Márquez redobla la presión sobre Honda después del test en Valencia
Marc Márquez ha terminado 2022 contrariado con la situación con su moto, que en la jornada de pruebas en Cheste no dio el paso que deseaba.

Marc Márquez hizo una aparición durante el Gran Premio de Austria cuando todavía era baja por su última actuación. El ocho veces campeón del mundo quería entender en primera persona la situación de su moto. Y en sus varias comparecencias con la prensa se encargó de repetir un mensaje: había que cambiar la forma de trabajar en Honda, se necesitaban cambios. Más de dos meses después, el piloto de Cervera insiste en los deberes por hacer.
Tras un primer test en Misano, seis grandes premios y, sobre todo, una primera jornada de pruebas para 2023, el campeón español ha redoblado la presión sobre su marca: "En Misano estaba animado por mí, porque volvía a ir en moto y el brazo reaccionaba bien. Aquí ha sido un test de moto, para dar los comentarios. Y me gustaría haber tenido más, que el paso hubiera sido más grande. Y no ha sido así. Ya me dijeron que tendrían que dar un paso más para Malasia en febrero. Pero uno no vale, tienen que dar dos".
Esto con una expresión en su cara que dejaba claro su malestar, el poco convencimiento de que se haya encontrado un camino que le devuelva donde quiere estar, en la pelea por los títulos sin tener que tirar de la heroica ni verse obligado a entrar a esas zonas de riesgo con las que ha acostumbrado a cubrir las carencias de su moto.
"He probado una proto-bike con cambios ligeros en el motor, chasis y un poco de aerodinámica. Pero han sido cambios ligeros y el carácter y los problemas que hemos tenido este año no eran muy diferentes. Mejoraba en un punto y empeoraba en otro. Pero los tiempos con una moto y otra eran muy similares, rápidos, pero porque es una pista que se adapta a mi estilo", narraba el martes por la tarde en el Ricardo Tormo, tras completar 50 giros y marcar el 13º mejor crono, eso sí, sin hacer un intento de vuelta rápida.
Honda puso en manos de Márquez tres motos. Mucho trabajo centrado en él porque de los otros tres pilotos dos, Joan Mir (su nuevo compañero) y Álex Rins, bastante tenían con entender su nueva montura tras haber competido en MotoGP sólo con la Suzuki. El cuarto hombre, Takaaki Nakagami, viene de una lesión en la mano de la que aún no está del todo recuperado.
"Yo solo quiero una moto que vaya mejor o que esté al nivel para ganar. Hay que dar un paso más"
Piloto de Repsol HondaPese a lograr un podio en Australia, en gran parte por su capacidad estratégica (apostó por competir con un neumático blando trasero apostando, como así terminó siendo, por una carrera lenta que le permitiese conservarlo), Márquez sufrió mucho en Sepang, y terminó por los suelos en Valencia, en un escenario que le gusta y en el que la Honda siempre ha funcionado.
"Te puedes arriesgar si sabes la dirección. En este momento no sé si la dirección la tienen más o menos clara, pero no te puedes arriesgar a pegar un tiro al aire, porque sabes que solo tienes un tiro y la moto con la que llegues a Malasia es con la que compites todo el año. Ellos tienen que decidir, yo solo quiero una moto que vaya mejor o que esté al nivel para ganar", explicaba sobre la posibilidad de dar un giro completo a la idea con la que se está trabajando. Porque los pilotos de MotoGP no van a volver a subirse a sus máquinas hasta febrero, en Malasia.
Esto deja con poco margen de trabajo a los ingenieros para este invierno. La moto volverá a rodar en Jerez, aunque en este caso en manos de los pilotos de pruebas, y luego ya tocará trabajar en Japón. "Ha venido el responsable de cada área. Porque el objetivo de este test era probar este prototipo. Y ya han visto que hay que dar un paso más", añadió Márquez. O dos, como terminó exigiendo el 93, que con el rabillo del ojo pudo ver cómo su hermano Álex disfrutaba sobre su nueva Ducati, después de tres años padeciendo con la moto con la que él tendrá que competir en 2023.