Sean Strickland: el campeón de UFC que creció entre el alcoholismo de su padre y la cultura neonazi
El monarca del peso medio de la UFC tuvo una infancia muy difícil que ha generado una personalidad compleja. El estadounidense expone, en el estelar del UFC 297 este sábado, su cinturón ante Du Plessis.

Sean Strickland (California, 32 años) es una de las personalidades más complejas de UFC. El campeón del peso medio es alguien que siempre se hace notar por sus declaraciones. Nunca genera indiferencia y desde el pasado mes de septiembre su historia tiene mayor foco. Es un luchador que nunca rechaza una pelea, por ello no dudó en ir contra Israel Adesanya para pelear por el título del peso medio. Era el invitado a la fiesta, pero dio una de las mayores sorpresas que se recuerda y derrotó a Izzy. Se convirtió en campeón de la UFC y lo celebró días después persiguiendo a personas con un lanzallamas para un vídeo que compartió en sus redes sociales. Strickland en estado puro.
Su infancia fue muy dura, lo que ha dejado huella en su etapa adulta. Sean fue criado en Corona (California) por dos padres con problemas de alcoholismo. Su padre le maltrataba física y mentalmente. También lo hacía con su madre. Uno de los episodios más duros que ha relatado de su infancia fue cuando golpeó a su padre con un guitarra para que dejara de golpear a su madre y corrió a la policía. Fue detenido, pero su madre pagó la fianza la mañana siguiente. "Las Navidades en casa eran perfectas la hora que tardaban en emborracharse y empezar a pelear", ha llegado a admitir.
Los problemas con sus progenitores le acercaron a su abuelo, quien tenía actitudes racistas y supremacistas que calaron en Sean. La personalidad que forjó este adolescente era compleja. Le echaron del colegio con 14 años por actitudes racistas y su madre le apuntó a un gimnasio de MMA para canalizar su comportamiento. Allí empezó a tratar con personas de diferentes razas y comprendió que debía cambiar. "Si eres racista no avanzas", ha admitido al respecto en alguna ocasión. El deporte lo centró tanto que con tan sólo 16 años decidió hacerse luchador profesional.
El cambio fue evidente, pero la personalidad sigue ahí. Strickland monta un incendio casi cada vez que habla, especialmente cuando utiliza el 'trash talk' para vender sus peleas. En muchas ocasiones roza muchos límites que no se deben cruzar, pero logra lo que quiere: generar ruido alrededor. Pese a ello, a Strickland se le recuerdan declaraciones impropias de un deportista de ese nivel. Ha llegado a asegurar que "le gustaría matar a alguien", pero que no lo hace porque "no quiere ir a la cárcel". "Caminaba por la calle con una piedra o un cuchillo con la esperanza de matar a alguien", apuntó en referencia a su adolescencia. También ha hecho declaraciones homófobas o machistas en reiteradas ocasiones, como cuando criticó que las mujeres pudiesen votar.
Strickland entró en UFC en 2014
Pese a toda la controversia que habitualmente le rodea, Sean Strickland es uno de los luchadores que más tiempo lleva en UFC. Con un 13-0 de récord, la UFC le llamó en el año 2014. Desde entonces no ha abandonado la compañía. Tarzán, como es apodado, ha logrado 15 victorias en UFC por 5 derrotas. Es un luchador de los que siempre cualquier empresa quiere tener desde el punto de vista deportivo. Nunca rechaza nada y da espectáculo en la jaula. A sus 32 años, habiendo ganado ocho de sus últimas diez peleas empezó a rondar el título. Parecía que por nivel no le daba. De hecho, en julio de 2023 aceptó pelear contra alguien sin ranking como Abus Magomedov. Arriesgaba demasiado, pero no quería estar parado porque "se había comprado una moto y debía pagarla". El luchador no se corta al reconocer que pelea por dinero.
Deportivamente ahora está viviendo su mejor momento. Ser valiente le sirvió para pillar a Adesanya en la peor noche que se le recuerda cómo peleador y ganarle. Ahora él es el campeón y eso siempre da un plus. Dricus Du Plessis era quien estaba pactado para pelear contra Adesanya. Parecía el único capaz de derrotarle, pero la fecha de la pelea estaba muy cercana a la anterior que había tenido y no le daba tiempo a recuperarse de las lesiones que había sufrido. Era un rodaje, poco más, para Izzy, pero Strickland acabó quebrando la historia. Así, Sean llega como campeón, pero el favorito es el aspirante.
El sudafricano cuenta con un gran striking, como Strickland, pero su trabajo en el suelo es bastante mejor. Ahí seguramente está la clave de la pelea. El campeón es un luchador duro y valiente, por lo que una pelea en pie puede tener más peligro para el aspirante. Pese a ello, Strickland nunca ha sido finalizado en el suelo. Aún así, Du Plessis ha logrado diez de sus 20 triunfos por la vía de la sumisión. Es un experto. Las previsiones en el papel son claras, pero Sean Strickland ya ha demostrado que puede romper cualquier cosa. Viene de la mayor victoria de su vida y eso es un extra que no se podrá medir hasta que pise el octágono.
El peso gallo femenino volverá a tener reina
En el UFC 289, Amanda Nunes defendió su corona del peso gallo ante Irene Aldana. Tras ese triunfo, la campeona anunció su retirada por sorpresa. Su anunció pilló a contrapié todo el mundo, incluso a la UFC. La compañía puso como vacante el cinturón 10 días después del evento (20 de junio) y desde entonces la corona está sin dueña. Ha habido posiblidades, pero la empresa quiso tomarse su tiempo para elegir a las contendientes. Seis meses del cinturón vacío es mucho tiempo, por ello ubicado la pelea titular para el primer PPV del año.
Raquel Pennington y Mayra Bueno Silva, número 2 y 3 del ranking, han sido las elegidas. En el número 1 está Julianna Peña. La excampeona apunta a ser la primera defensa de la nueva reina. Para Pennington, de 35 años, será su segunda pelea titular después de ser noqueada por Nunes en 2018. La hegemonía de la brasileña hizo ver pequeñas al resto de luchadoras. Ahora tienen la oportunidad de brillar. Pese a tener esa experiencia, la favorita sobre el papel, y en las apuestas, es Mayra Bueno Silva. A sus 32 años se estrenará en una pelea titular. Viene en claro ascenso, pero genera dudas. Su última victoria, frente a Holly Holm en julio, fue anulada después de que diese positivo por dopaje. Tiene TDH y la medicación fue la que dio el resultado anómalo. La UFC confía en sus argumentos, pero sorprende que con ese precedente lo siguiente que le den sea una pelea por el título.
Fuera de suspicacias, la brasileña ha demostrado que tiene el nivel para, al menos, dar pelea y aprovechar la oportunidad. Su gran suelo es el principal problema que se encontrará Pennington. La estadounidense es completa, pero no tiene el mismo poder de finalización que su oponente. Ahí está la clave de la pelea. Para las dos es la mayor noche de su carrera. Nadie daba opciones a Pennington frente a Nunes y ahora aunque es la underdog puede ganar. La división ha perdido a su reina y las top tienen opciones de quedarse con ese trono.