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Sokatira, un deporte apenas conocido que se practica en los cinco continentes y en el que mandan los suizos y las chinas

El 'tira y afloja', olímpico entre 1900 y 1920, tiene su base en "una dura contienda por la supremacía".

Sokatira, un deporte apenas conocido que se practica en los cinco continentes y en el que mandan los suizos y las chinas
Íñigo Corral

Íñigo Corral

En los países hispanoparlantes lo llaman "tira y afloja", los anglosajones "tug of war" y los vascos "sokatira". Eso, en lo que a los países más cercanos se refiere. En realidad, este deporte en el que dos equipos tiran del extremo de una cuerda con el objetivo de llevar alcontrario fuera de la zona de arrastre,tiene infinidad de denominaciones en función de dónde se practique. En la actualidad, las normas del tira y afloja están recogidas en el reglamento de la Tag of War International Federation (TWIF). No tienen las mismas características que cuando surgió en civilizaciones tan alejadas en el tiempo o en la distancia como en los casos del antiguo Egipto, Grecia, Camboya, Indonesia o China. Ni siquiera se unificaron de forma definitiva cuando llegó a ser deporte olímpico entre los años 1900 y 1920. Su filosofía, en cambio, permanece inalterable, y queda resumida en la definición que hace de ella el Oxford English Dictionary: "una dura contienda por la supremacía".

Todo lo que se refiere al origen de la sokatira, o como se le quiera denominar es bastante difuso. Sí se tiene constancia de que en India, en concreto en el estado de Orissa, se practicaba en el siglo XII porque en el templo hindú de Suria, dedicado al rey Sol, aparece un relieve de piedra en su ala oeste con varias personas tirando de ambos lados de una cuerda. Más brutos eran los vikingos que lo hacían con pieles de animales que habían cazado con el aliciente de que,justo en medio, había un pozo de donde salían llamas.Ya después de la Edad Media el tug of war se popularizó entre la plebe en los torneos que se celebraban en los jardines de los palacios franceses e ingleses. Se cuenta que hasta los indios de la tribu mojave, que viven cerca del Cañón del Colorado, resolvían sus disputas mediante la sokatira.

El tug of war está más implantado en los cinco continentes de lo que en un principio se podía creer. La TWIF, según se refleja en su propia web, tiene 77 miembros, la mayoría de ellos asiáticos y europeos. Las reglas no son nada complejas. Dos equipos de ocho personas, cuyo peso total no puede exceder la categoría en la que compiten, se tienen que alienar al final de una cuerda que mide unos once centímetros de diámetro. La soka (cuerda en euskera) no puede tener ni nudos ni otros elementos que permitan sujetarla con las manos. La línea central marca justo el punto medio de la cuerda y otras dos marcas, situadas a cuatro metros de la línea central, delimitan el lugar donde se coloca el primer tirador quien, como el resto, debe pasar la cuerda por debajo de sus brazos y nunca por encima del hombro.

Una vez estén todos los tiradores colocados en su sitio, un juez da la orden de empezar a tirar en sentidos opuestos hasta que un equipo rebase el punto que marca que ha llevado al otro fuera de la zona de arrastre. La figura del entrenador es vital. Es como si fuera el patrón de una trainera que dirige con gritos de ánimo los esfuerzos de los ocho tiradores. Tanto en hombres como en mujeres las pruebas se celebran en suelo de goma (invierno) y en tierra (verano). Hay varias categorías donde no se puede rebasar un peso establecido. En chicos son cuatro: 680, 640, 600 y 560 kilos. En chicas solo dos: 540 y 500. También se compite en categoría sub 23 y mixta (cuatro hombres y cuatro mujeres). Lasokatira es, precisamente, uno de los primeros deportes en introducir el modelo mixto en sus competiciones.

Sokatira, un deporte apenas conocido que se practica en los cinco continentes y en el que mandan los suizos y las chinas

Como ocurre casi siempre, la televisión también sirvió para popularizar el tira y afloja. Fue a raíz de que en 1976 empezara en Estados Unidos la emisión de un programa llamado Battle of theNetwokStars donde aparecían varias estrellas televisivas de la época de las principales cadena como CBS, NBC y ABC haciendo una serie de pruebas, una de ellas algo muy parecido a la sokatira. Participaron entre otros artistas tan famosos para el público español como Melissa Sue Anderson, la inolvidable Mary Ingalls en "La casa de la Pradera", el actor que dio vida al detective Koyak, TellySavalas, o el ángel de Charlie, FarrahFawcett-Majors. Sin embargo, el actor que más cautivó a los espectadores fue el culturista Lou Ferrigno (el increíble Hulk) que sin los súper poderes de su personaje televisivo también era capaz de vencer a sus rivales casi sin fruncir el ceño.

La ciudad alemana de Mannheim acogió en su estadio de Alsenweg el campeonato del mundo de tira y afloja que se celebró entre los días 5 y 8 de septiembre. La única representación española corrió a cargo de dos clubes vizcaínos -Gaztedide Laukiz y Goiherri de Erandio-, y en la competición por selecciones lo hizo también un combinado de tiradores vascos bajo la denominación de Basque Country. La doctrina constitucional lo permite siempre y cuando no exista una federación de ámbito estatal del país al que pertenece. Cosa bien distinta sería si la sokatira fuera recuperada como disciplina olímpica. En ese caso, tal y como ocurre en Reino Unido cuando participan en unos Juegos Olímpicos, las selecciones de Inglaterra, Gales, Escocia o Irlanda del Norte no lo pueden hacer bajo su nombre, bandera e himno. Así, que en el caso de Euskadi, solo podrían tomar parte en esta competición con el nombre y símbolos identitarios de España.

Sokatira, un deporte apenas conocido que se practica en los cinco continentes y en el que mandan los suizos y las chinas

El saldo de medallas en Alemania fue bastante positivo con un total de nueve metales, cinco por clubes y cuatro por parte de Basque Country.En Euskadi, sin embargo, la afición por lasokatira está decreciendo y tampoco aumenta el número de tiradores. José Luis Orozko, presidente del Goiherri Herri Kirol Ekarteade Erandio, se queja de que solo haya otros dos clubes en todo el País Vasco como los de Laukizy Mutriku. "Somos muy pocos y si no cuidamos la cantera…", advierte. En los pasados campeonatos del mundo tuvieron la oportunidad de luchar por el oro en la categoría de no más de 560 kilos frente a sus paisanos vizcaínos. Perdieron y se llevaron una meritoria plata. Por desgracia para ellos, se repitió el mismo resultado de semanas antes cuando ambos clubes se midieron en el campeonato de Euskadi.

Orozko fue uno de los doce amigos que fundó en 1977 en GoiherriKirolElkartea y que en la actualidad cuenta con 43 fichas. "Si conoces este deporte no sabes de qué manera te engancha", dice. Y él lo conoció de pequeño, "algo muy normal si vives en zonas rurales". A partir de 1980 el club empezó a viajar por el mundo. Orozko ha estado varias veces en Estados Unidos, "tres o cuatro en Sudáfrica donde hay mucha afición" y en muchos países de Europa como Alemania, Suiza, Irlanda, Italia, Holanda o Suecia. En su opinión los suizos, tanto en clubes como en selecciones, resultan siempre los más complicados. Nada es casual. "Es que allí los niños empiezan a practicar en los colegios".

La getxotarra Nerea Egurrola lleva en el mundo de la sokatira desde hace 31 años. Todo lo que tenga que ver con los herrikirolak (deportes rurales vascos) le apasiona. Practica el corte de troncos entre dos personas con una sierra (trontza), el levantamiento de yunque (ingude) y ha sido varias veces campeona de Euskadi de txingas, una modalidad que consiste en caminar a pie con una pesa de 25 kilos en cada mano lo más lejos posible. En la actualidad ostenta el récord tras haber recorrido una distancia de 86 clavos (2,5 kilómetros). A sus 48 años, aún sigue con ganas de representar al Gaztedi, club que fue fundado en 1961.

Egurrola explica las diferencias entre las modalidades de goma y la de tierra. "No tiene nada que ver una con otra", precisa. En la primera los tiradores van con calzado deportivo recauchutado "para que no resbale mucho" y en la segunda se calzan una especie de botas de patinaje de hockey "que modificamos un poco porque les ponemos tacón y una chapa de acero detrás para que agarren bien al suelo". Como en el caso de los chicos, solo hay tres clubes que compiten en verano. En los meses de invierno también lo hacen algunos de Navarra o Álava. La explicación no es nada compleja: "la temporada de tierra se hace dura porque llega el verano, las vacaciones o las fiesta de los pueblos y, claro, la gente se anima menos".

La escasez de clubes con los que competir a nivel local o estatal hace que muchas veces hayan acudido a los campeonatos del mundo sin saber cuál era suverdadero nivel. "Hasta hace tres años nunca tirábamos contra chicas y lo teníamos que hacer con chicos", se queja. A Alemania consiguieron ir un poco más rodadas. Con su club llegaron a la semifinal contra ChinaTaipei (Taiwán) en la categoría de hasta 500 kilos. "Aquello fue muy duro". Solo consiguieron ganarlas después de cinco tiradas. En la actualidad cada tirada tiene un tiempo máximo de diez minutos con sesenta segundos de descanso entre tirada y tirada. Antaño no había límites hasta que hubo una que se prolongó por espacio de 56 minutos en la que uno de los protagonistas fueron los chicos de su club. En la final, sin embargo, cayeron derrotadas ante el otro equipo taiwanés.

El caso es que las chinas de Taiwán suelen ser las dominadoras en estas competiciones. "Son más bien pequeñitas pero con unas piernas muy potentes y trabajadas". Además, entrenan durante todo el año para esta competición. Su notable forma física extraña a nadie porque cuando cursan el grado de Educación Física practican la sokatira e incluso también en los colegios. "Vamos, que son profesionales y nosotras nos lo tomamos con un hobby", espeta Egurrola. Ese favoritismo con el que parten siempre las chinas provocó que el público alemán mostrara sus preferencias por las vascas. "Toda la grada estaba animándonos tal vez porque están acostumbrados a verlas siempre ganar", añade. Los recientes éxitos de su club le hacen ser optimista de cara al futuro. "Este año hemos estado doce chicas, pero parece que la próxima temporada hay bastantes que ya se quieren apuntar".