Rafa Pascual y el abismo tras una retirada: "No me importaría que me acortaran la vida si me dieran la vida que tuve"
El mejor jugador español de voleibol de la historia reflexiona con Quique Peinado en 'El Vestuario' sobre la nostalgia de una felicidad en la élite que ya no vuelve.

Según pasan diferentes protagonistas por 'El Vestuario' se observan en ellos algunos patrones comunes: uno de los más delicados es el de la vida de un deportista cuando se retira, su lucha por adaptarse a una rutina completamente nueva y la nostalgia por un pasado del que uno es 100% consciente que no va a volver. Esta afirmación puede pasar desapercibida desde el sofá de casa, pero para muchos de ellos se convierte en una herida incurable. No sabemos si para Rafa Pascual lo es, pero sí es seguro que tantos años de felicidad en la élite han dejado una cicatriz en el mejor jugador español de voleibol de la historia. No hay más que escucharle con Quique Peinado para entenderlo.
Puedes ver aquí la entrevista completa de Quique Peinado a Rafa Pascual en 'El Vestuario'
Oye, tú con 40 años dejas de jugar al voleibol, tienes este vacío que dices de la competición, que entiendo que por mucho que tú hayas elegido cuándo dejarlo, se tiene. En ese momento ves que tu vida laboral en España está en blanco (jugaba en el extranjero) y que tienes que pensar en construir de cero una vida en un momento complicado. ¿Cómo lo fuiste llevando?
Al final te apoyas mucho a la gente que tienes cerca. Yo tuve la suerte de estar trabajando ahorrar algo de dinero, vine con la intención de tener tiempo para adaptarme, porque yo sí que era consciente en Francia con 40, 42 años de que eso llegaba. Yo tuve la suerte de poder retirarme un día en la terraza de mi casa y decir: "No juego más". Eso no pasa muchas veces. La parte traumática fue más por dejar de hacer una vida que me hacía feliz, pero lo dicho, a mí me dio tiempo a construir paralelamente mi retirada. Entonces sufrí menos esa retirada pero la sufrí mucho porque a mí lo que me gustaba era hacer deporte. Y siempre pongo ese ejemplo. Da lo mismo el contrato, la cartera, la cuenta corriente. El deportista cuando se retira sufre mucho.
Pero sobre todo yo en el deportista entiendo que es distinto porque empiezas de pequeñito. Yo empecé a trabajar de periodista con 24 años. No es lo mismo que llevar jugando desde que tienes 10 años.
Es que es tu vocación. Tuve la suerte de que yo desde pequeño quise ser deportista y llegué a ser deportista. Es que era mi vida. Entonces sigue siendo mi vida. Yo tengo esa mentalidad y sigue siendo mi vida el deporte. Por desgracia no hago deporte. Me refiero a no hago deporte, no estoy metido en el ambiente deportivo. Siempre consigo estar con vosotros y con la llamada de las instituciones y demás en el candelero como deportista un poco conocido evidentemente de mi deporte. Pero no estoy trabajando en mi deporte.
Pero tú eres una persona que daría mucho, mucho, mucho por tener 30 años y volver a ser voleibol y voleibol profesional?
Mira, yo no voy a decir el nombre, pero perdimos un deportista fantástico a muy temprana edad y coincidí con la hija. Y le dije: "No estés triste porque tu padre fue muy feliz". Si a mí me tuvieras que decir a día de hoy qué cambiarías por vivir tu vida y cuándo te irías... pongamos drástico, porque yo lo que sentí en ese momento, la vida que nosotros hemos vivido y que vivimos durante los años que hacemos deporte y los que hemos tenido éxito y hemos vivido esas posibilidades de estar en los Juegos Olímpicos, ganar medallas, estar allí... a mí no me importaría que me acortaran la vida si me dieran la vida que tuve. Con eso te digo todo. Quiero decir que, si a muy temprana edad dijeras: "Bueno, vas a vivir tu vida, pero te vas a ir a los 50". A ver, tú piensas más en los demás, pero si tú fueras soltero y no tuvieras hijos y no dejaras a nadie, como digo yo, sufriendo en tu casa, ¿vivirías esa vida por 50 años? ¿La cambiarías o vivirías 80 años sin haber hecho lo que has hecho? Yo quizás...
Esto no es la primera vez que lo piensas
No, no es la primera vez que lo pienso. Lo pensé en ese momento y le dije a la hija de este gran deportista que perdimos. Esa vida que él vivió mucha gente no la ha podido vivir, ni aunque viva 100 años. Entonces, no pienses que fue infeliz. Fue muy feliz. Que lo hubiéramos querido tener aquí durante más 50 años más, por supuesto, pero él no pienses que él fue infeliz, porque tomara decisiones que tomó. Y yo digo lo mismo. Tendrías que ponerme ahí entre la espada y la pared para decidir...
Por recapitular; tú me estás diciendo, sin yo pretenderlo, que yo te hago un juego de estos de la vida y te digo: «¿Rafa Pascual, trabajando toda la vida, no sé, teniendo restaurante desde que tiene 20 años, que te vaya más o menos bien, vivir una vida hasta los 80? ¿O Rafa Pascual, deportista, la vida que ha vivido, y me dicen que tienes que morir a los 50 y eliges morirte a los 50?
Vamos a ser muy drásticos. Teniendo en cuenta la vida de mis hijos... Claro, evidentemente creo que el que se va deja mucho dolor. Yo creo que el que se va deja mucho dolor. A lo mejor yo creo que muchísimos de nosotros decidiéramos... yo he sido muy feliz. Creo que es una de las cosas por las que luego me han ayudado. Me han ayudado. Siempre lo comparo. Siempre pienso que lo que he vivido yo, siempre me pregunta la gente ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Digo: "Bien". No voy a decir mal, no sería justo. Yo creo que no sería justo decir que Rafa Pascual está mal por muchas dificultades o por cosas injustas. Pero sí que sé que muchos deportistas o muchas personas lo han pasado mal. En mi mundo hablo del deporte, estamos aquí hablando del deporte, en todos los ámbitos lo pasamos mal. En el deporte lo pasan muy mal. ¿Por qué? Porque luego no encuentran esa motivación o ese tiempo para poder adaptarse, no encuentran las ayudas, no encuentran el apoyo. Muchísimos de nosotros desaparecemos, pero yo tuve la suerte de que no me lesioné, que no sufrí un trauma importante, otros deportistas sí, y no es fácil llevarlo porque todos hubiéramos querido tener la vida que tuve yo hasta los 42.
Decía Óscar Trejo que había salido muy joven de su casa y que los vestuarios habían sido un sitio donde él también se había educado. No sé si es así para un deportista, especialmente para los que arrancaste muy joven.
Es así, porque nosotros nos comportamos fuera de lo que es el partido y de los entrenamientos muy distinto. Somos muy diferentes, somos personas muchas veces jugando con un tipo de carácter de un modo y nos transformamos, que pasa mucho con los artistas, con los cantantes, cuando se suben al escenario. Los deportistas somos muy parecidos y fuera de ahí somos personas también distintas, con nuestros problemas, nuestras dificultades, nuestras familias. Y el vestuario es como un nexo. Una unión ahí de todas estas cosas y es donde salen y emergen todos estos problemas y dificultades en esos momentos. Y también, yo creo, lo más complicado de dejar, el no ir al vestuario cuando te retiras.
Más que el deporte, lo más complicado es dejar el grupo, ¿o qué?
Muy difícil, yo creo que la vida que tú has estado en un equipo y has estado toda la vida con esa bolsa, al vestuario, taquillas, tu grupo, tu momento. Yo creo que es lo que realmente echas más de menos, más que jugar.
Oye sigues hablando de deportista en primera persona, del presente. Uno no deja de ser deportista, aunque se haya retirado profesionalmente hace tantos años
Bueno, no deja de ser deportista, por lo menos en la mentalidad. Yo creo que eso es lo que el deporte también te deja dentro, te enseña. Te enseña tantas cosas que luego al final te las llevas más adelante. Aunque luego no practiques deporte, en tu misma vida del trabajo, de la familia, otra vez, del grupo de amigos y tal, pues al final siempre intentas actuar como actuabas en ese momento, que son los momentos donde más resultados quizás has conseguido, donde te has encontrado más a gusto.
Sí, pero también los deportistas, con el nivel de autoexigencia que tenéis muchos, si esa forma de vivir la lleváis fuera, igual también entiendo que podéis ser un poquito insoportables para vuestra familia o para vuestro entorno.
Sí, sí, somos un poquito, digamos, no insoportables, pero sí con ese nivel de exigencia individual que hemos tenido durante toda tu vida. Porque al final el deporte, por muy poquito que dure, dentro del contexto general de la vida, que es larga y es grande, lo vives como si fueran, yo qué sé, los miles de años. Yo muchas veces le hablo a la gente y le digo: "No, mira, escucha, que los deportistas estén en el alto nivel 10 años ya es un logro para un deportista, es la leche, es una carrera gigante.