MOTOGP | GP DE AUSTRALIA

Márquez sale lanzado en otro circuito marcado en rojo: "Coger el riesgo en las primeras vueltas es uno de mis puntos fuertes"

El piloto español aprovecha las condiciones complicadas en Phillip Island para colocar su nombre entre los favoritos a ganar.

Márquez sale lanzado en otro circuito marcado en rojo: «Coger el riesgo en las primeras vueltas es uno de mis puntos fuertes»
Borja González

Borja González

Circuito de Phillip Island (Australia)-. Tres citas había marcado en su calendario Marc Márquez para poder ganar su primera carrera con Ducati, esto después de no lograrlo en dos de sus trazados fetiches: el de Las Américas de Austin, y el alemán de Sachsenring. Estábamos en el parón veraniego, y Márquez visitaba el Circuito de Misano para un evento de su marca de motos. Y allí apuntaba a tres lugares: el Motorland de Aragón, Phillip Island, y Valencia. Justo en el primero de estos tres fue donde se estrenó, ayudado por las condiciones de la pista. Una semana después, de nuevo con la situación de carrera a favor (la aparición momentánea de la lluvia), sorprendió ganando, precisamente, en Misano.

Este fin de semana el campeonato visita Australia, otro trazado de izquierdas de los de su lista, en unos días en que las condiciones están volviendo a ser determinantes. "Siempre lo he dicho, coger el riesgo en esas primeras vueltas es uno de mis puntos fuertes. Cuando hemos salido y estaba aún con parches de agua he decidido empujar para clasificar bien, porque era un entrenamiento en el que no sabía nadie si iba a llover. Ha sido uno de esos días que normalmente se me dan bien, porque me adapto a las condiciones. Pero ahora se tendrá que ver cómo evoluciona, porque normalmente mi margen de mejora ya es menos y los otros, sobre todo Martín, al que he visto muy fuerte con neumático usado, irán llegando".

El segundo entrenamiento comenzó con los pilotos desatados, y con la pista aún sin estar en perfectas condiciones. Había que arrancar con fuerza, para marcar un buen tiempo, porque unas nubes negrísimas flotaban sobre el trazado australiano. Y es ahí donde Márquez sacó su arte a pasear. Desde el principio se vio claro que estaba para pelear por ser el más rápido, algo que corroboró en el tramo final, cuando una vez que no había aparecido la amenazante lluvia los pilotos se lanzaron, como en cualquier otro viernes, a exprimir sus motos para encontrar el pase directo a la Q2, eso sí, sin haber tenido el habitual tiempo de trabajo de la mañana, una sesión que no cuenta y que se suele utilizar para hacer los primeros ajustes con cierta calma.

"Pero en Aragón empecé con un margen de ocho décimas, y aquí el margen es de un segundo", argumentaba el 93 para justificar su discurso cauto. Un modo de actuar que usó mucho en el principio de la temporada, aunque esta vez era complicado que no se le escapase una sonrisita al hablar sobre sus sensaciones. "Está todo muy pegado y mañana el oficial nos dará la respuesta a lo que podemos optar tanto en el sprint como en la carrera". Porque Márquez sí que tiene claro que si quiere sacar lo máximo de Phillip Island, y lo máximo implica poder ganar, tiene que no fallar en el entrenamiento oficial de este sábado, para no tener el hándicap de tener que correr desde una mala posición en la parrilla.

En el último fin de semana en Japón ocupó el noveno puesto tras la Q2, el duodécimo en el anterior de Indonesia, y el séptimo en la cita de Emilia-Romaña, las tres siguientes a la segunda de sus dos victorias como piloto de Ducati. "Tal y como ha ido, tendría que tener 10 minutos menos", nos decía sobre la importante jornada de mañana, y sobre la primera sesión libre del sábado, que contará con diez minutos más de lo habitual. "Para mí no tiene ningún sentido que sean 40 minutos si ya ha habido un entrenamiento en seco. Tiene que ser un fin de semana normal. Y luego, seguir mejorando sobre todo en ritmo para intentar tener ese margen, que será difícil de mantener, sobre todo con Martín". Porque Márquez sabe el tiempo en pista es una variable que juega a favor de los rivales con más experiencia con esta moto.

"Digo lo que pienso, y me da igual lo otro. Pero es así, esos 40 minutos los habían puesto porque hoy apuntaba agua, pero ha habido un entrenamiento totalmente en seco", continuaba con su queja. Estos tras un día en el que se le volvió a ver disfrutar sobre su moto, algo que en Phillip Island se entiende muy bien en la rapidísima curva 3, bautizada con el nombre de Casey Stoner, y en la que el piloto australiano era capaz de marcar unas diferencias brutales. "Es una de mis favoritas, y de las más especiales del campeonato. A mí se me da especialmente bien. Me acuerdo cuando estaba en 125cc y veía a Stoner y me decía, 'un día lo tengo que hacer así'. No es lo mejor para el neumático, para la carrera, pero para una vuelta se me da bien". Y eso tendrá que explotarlo si quiere que su salida no hipoteca las opciones que tiene de ganar por tercera vez con su actual moto.