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Pedro Sánchez toma las riendas del CSD en medio del desencanto del sector: "A ver si a la quinta se lo toma en serio"

Tras Rienda, Lozano, Franco y Francos, la industria del deporte acusa al Gobierno de dar vaivenes y no permitir que se trabaje bien.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con Rubiales y el ya exsecretario de Estado para el Deporte, Víctor Francos./EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con Rubiales y el ya exsecretario de Estado para el Deporte, Víctor Francos. EFE
Sergio Fernández

Sergio Fernández

"A ver si a la quinta se lo toma en serio y deja trabajar a alguien". "Da igual, colocará a cualquier compromiso suyo". "No le importa". Son reacciones ante el inminente nombramiento de un nuevo secretario de Estado para el Deporte. Otro más. El quinto en cinco años, tras la precipitada salida de Víctor Francos.

El sector del deporte está absolutamente desencantado con los vaivenes del Gobierno en la relación con el Deporte. Muchas veces por desinterés, y otras por un compadreo desmesurado con Luis Rubiales, pero no termina de encontrar un secretario de Estado que se mantenga en el tiempo con la confianza suficiente como para trabajar bien. Ahora habrá un nuevo nombramiento: lo que normalmente se espera con cierta ilusión o esperanza de mejoría, ahora se está viviendo, mayoritariamente, con resignación. Afrontan el quinto nombramiento en cinco años, algo inédito en la historia del CSD. Entre 2012 y 2018 con el Partido Popular, sólo hubo dos (Miguel Cardenal y José Ramón Lete). En el anterior gobierno socialista con Zapatero otros dos (Jaime Lissavetzky y Albert Soler) y cuatro durante los ocho años anteriores con José María Aznar.

La sensación de que Pedro Sánchez se ha tomado a la ligera el cargo de mayor responsabilidad gubernamental en lo que se refiere a Deporte es poco menos que una constante entre las principales instituciones de la industria. Por eso, ahora, a las puertas de elegir al quinto presidente del Consejo Superior de Deportes en cinco años, ha asumido personalmente la misión, y está intentando dar un golpe de efecto con el elegido para el puesto, con la esperanza de apaciguar los ánimos.

Y ojo que el marrón que le espera al nuevo escogido es bastante importante: una Orden Ministerial para regular las elecciones a las Federaciones que no parece que vaya a salir tal y como Víctor Francos anunció. Eso lo primero, pero, enseguida, las elecciones a la Federación que más problemas les da de todas: la de fútbol. Presupuestos, Juegos Olímpicos... va a ser difícil que tenga los clásicos 100 primeros días de tranquilidad, sea quien sea el elegido.

¿Y quién va a ser? El portal especializado Iusport, apostó por Félix Jordán, el director de Deporte Joven (dependiente del propio CSD), aunque no parece que su candidatura (que sí ha estado sobre la mesa) esté avanzando lo suficientemente deprisa como para llegar a buen puerto. Fuentes consultadas por Relevo se inclinan más por otros nombres que se están sopesando. Uno de ellos es el de la senadora Julia Liberal, aunque tampoco hay razones para afirmarlo más allá del terreno de los rumores. Hay menos filtraciones de las normales precisamente por eso: en esta ocasión la decisión va a ser personal del propio presidente.

También lo fue la de mantener, en principio, a Víctor Francos (de acuerdo con la ministra Pilar Alegría). Tenía toda la lógica del mundo: dejar que Francos terminase lo iniciado con las elecciones a la RFEF, que sacase adelante la orden ministerial y "premiarle" después con otro destino. No ha sido posible y la rumorología de hoy, 24 horas después de la presunta dimisión de Francos tiene de todo: vídeos, audios, reproches y un desgaste, en cualquier caso, impropio de los pocos meses en el cargo que llevaba el catalán.

Pocas despedidas felices

Ha sido una constante: ninguno de los cuatro responsables del Deporte gubernamental de Pedro Sánchez se ha ido del cargo de forma inapelablemente exitosa. María José Rienda (en el cargo desde junio de 2018 hasta enero 2020) llegó siendo la primera mujer en tomar las riendas del CSD, y con la perfecta actitud para el cargo. Deportista de élite, conocedora de las necesidades que tienen y con el talante correcto para intentar sacar el trabajo adelante.

Se encontró, sin embargo, una batalla muy diferente, con dos pesos pesados del deporte nacional (presidente del COE Alejandro Blanco y Luis Rubiales) ejerciendo una presión brutal desde las cloacas de la administración deportiva que terminaron forzando su salida.

Algo parecido le ocurrió a Irene Lozano (enero 2020 - marzo 2021). Llegó con capacidad de gestión sobrada, en contraposición a lo que se le criticaba a Rienda. Sin embargo, el deporte estaba lejísimos de ser su especialidad. En su primer día terminó sentada (seguro que por ser las instrucciones que tenía) con el propio Rubiales y la realidad es que facilitó de forma decisiva su consolidación en la RFEF, perjudicando de manera drástica las opciones de un Iker Casillas, que terminó por retirar su candidatura ante las trabas que le puso el Gobierno.

Sin embargo, a pesar de este empujón inicial, Lozano caló enseguida al de Motril y terminó parándole los pies en varios puntos (horarios y calendario del fútbol profesional). Tuvo muchísimo mérito sacar adelante el fútbol durante la pandemia con los famosos pactos de Viana pero desde ese momento, y a pesar de que la RFEF salió muy beneficiada en términos económicos respecto a LaLiga, las relaciones con el presidente de la Federación empeoraron decisivamente. Llegó a tener que expulsar de su despacho a Luis Rubiales ante las formas chulescas y despectivas que mostró en una de sus últimas reuniones. Le cogió su abrigo y le dijo que si se iba, o si tenía que llamar a seguridad. ¿Qué pasó? Pues que terminó cesada, no mucho después.

¡Franco quiere volver!

Llegó el turno de José Manuel Franco (marzo 2021-junio2023), que será recordado también por una cierta protección hacia Luis Rubiales. No elevar al TAD casi ninguna de las denuncias que llegaban al CSD y hacer oídos sordos a todas las polémicas que salpicaron aquellos meses (Supercopa files, alquiler, viaje a EE.UU....). Optó al Senado y dejó el cargo. Ahora, a río revuelto, está volviendo a hacer llamadas para sopesar su posible regreso al cargo, aunque parece muy complicado con los antecedentes citados.

Tras él llegó Víctor Francos (junio 2023-diciembre 2023), avalado por el mismo Pedro Sánchez y otros poderes del deporte nacional como Florentino Pérez.

Había gestionado la nueva Ley del Deporte desde el ministerio de Cultura dirigido por Iceta y su desembarco en el CSD parecía algo lógico. No tuvo mucha calma tampoco: afrontó la crisis del fútbol femenino, Oliva, la inhabilitación de Rubiales que fue incapaz de sacar adelante y tuvo que intervenir FIFA para que, después, el TAD siguiera el mismo camino (y la misma sanción, curiosamente, de tres años).

Estuvo presente en la famosa final de Sídney en la que España se proclamó campeona del mundo y regresó en el mismo polémico vuelo en el que se coció el vídeo de Rubiales y la pseudo disculpa por su actuación. Ahora, algunas de esas conversaciones, combinadas con otras actitudes, han supuesto su adiós por la puerta de atrás.

El mundo del deporte español espera ahora a su nuevo presidente del CSD con muy poca esperanza. Al menos en esta ocasión, pase lo que pase para bien o para mal, la decisión será del propio Pedro Sánchez, esperando que se haga buena la expresión de "no hay quinto malo".