Las vidas paralelas de Jorge Martín y Bagnaia: de comenzar sufriendo a terminar cumpliendo
Los dos contendientes por el título terminaron el primer día en Australia separados por sólo 46 milésimas de segundo.

Circuito de Phillip Island (Australia)-. La jornada en Phillip Island para los pilotos de MotoGP arrancó con una sesión pesadísima en la que los responsables de seguridad fueron retrasando el inicio por culpa de las condiciones de la pista. No paraba de llover y se formaban ríos en la pista, así que los pilotos no podían hacer otra cosa que pasar el rato y esperar a ver si podían empezar a trabajar, aunque la mayoría tenía muy claro que no iba a ser así. "Esta mañana cuando he salido del hotel me he dado cuenta de que iba a ser difícil pilotar por la mañana", nos contaba Pecco Bagnaia, uno de los dos aspirantes al título.
Tanto él como Jorge Martín pudieron vivir relajados ese primer turno, que definitivamente se canceló, lo que dejó todo pendiente para la sesión vespertina. Y todo quería decir lograr el pase directo a la Q2, trabajar en la puesta a punto de las motos, y probar los neumáticos de Michelin, una de las incógnitas del fin de semana. El trazado australiano tiene un asfalto nuevo que, por la información recabada, es demasiado abrasivo, lo que exigía testar el compuesto más blando para ver si puede aguantar en el sprint o incluso en la carrera, después de que este mismo año en Superbikes se viesen obligados a organizar carreras con una parada para cambio de ruedas.
"Movidita. Y estresante, mucho", calificaba Martín la primera jornada. De ese relax matinal se pasó a una aceleración por la tarde. Los pilotos se veían obligados a salir enchufados, ya con la pista seca, para hacer desde el arranque un buen tiempo, por si a las amenazadoras nubes les daba por descargar agua de nuevo. "Ya el hecho de no rodar por la mañana afecta, pero rodar y en la primera vuelta irme al suelo... Ha sido culminarlo". Sin un tiempo registrado, el líder se comía la moto de Fabio Quartararo, y terminaba por los suelos, un contratiempo que podía haber tenido un efecto muy relevante en la pelea por el título, en este momento en el que los fallos van a contar el doble.
"He frenado normal, pero seguramente los frenos estaban un poco fríos y al principio no ha frenado, he visto que me comía a Quartararo, y para no tirarle he frenado más fuerte y me he ido al suelo. Lo malo ha sido que la otra moto estaba preparada para agua, así que no he podido cogerla y he tenido que esperar a que arreglasen la que estaba usando. Por suerte, han sido rápidos y luego he podido colocarme entre los primeros". Martín resolvía su situación, y al final volvía a mostrar la velocidad habitual, para terminar con el cuarto mejor tiempo. Eso sí, en ese momento inicial no pudo evitar echar ojo a la pantalla de tiempos para ver dónde estaba su rival, Bagnaia, que, sorprendentemente, tampoco tenía un tiempo en esos momentos. Una clasificación con veintidós competidores, y sólo dos sin aparecer en la lista, los dos primeros de la general.
"Sí, estamos igualados hasta en eso…", decía Bagnaia a pregunta de Relevo, confesando que él también está en ese modo de marcaje al rival. "Cuando vi que se había caído, y que yo estaba teniendo problemas, he pensado 'vale, si te quedas fuera de la Q2 porque se pone a llover, él estará también fuera'. Pero mi sesión ha sido muy tranquila, nunca me he notado en problemas o que estuviésemos en el límite de no pasar a la Q2". El italiano regresaba a su box poco después del arranque de la sesión, quejándose de unos problemas en su moto que, en poco tiempo, su cuerpo técnico fue capaz de solucionar. "Hemos entendido muy rápido qué teníamos que hacer en la moto, y salida tras salida he ido mejorando y mejorando más". Hasta terminar quinto, un puesto por detrás de Martín, con los dos en 46 milésimas de segundo.
"Es curioso. Yo creo que hay mucho lado mental ahí", opinaba el líder sobre la situación que se vivió en este primer día del Gran Premio de Australia. "Al final la pelea es él y yo, y no miramos tanto al resto. Casi siempre el día que tenemos malo lo tenemos los dos, el día bueno lo tenemos los dos…". De momento los dos salvaron bien un día complicado, el primero de un gran premio que apunta a ser complicado. La lluvia prevista para el viernes hizo acto de aparición; ahora hace falta que se cumplan las previsiones de frío y viento para el sábado, y de más frío aún para el domingo. Ingredientes amargos cuando se está ante una lucha tan apretada y tan al detalle como la que definirá el campeón del mundo de MotoGP.