Bienvenido/a a la catedral del motociclismo. Estamos en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto, escenario de miles de batallas y grandes momentos históricos.
Y también, claro, de instantes de tensión. Uno de los más icónicos se vivió en 2011 en estas curvas (1 y 2) con la famosa frase «Tu ambición superó tu talento», de Casey Stoner a Valentino Rossi tras un incidente entre las dos leyendas.
Aunque no son las únicas. La curva 6, también conocida como curva Dani Pedrosa, fue testigo de uno de los adelantamientos más famosos: el del catalán a su rival natural, Jorge Lorenzo, para acabar ganando la carrera.
Como ves, un sinfín de momentos históricos como el de aquel aficionado cruzando la curva 9 (Ángel Nieto) en 1996 cuando Álex Crivillé se disputaba la victoria con su gran rival Mick Doohan.
O el famosísimo adelantamiento de Valentino Rossi a Sete Gibernau que años después replicaría Marc Márquez con Jorge Lorenzo en la curva del balear.
Un trazado que se prepara ya para recibir a Marc Márquez, tras su ausencia en la pasada edición por una fractura en la mano derecha.
AUX STEP FOR JS
Y Marc Márquez sabe lo que es subir a lo más alto del podio delante de gran parte de la afición española. Hasta en tres ocasiones el catalán ha levantado el trofeo de oro y en seis más lo ha hecho desde la segunda o tercera posición del podio. Este año, el piloto, patrocinado por Estrella Galicia 0,0, volverá a luchar por esa primera posición.
El trazado, que se construyó originalmente a mediados de los 80 para acoger carreras de Fórmula 1, ha terminado siendo un olimpo de las motos. De hecho, es el cuarto circuito en todo el mundo que más pruebas ha visto celebrar, solo por detrás de Assen (Países Bajos), Brno (República Checa) y Spa (Bélgica). Además es, de todos los que albergan una gran prueba de MotoGP, Moto 2 y Moto 3, el que más años lleva celebrando carreras de manera ininterrumpida (desde 1989).
El circuito tiene la particularidad de contar con un diseño ligeramente distinto para coches y para motos. En el primero hay dibujada una chicane en honor a Ayrton Senna (en honor al piloto brasileño que ganó allí el GP de 1986 de manera emocionante a Nigel Mansell), mientras que en el segundo no existe, sino que las motos siguen de frente y toman una curva más rápida hacia la derecha.
En total, el trazado para motos del circuito de Jerez tiene un total de 13 curvas, muchas de las cuales tienen nombre, como la 'Expo 92', la curva Sito Pons, la curva Dani Pedrosa, la curva Jorge Martínez Aspar o la curva Àlex Crivillé. La más emblemática es, no obstante, la última de todas, desde 2013 bautizada como curva Jorge Lorenzo y antes llamada curva 'Ducados'.
Hablamos de una horquilla casi en forma de herradura que precede a la línea de meta y que ha vivido, a lo largo de los tiempos, momentos históricos en la última vuelta de un gran premio de motociclismo. Allí, por ejemplo, en 1996, Mick Doohan sobrepasó a un Àlex Crivillé que acabó saltando de su moto por los aires; allí también, en 2005, Valentino Rossi mandó la moto de Sete Gibernau a la arena; y allí, finalmente, Marc Márquez casi se llevó por delante a Jorge Lorenzo en 2013, quien acabó afeándole el movimiento al terminar la carrera en un gesto con el dedo que aún recuerdan los aficionados.
Más allá de la competición, el circuito de Jerez ha sido históricamente un talismán no solo para las motos, sino también para los equipos, ingenieros y escuderías del mundo del motor. A pesar de no albergar pruebas de Fórmula 1 desde 1997, fue escenario de sus tests de pretemporada hasta 2015 (y sigue siéndolo de manera privada para algunas escuderías como Aston Martin y Mercedes), y lo es aún para los vehículos de dos ruedas, ya que las categorías de Moto2 y Moto3, por ejemplo, celebraron allí varios entrenamientos a finales del mes de febrero. Una de las razones principales está en el clima: al ser invierno en pretemporada, los equipos buscan temperaturas relativamente suaves con las que simular comportamientos similares a las primeras pruebas oficiales del calendario, y en ese sentido Jerez es un emplazamiento envidiable en comparación a otros puntos del continente.
"Las escuderías estaban y están locas por venir aquí, aquí hay luz ahora desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde. Un día aquí de entrenamiento es una semana y media en un circuito centroeuropeo. Esto generó una riqueza exterior impresionante", recordaba en 2020 Pedro Pacheco, exalcalde de Jerez que fue, mientras ejercía el poder, una de las figuras que más impulsaron la construcción del trazado en los años 80 y la llegada de la élite del motor a la región. También fue protagonista de uno de sus momentos más anecdóticos cuando, en 1997, tras un final histórico en Jerez del Mundial de F1 donde todo se decidió en un accidente de Michael Schumacher que intentó echar de la pista a Jacques Villeneuve, el propio Pacheco rompió el protocolo y entregó un premio cuando no le correspondía.
El gesto le costó literalmente al circuito no volver a albergar un gran premio de F1: "Querían que entregase un premio Plácido Domingo, que estaba en la carrera. Se negaron a que nosotros pasáramos, y le dije a la Policía Nacional que detuvieran a esa gente; me cargué el podio y acabó entregando el premio Chaves", recordaba Pacheco en esa misma entrevista a La Voz del Sur. El propio exalcalde también contaba cómo la creación del circuito modernizó el mundo del motor y llevó a muchos otros a imitarles, hasta el punto de copiar los colores azul y blanco de las bermas (zona adyacente a la calzada) que, originalmente, se pusieron en honor a la bandera del municipio. Casi 40 años han pasado desde entonces y, todavía hoy, Jerez sigue en el mapa del mundo del motor con más energía que nunca.