La confesión de Lucía González, el nuevo nombre de la rítmica española: "Toqué fondo y no quería seguir"
Llegó al equipo nacional como la gran promesa, pero el salto al CAR de Madrid no fue fácil ni siempre termina saliendo bien. En conversación con Relevo, afirma que se agarra a su última oportunidad en 2025.
Lucía González (La Vila Joiosa, Alicante, 2006) sonríe y muestra dos llamativos brillantes en sus colmillos, mientras en su antebrazo derecho destaca una aleatoria y aparentemente incomprensible sucesión de letras tatuadas: YHLQMDLG. Y es ahí, en la tinta, donde quizá haya que ahondar para comprender mejor la charla que tenemos por delante. ¿El significado? "Yo Hago Lo Que Me Da La Gana".
La joven mira de reojo y confiesa sus nervios. No está acostumbrada a hablar en entrevistas y por si fuera poco, en los segundos previos a nuestro encuentro escucha como la seleccionadora nacional Alejandra Quereda habla de ella. "Que siga trabajando con la constancia que en este momento hemos logrado, su día a día ha cambiado en los entrenamientos y se notan las ganas de demostrar que es su momento", nos dibuja quién fuera plata olímpica en Río 2016.
En 2020, González se incorporó al Centro de Alto Rendimiento de Madrid como la gran promesa de la rítmica española tras arrasar en la categoría junior, bajo la preparación del Club Mabel de Benicarló, e irrumpía como la gimnasta generacional que hacía soñar con tener una española en los podios individuales a nivel internacional. Todos la señalaban como una elegida, pero quizás se les olvidaba que los deportistas no son más que personas y no proyectos que la Inteligencia Artificial pueda predecir según los resultados previos. Pasó el tiempo sin resultados y sin salto a la élite, su nombre se fue esfumando dentro de los muros de Martín Fierro y, pese a que no ha llegado a la veintena, se le dio por perdida. Mientras, la pequeña Lucía solo estaba pasando de ser niña a mujer, en lo físico y también, todavía más, en lo mental, cometiendo todos los errores que se cometen en la juventud. Ahora, su luz empieza a brillar de nuevo.
¿Qué ha pasado estos 5 años desde que Lucía González era una 'junior de oro'?
No he pasado mi mejor época cuando llegué a Madrid. Pasé por un periodo de crecimiento y cosas de la edad, donde me volví muy rebelde y no me gustaba cómo era todo en general. Yo creía que me había adaptado y realmente no me he adaptado hasta este año. Desde este año he dicho: "Tengo que hacer el clic. Llevo cinco años sin hacer nada, tengo que empezar a salir, porque si no, ¿cuándo voy a salir?".
Muchos ya no creían que te volveríamos ver a un buen nivel. En ese periodo complicado, ¿has tenido la misma sensación en algún momento?
Sí, en 2023 dije: "Yo creo que no quiero seguir". Toqué fondo y no quería estar en la rítmica. Me lo planteé realmente y lo hablé con mis padres. No quería seguir y me dije que necesitaba un tiempo. Además, hablé con las entrenadoras y me dejaron ese tiempo para pensar. El año pasado intenté empezar poco a poco, pero solo el salir al tapiz me daba miedo. Yo siempre lo decía, me daba miedo salir al tapiz porque no confiaba en mí misma porque no entrenaba bien. Es una realidad: si yo no entreno bien, un milagro no me va a pasar en el tapiz. Sentía que tenía que cambiar ya el entrenamiento, no tenía tolerancia al cansancio.
¿Cómo que no tenías tolerancia al cansancio?
Yo iba a entrenar y decía: "Venga, hoy no me voy a cansar". Y eso no puede ser así, tengo que dejarme la piel todos los días.
¿Por qué darte una segunda oportunidad?
Después de que el año pasado lo daba todo por perdido ya, creo que ha sido el cambio de ciclo olímpico. Yo creo que el pensar que se puede contar conmigo, porque si estoy aquí, es porque realmente tengo algo. Tengo algo que llama a la gente y a mis entrenadoras. Además, la seleccionadora Alejandra Quereda siempre me dice que tengo mucho talento, que sigo en el equipo nacional y tengo que aprovecharlo. Entonces, ahí hice mi 'clic' de decir: "Yo tengo ese talento; si lo combino con todo el trabajo, puedo ser una estrella en el tapiz". Pero hasta ahora yo no era consciente, me lo tomaba más a la ligera.
¿Cómo fue esa charla con tus padres?
Mis padres me dijeron que, o hacía el clic ya o no lo haré nunca. Mis padres son como yo, son muy directos y un poquito más modo pueblo, como se suele decir. Me dijeron que, o cambiaba ya o me iban a pasar todas por la derecha. Así me lo dijeron. Y claro, yo soy una persona muy competitiva, no me gusta que me digan eso y no me gusta que me digan que me están superando. Ahí dije que, ahora por mí que no me van a superar. Me picaron, ellos saben que me enfadaron al decírmelo.
Hablas de una reactivación, ¿desde cuándo hablamos de una nueva Lucía González?
Desde el verano del año pasado, ya me puse. Hablé con mis padres y tuve una conversación madura con ellos. Teníamos que decirnos las cosas que veíamos, lo bueno y lo malo. Con las entrenadoras también. Y ahora ya se está viendo que también estoy poniendo un poquito más de mi parte y ellas están poniendo mucho de su parte, están tirando mucho de mí y ya se está viendo, poquito a poco, tengo que ir cogiendo confianza en mí misma. Todo lo que he perdido ahora hay que ganarlo otra vez.
Lucia González 🇪🇸 Aro 27.150 #GrandPrixMarbella #Ritmica pic.twitter.com/Hk8W69bm9E
— Estudiantes y Ritmica 🏀 🤸 (@Antonimd) March 22, 2025
Con ese cambio de ciclo que comentabas, Polina Berezina ha decidido apartarse para cuidar su salud mental y ahora Alba Bautista con una lesión que le obliga a parar. Con esto, te conviertes en la primera espada de la rítmica individual española. ¿Cómo te estás tomando esto y cómo lo estás llevando?
Ya, lo que pienso porque cuando fui a la Copa del Mundo de Sofía en 2022 para mí fue como un... ¡Wow! Era mi primer año de senior [2022], eso era gigante y no disfruté la experiencia. Ahora, por ejemplo, sea una exhibición en Arganda del Rey, sea una Copa del Mundo en Sofía o sea donde sea, lo que intento es demostrar lo que hago entrenando y disfrutar. Porque es que si no lo disfruto, es que encima lo que no dice mi boca lo dice mi cara. Se me ve sufriendo. Entonces, ahora yo quiero salir a disfrutar, sea una Copa del Mundo, un Europeo, un Mundial o lo que sea.
Ahora sé que la experiencia que se me dé, la tengo que aprovechar. Porque si no, para mí, el quedarme con el "¿y si hubiese hecho esto?". Esto me ha comido la cabeza muchos años y esta temporada no quiero que sea un "¿y si hubiese trabajado más? ¿y si me hubiese puesto un poco más entrenando? ¿y si hubiese entrenado una hora más?".
Mencionas hasta un Mundial. La gran cita internacional del año es el de Río de Janeiro en agosto. ¿Te ves?
Yo ahora mismo no me quiero meter la presión del Mundial. Para mí, el objetivo de este año era ir a una Copa del Mundo y voy a ir. Ya después de eso, tener ya la visión hacia un europeo, que para mí ya sería top, top. Y ya después, sí, ya sería un Mundial. Pero yo quiero ir poco a poco, fase por fase. El siguiente, en la Copa del Mundo. Y si Dios quiere, y lo entreno, y lo hago bien, pensaré en el Europeo.
El Europeo se celebrará en Tallin (Estonia) del 4 al 8 de junio.
En este periodo, también has cambiado el físico. Lo que más se nota esta temporada es tu mejoría a nivel corporal. ¿Cómo te estás adaptando?
Yo creo que el cambio de cuerpo me afectó mucho también. Entonces, claro, mi eje cambió totalmente. No podía hacer ningún giro en penché [con el cuerpo inclinado], era imposible quedarme en un equilibrio en penché. Ahora, con Dagmara Brown, la profe de ballet de la RFEG, estamos siempre buscando el control y ya buscando mi eje. Cada persona tiene uno y estamos buscando mi eje en cada dificultad. Y también con manejos que me ayudan y demás.
"Me paso el día en el gimnasio"
¿Cómo estás trabajando la parte física? Eres muy flexible y eso desestabiliza mucho.
Me paso el día en el gimnasio. Soy una persona muy laxa y tengo que tener muy fuertes los músculos, porque en cualquier momento se me puede salir un hueso. Sobre todo, en los giros en dorsal. A mí me dicen que dan gracias a Dios de que estoy fuerte, porque si no lo estuviese, en un giro en dorsal me iba. Pero bueno, como ahora ya voy cogiendo también como mi estar con mi cuerpo, ya es como que el ballet, la preparación y todo está todo ya junto. Todo va funcionando y ya se ve, al menos.
Si acabas de empezar, podemos hablar de que tienes un margen de mejora enorme por delante.
Creo que, tanto este año como el siguiente, voy a empezar a mejorar un poco más y a ser un poquito más regular en competición, que también es lo que estamos intentando. Realmente, lo que quiero es competir bien.
¿Con qué aparato te sientes más cómoda?
Yo siempre con las mazas. Son mi apuesta siempre. Yo salgo al tapiz y sé que voy a hacer las mazas. Además, yo hay veces que me despierto y digo, es que me van a salir las mazas. No pienso en otros aparatos, solo pienso en las mazas. Pero porque es mi aparato favorito también. Hace cinco años era la pelota. Vi una entrevista de un campeonato de España que dije que me encantaba la pelota y si yo ahora le dijera a la Lucía de hace cinco años que la pelota no le gusta, se quedaría con la boca abierta. Pero bueno, ahora son las mazas, ahora me gustan las mazas, me veo más tranquila. Desde pequeña he jugado siempre con las mazas, para arriba y para abajo con ellas en la mano, entonces es muy fácil para mí las mazas.