MOTOGP

Aleix Espargaró: "Tengo que ir al ataque porque es ahora o nunca"

El piloto de Aprilia nunca ha estado cerca de pelear por un Mundial, pero llega a las tres últimas carreras de MotoGP a sólo 20 puntos del líder, Fabio Quartararo.

Aleix Espargaró: «Tengo que ir al ataque porque es ahora o nunca»
Borja González

Borja González

La de Aleix Espargaró (Granollers, 30 de julio de 1989) es una carrera profesional más que peculiar. No en su debut, con 15 años en 125cc en 2005, sino por lo que vino después. Un irregular paso por el cuarto de litro, también por los 250cc y por Moto2, con un parón entre medias en 2009, cuando se quedó sin sitio en el campeonato y tuvo que agarrarse como una clavo ardiendo a un par de sustituciones (en 250cc y en MotoGP). A partir de ahí, le tocó sacar todo el jugo posible a motos muy poco competitivas, hasta que en este 2022 se ha encontrado con una competitiva Aprilia, un prototipo en el que viene trabajando seis campañas. Una oportunidad que está aprovechando (una victoria, cinco terceros puestos y dos poles) y que quiere llevar hasta el mejor final posible: el título en la categoría reina del motociclismo.

¿Te da la sensación de que pese a que llevas todo el año arriba en la clasificación general y que ahora estás sólo a 20 puntos de Fabio Quartararo la mayoría de la gente no cree en que puedas ser campeón?

La sensación que tengo es que, quizás, al no haber ganado tantas carreras, cuesta aceptarlo. Es cierto que tanto Fabio como Pecco [Bagnaia] han sido más ganadores que yo, pero han cometido más errores. Creo que al final, el campeonato lo gana el más regular, y ellos han cometido más errores pero han sido más rápidos. Quizás por eso la gente tiene la percepción de que estoy lejos, y no es así.

¿Siempre has creído que podías? Una cosa es ganar en Argentina, en la tercera carrera, y colocarte delante en el Mundial, y otra es estar en esta situación a falta solo de tres…

No, yo desde el inicio sabía que podía ser un buen año, pero nunca creí que pudiera luchar por el título. Hasta mitad de año, cuando hice los cuatro o cinco podios seguidos. Ahí ya me di cuenta de que sí, de que era una realidad el poder luchar por el campeonato. Pero no al inicio.

¿Y no te parece la leche? Tú que eres aficionado al deporte en general, ¿qué pensarías de una historia como la tuya? Antes de Catar, tu título debía de pagarse una barbaridad en las casas de apuestas.

Mirando mi carrera deportiva es obvio que es mi mejor año y nunca lo voy a olvidar, pero seré muy presuntuoso: yo creo que es algo histórico a nivel de nuestro deporte, de las motos. Que un piloto de 33 años, sin haber ganado nunca antes, consiga lo que está consiguiendo, con una moto que nunca había ganado antes, con una fábrica muy nueva en la categoría reina...

¿Esto demuestra la importancia que tiene la moto como herramienta? Porque nunca antes habías tenido una tan competitiva. 

Yo creo que sí. Aunque es cierto que en nuestro deporte no es tan importante como en otros. Se sigue demostrando que puedes estar en un nivel muy alto, pero que si la moto no te acompaña es imposible rematar, luchar por ganar. Hoy en día necesitas una buena moto y un muy buen equipo, eso está claro.

¿Cómo ves las tres carreras que quedan, qué sensación te dan? Empezando por la de este fin de semana, que parece que va a ser con frío y lluvia.

Yo creo que se me abre una buena oportunidad, porque vienen dos circuitos antes de Valencia que creo que nos pueden ir muy, muy bien. Son pruebas muy importantes para el campeonato. Estoy en una posición en la que 20 puntos pueden parecer pocos, pero a mí me da la sensación de que es un poco más con lo que queda. Y creo que tengo que ir al ataque, a intentar sacar buenos resultados, porque es ahora o nunca. Si no, será muy tarde. Llega un momento en el que me apetece y en el que pienso que tengo que ir a ganar y a hacerlo bien.

Cuando Bagnaia venía remontando, decías que sólo podías fijarte en el que tenías delante, Quartararo. Ahora el italiano también está por delante de ti, a sólo dos puntos del líder, y rindiendo a un nivel muy alto. ¿Crees que ha cambiado 'el objetivo' viendo las dificultades de Fabio?

Macho, seré el único del planeta Tierra, pero sigo pensando que Fabio es el hombre a batir. Es el campeón del mundo. Pecco está volando, está yendo muy rápido y lo está haciendo muy bien... Es verdad que esta cuestión me genera ahora más dudas.

¿Con qué fin de semana de este año te quedas?

El de Barcelona me gustó mucho, porque fue un fin de semana difícil para mí, con mucha presión. Sentí más tensión que nunca en mi carrera deportiva, y creo que hice un fin de semana muy bueno. Fui muy rápido en todas las sesiones, conseguí la pole, y en carrera es verdad que cometí un error —se equivocó con la cuenta del número de vueltas y, por celebrar el resultado antes de tiempo, terminó quinto cuando podría haber sido segundo—, pero fue un fin de semana que no voy a olvidar nunca. El Gran Premio de casa, con toda mi gente allí, haciendo la pole y yendo tan rápido.

¿Crees que no te vas a tener que acordar de los tres fines de semana raros? En Assen te tiró Quartararo, aunque remontaste hasta la cuarta posición, y en Japón hubo un fallo en tu box que te obligó a salir desde el pit lane y te quedaste sin puntuar.

Ya llegará el tiempo para decir si me tendré que acordar de esas carreras o no. Pero, de todas maneras, el que gana no se acuerda de nada; los demás siempre tienen un 'pero': los ceros de Pecco si no gana, las cagadas de Fabio últimamente si no gana… Y, al final, el que menos tiene que arrepentirse, el que menos fallos ha hecho del campeonato, creo que he sido yo. Es cierto que si analizas un poco el Mundial entre la carrera en la que me chocó Fabio, el error que cometí yo en Barcelona, la 'long lap' de Tailandia, el error del equipo de Japón… ¡Podría estar líder del campeonato con 20 puntos de ventaja tranquilamente! Pero seguro que cada uno haciendo sus números también ve que podría estar en una mejor situación.

Acercándose el final, ¿notas ya más nervios?

Si te digo la verdad, no tengo nervios. Ahora estoy un poco más lejos de la cabeza y tengo la sensación de que si quiero este campeonato tengo que conducir al límite e intentar ganar carreras. La regularidad se ha acabado, ya no me vale. Si quiero ganar el campeonato, tengo que ganar una o dos carreras. En algún sentido eso me tranquiliza, porque si cometo un error creo que no va a doler tanto. Tengo que ir al ataque para ganar el Mundial, no vale sólo con ser regular.