Los entrenamientos más desagradables de Carolina Marín: "Vi que las piernas estaban empezando a ponerse negras"
La campeona olímpica española ha contado en 'El Vestuario' hasta qué punto lleva su cuerpo al límite en los entrenamientos para ser competitiva.

Es probable que muchas veces hayas pensado, escuchado o leído que el deporte de élite no es del todo sano, así como que los campeones lidian con unos sacrificios físicos y mentales muy por encima de los que soportan la mayoría de los mortales. El relato llega incluso a mitificarse con el paso del tiempo, hasta que un campeón especifica con todo lujo de detalles su rutina para ser competitivo. Este es el caso de Carolina Marín. La campeona olímpica española de bádminton en Río 2016 se ha pasado por El Vestuario para contarle a Quique Peinado cómo sus entrenamientos se convierten en auténticos infiernos, cómo su entrenador se transforma en una pesadilla, todo para que, en medio de una final, un pequeño chorro de oxígeno la ayude a ser una décima se segundo más rápida cuando las fuerzas agotan. La diferencia entre una victoria y una derrota. Intentar resumirlo no vale de nada; lo mejor es leer la conversación y darse cuenta de hasta qué limite puede llegar el cuerpo humano.
Puedes ver aquí la entrevista completa de Quique Peinado a Carolina Marín en 'El Vestuario'
Para mí ha sido muy impactante ver en persona a tu equipo de trabajo desde dentro, porque se hace un análisis de los rivales a unos niveles muy locos. Vi cosas allí como análisis de la gestualidad de los rivales. En función de quién sea el rival, tu entrenador te decía: «Con esta grita más, con esta grita menos». Unos niveles que yo no me podía creer. ¿Estas personas de dónde salís?
Son españolas, no han salido del extranjero, son españolas.
Es que se juntan dos cosas: un equipo alucinante y una deportista con la capacidad de ir para adelante. Que tu entrenador lo dice: no con cualquier deportista vale esto.
Efectivamente, eso no lo hace cualquiera y no cualquier deportista aguanta la dureza de mi entrenador. Yo esto lo he hablado muchas veces con él y al final llevamos trabajando juntos ya 17 años. Es mucho tiempo. Él me cogió a mí con 14 añitos. Son 17 años juntos con una persona muy dura y muy estricta. Él ha tenido a muchos deportistas a lo largo de todos estos años en sus manos y no les aguanta tanto tiempo como le he aguantado yo. Si es cierto de que yo por otro lado también sé que tengo al mejor entrenador del mundo. Entonces no me arriesgaría a dejar mi relación con él y buscarme otro entrenador. Porque sé que sería totalmente diferente. Sobre todo porque los entrenadores asiáticos tienen otra metodología y otro pensamiento. Y él, a través de la metodología que a los asiáticos les ha llevado a ser los mejores, nosotros hemos tenido que desarrollar nuestro camino. Porque siempre lo hemos dicho: si cogíamos la metodología de los mejores, que son los asiáticos, siempre íbamos a ir por detrás. Ellos son los mejores en eso, entonces nosotros hemos desarrollado un camino totalmente diferente para sobreponernos a esa metodología asiática. Y yo tengo muy claro que aparte de toda la dureza y todo lo que yo también tengo que aguantar, soportar, tanto físicamente como mentalmente, al final, pues fíjate tú, la recompensa que he conseguido con todos los títulos que tengo.
Pero hombre alguna vez la habrás mandado a tomar
Sí, claro que sí. Eso entre tú y yo y entre toda la gente, sí (se ríe)
¿Una vez? ¿Muchas? ¿Por narices?
Sí, muchas. O sea, al final, tenemos una relación de 17 años. Entonces tenemos nuestros más y nuestros menos. Yo ya tengo 30 años, entonces ya no es lo mismo que la niña de 14 años que llegó y te decía que sí a todo. Ya tengo mi vida, tengo ya también... A ver si me explico: es el deporte, sí, pero que también tengo otras cosas que hacer, que dedicarle tiempo, etc. Antes solamente era deporte. De hecho, yo hubo un momento en el cual aposté por el deporte al 200%, dejé los estudios de lado. A día de hoy lo sigo haciendo porque es que no tengo un minuto en el día para poder dedicarme a otra cosa. Pero también es eso, es esa confianza plena en él porque sé que quiere lo mejor de mí y saca lo mejor de mí.
¿En qué momento, un día que te acuerdes, querías decirle a este señor: «Déjeme en paz»?
Ha habido muchos momentos.
Cuéntame alguno porque es que yo creo que la gente no va a medir la relación que tenéis si no cuentas algún ejemplo así concreto.
Pues mira, hay muchos entrenamientos en los cuales él me lleva más allá del límite. El límite está aquí, pues él me lleva más allá del límite. Entonces yo acabo el entrenamiento y él a lo mejor no me da ni la enhorabuena por haber acabado ese entrenamiento tan duro. A lo mejor coge y se va y me dice: "Nos vemos luego". Y yo como que me enrabieto y digo: "Joder, hijo de tu madre". Yo también sé que mi entrenador es una persona muy dura, en el sentido de que es lo que te digo, él te exprime al máximo. Y hay muchas veces que me está jodiendo bastante en los entrenamientos. O a lo mejor imagínate que ese día estoy con la regla o que no he dormido nada. Ahí es cuando mi entrenador te aprieta también. Porque en un partido, por ejemplo la final de los Juegos Olímpicos de Río, yo esa noche no dormí nada. Dormí dos horas. Y aún así tienes que rendir y dar el máximo en la pista.
Claro, ya lo habías entrenado, ¿no?
Claro, yo sé que me exprima al máximo en cada una de las situaciones. Y ahí muchas veces le digo: "déjame en paz" o "déjame tranquila". Pero sé que me contengo y muchas veces lo pienso y digo: "Vale, es que está haciendo esto porque quiere sacar lo mejor de ti". Entonces, como que por un lado le quiero mandar a tomar viento fresco, pero por otro lado me paro, lo pienso y digo: "Vale, es que esto va porque tú tienes este sueño, este objetivo y tienes que ir a luchar por ello".
Claro, pero a mí me contó entrenamientos que hacías y eran rarísimos, pero rarísimos. Dividir como el plano en cuadrículas y tú tenías que estar todo el rato tocando. O sea, unas cosas... tú te has visto haciendo alguna cosa que en algún momento has dicho: «¿Pero ¿qué estoy haciendo yo?»
Bueno, yo también tengo que decirte que yo soy un poquillo como rata de laboratorio, en el sentido de que yo sé que ha habido muchos entrenamientos que ellos han experimentado conmigo.
Literalmente la palabra experimentar es correcta.
Sí, sí, claro que es correcta, porque además yo muchas veces bromeo con ellos en plan de que hoy toca experimentar o cosas así. Y es que ha sido así, o sea, porque ese tipo de entrenamiento no lo han podido hacer con cualquier persona, porque para empezar no te los aguanta. También porque si tú se lo propones a otra persona puede que te diga: "Oye mira, que yo esto no voy a soportar este nivel de sufrimiento". Pero es que yo nunca he dicho eso, o sea, nunca he puesto en duda cada una de las cosas que ellos me han propuesto.
Y el primer día que te lo explican en plan: «Mira, hemos estado investigando y hemos visto», ¿tú te atas (las piernas) y sales a jugar?
Bueno, el primer día, si no recuerdo mal, fue para la preparación de los Juegos de Río 2016. Y ellos me dijeron: "Oye mira, hoy vamos a hacer este tipo de entrenamientos en los que se te va a cortar la circulación, te lo tienes que poner durante cierto tiempo e ir haciendo multivolantes". Multivolantes es que mi entrenador me está, desde el otro lado de la pista, echando volantes como locos por toda la pista. Y yo me tengo que mover con eso. Cuando yo me puse eso por primera vez y me lo hincharon, y vi que las piernas se me estaban empezando a poner negras, yo dije, pues es que yo no puedo ni moverme, yo no puedo andar. ¿Cómo me voy a desplazar en una pista? Me parecía una locura. Pues lo hice.Y eso fue lo que me hizo que en Río yo recuperase súper bien. Y a partir de ahí, por ejemplo, para la lesión de la rodilla, yo me he puesto mucho un torniquete para que eso me ayude a tonificar el músculo. O sea que ya lo hemos utilizado para muchísimas cosas, incluso a veces para recuperar.
Tu relación más larga es con tu entrenador
Sí, sí.
Él es una persona que empieza a entrenar contigo cuando eres una niña, compartís muchas horas, muchas confidencias, muchos sentimientos y muchos momentos de mucha tensión y muy complicados. Yo supongo que eso, si no os queréis el uno al otro, si no tenéis una relación de cariño, de amistad… Es imposible. No se puede hacer.
Es imposible, es imposible. Es lo que te digo, nosotros tenemos una relación de entrenador-jugadora, pero es una relación de 17 años. Tenemos nuestros más y nuestros menos. Chocamos porque tenemos dos personalidades fuertes. Yo le respeto mucho, obviamente, porque es mi líder, es la figura más alta que tenemos en el equipo. Pero sí, si no hay ese cariño... porque hay muchas veces que yo necesito un abrazo, o él por sus situaciones personales también, y ahí estamos. El equipo está para lo bueno y para lo malo.
¿Qué le has regalado a su cumpleaños, por ejemplo?
Pues a ver, es que ¿sabes lo que pasa? Que muchas veces, cuando es su cumpleaños, que suele ser en octubre, no estamos juntos. Entonces, yo a lo mejor me voy a competir dos semanas o así, y no le veo hasta dentro de tres semanas o un mes.
¿Qué te ha regalado, o qué le has regalado últimamente, que no sea por el cumpleaños? ¿Os hacéis regalitos?
A veces sí. No todos los años, pero a veces sí. Muchas veces, por ejemplo, ha coincidido que estábamos en el propio torneo y a lo mejor le compro algún detalle. Pero tengo que decirte, por ejemplo, que el año pasado no le regalé nada. Creo que estábamos en un torneo y simplemente le felicité. Salimos a cenar junto con el fisio y tal. Hicimos una cena como su cumpleaños, o a lo mejor le compramos las velas para que sople las velas. Pero así algo que... (piensa) Mira, me regaló él una cosa, que nosotros cuando acabamos el entrenamiento o un partido, nosotros no nos chocamos las manos así (hace un gesto). Nosotros nos cogemos del dedo pequeño. Entonces, este gesto de aquí, él me lo regaló en un llavero para ponérmelo en una de las pulseras que yo tenía antes.Y ahora me lo pongo en el collar, es una cosa que es algo nuestro personal, es como nuestro saludo de siempre, desde que yo era pequeñita, y que lo llevo con mucho cariño.
Y cuando tú te retires, ¿qué relación crees que vais a tener?
Yo voy a estar agradecida a él, a pesar de lo duro que ha sido conmigo y de que me ha exprimido y me sigue exprimiendo al máximo. Es que el cariño va a seguir estando. A veces lo mataría, también te lo digo. Igual que él también me mataría muchas veces. Llevamos muchos años juntos y son muchos roces y muchas circunstancias y muchas cosas, pero el cariño sigue estando. Entonces, el día que yo me retire, pues yo creo que pueden pasar varias cosas. O que trabajemos juntos, que abramos una academia juntos, o que la amistad va a seguir estando, el cariño. O sea, yo estoy muy agradecida a mi entrenador.