jugado juntos y hay una parte de memoria muscular que tienen que desarrollar, aprender a estar cómodos el uno con el otro y sacar brillo a las virtudes de ambos, un listado que no hay hueco para escribir aquí a pesar de que esto sea internet y parezca que el espacio es infinito.
En el segundo set empezaron los argentinos muy bien y los españoles muy mal, pero la diferencia de talento de unos a otros era suficiente como para que se dieran cuenta a tiempo y volviesen para ganar en ese mismo set. A ninguno de los dos le conviene alargar esto de más, porque Nadal tiene que guardar el físico y Alcaraz, previsiblemente, va a tener que jugar muchos partidos en París. Así que subieron el nivel y aplastaron a los argentinos.
Desde el palco miraban las familias en amor y compañía. Había un runrún entre algunos aficionados que ponía en duda que Nadal fuese capaz de aceptar un relevo, porque no es fácil ver como llega otro a ser el favorito. Todo eso no ha pasado, los dos jugadores caminan juntos y felices por la Villa, entrenan entre bromas, se auxilian y se aplauden. Forman una pareja todavía mejor fuera de la pista que dentro, porque dentro todavía tienen margen de mejora. Cuentan además con el apoyo inquebrantable de la grada. Solo con ver a Nadal desfilar da para saber lo importante que es en París. Y Alcaraz, que es un tipo naturalmente encantador, ya se los ha metido en el bolsillo con su victoria de este año. Cuando jueguen lo harán siempre contra forasteros, extraños.
🎙️ @rafaelnadal y @carlosalcaraz explican en Eurosport con @alexcorretja74 los nervios y las sensaciones de la primera vez de 'Nadalcaraz'.#Paris2024 | #tennis pic.twitter.com/L1HQ4UsdAK
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) July 27, 2024
¿Qué pasará de aquí al final? Es difícil de saber, el cuadro de dobles de unos Juegos Olímpicos es siempre un terreno fangoso, no se sabe realmente quiénes son los mejores, cómo pueden adaptarse los tenistas más grandes del mundo a jugar con otros, hasta qué punto los doblistas tienen una ventaja para ganar a sus rivales. Los españoles ya están en octavos. Las medallas no están tan lejos.