La otra cara del éxito de Hugo González y de las medallas de la natación española
Cinco de los siete medallistas se entrenaron fuera o con técnicos extranjeros, como es el caso del mallorquín. Un debate eterno que pone fin a unos Mundiales con grandes resultados.

De Jacksonville a Berkeley. Así se escriben las medallas y los oros de la natación española en los Mundiales, con el broche de Hugo González en Doha en una brillante final de los 200 espalda a la que hay que sumar la plata en los 100 y la condición de finalista en 50 y 4x100 estilos. El nadador nacido en Mallorca, criado en Murcia y afincado en Madrid desde los cinco años ha desarrollado la preparación de los últimos seis en Estados Unidos, una historia cosmopolita que escribe la de los éxitos de los nadadores en la mayoría de los casos con un sello extranjero.
Hay en España siempre un debate, en la federación y en los entrenadores, sobre los sistemas de entrenamiento, la metodología, los centros de alto rendimiento y los clubes. Un pulso que ha vivido innumerables capítulos, la mayoría de ellos escritos en inglés, francés o ruso. Solamente hay dos casos cien por cien españoles. La medalla de plata de Melanie Costa en los 400 libre de Barcelona 2013, dirigida por José Antonio del Castillo, y la de Jessica Vall en Kazán 2015, con Jordi Jou como mentor.
El primer medallista español mezcla una historia entre Zaragoza y Jacksonville (Estados Unidos). Hijo de un oftalmólogo aragonés, Martín López-Zubero logró cuatro medallas mundiales y fue campeón olímpico de 200 espalda en Barcelona 92. El nadador desarrolló su carrera educativa y deportiva en el país de su madre, pues su padre llegó allí en 1955 a ejercer su profesión. Toda la formación de Martín, como la de su hermano David (bronce en Moscú-80), es estadounidense.
👑¡¡¡¡ORO, ORO, ORO, OROOOOOO MUNDIAL!!!! #AQUADoha2024 #Doha2024
— Teledeporte (@teledeporte) February 16, 2024
🔊GRITADLO, CELEBRADLO
🔥Hugo González de Oliveira (@hglezoliveira) CAMPEÓN DEL MUNDO de 200m espalda
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Del oftalmólogo de Zaragoza a la rusa que emigró a Málaga
Después de López Zubero llegó Nina Zhivanevskaya, nacida en Samara y medallista olímpica con Rusia en los Juegos de Barcelona en el relevo 4x100 estilos, que después llegó a España a vivir a Málaga, se nacionalizó y fue bronce en Sidney 2000 y campeona mundial en Barcelona 2003 en la prueba de 50 espalda. Formada en la estajanovista natación soviética, ganó medallas hasta los Juegos de Pekín 2008. No perdió nivel competitivo en España, pero su base la adquirió fuera.
Tras Nina llegaron los éxitos de los Mundiales de Roma 2009. Aschwin Wildeboer logró el bronce también en la espalda, en los 100, nadador formado en el CN Sabadell de padre danés, Paulus, una eminencia que ayudó a la formación de muchos nadadores. El menor de los hermanos (Olaf también nadó en la Selección) pasó algunas temporadas en Dinamarca y estuvo tutelado por su padre. Logró en los Juegos de Pekín 2008 nadar la final olímpica de los 100 espalda.
Junto a él, el hombre de aquellos Mundiales fue Rafa Muñoz, plusmarquista en aquella época de los 50 mariposa. Una natación de bañadores mágicos, de récords inimaginables embutidos en poliuretano. El cordobés decidió en aquellos meses preparar los Mundiales en el Centro de Natación de Marsella, donde se preparaban los mejores especialistas franceses que tan buenos resultados habían logrado en aquella época, como Alain Bernard, Fred Bousquet, Fabien Gilot, Amaury Leveaux o Grégory Mallet. El salto de Muñoz lo dio en Marsella. Después, hastiado y con depresión, se ausentó una temporada.

Las platas de poliuretano y el gurú francés que genera debate
De Marsella a Ardeche, cerca de Grenoble, donde nació Fred Vergnoux, entrenador de Mireia Belmonte desde 2009 hasta los Juegos de Tokio, con la que logró cuatro medallas olímpicas y cinco mundiales, incluido el oro en los 200 mariposa en Budapest 2017. Mireia, fabricada en la CAR de Sant Cugat, con entrenadores como Carles Subirana o Jordi Murio, llegó a la madurez con el técnico francés. Unos éxitos que dividen también a la natación española. Para unos, era la consecuencia lógica del nivel de la badalonesa, campeona del mundo júnior y con una dedicación 24 horas por la natación. Para otros,Vergnoux supo encaminar la carrera de Mireia y dotarla de las herramientas adecuadas para brillar especialmente de 2010 a 2017.
El eterno debate que ahora surge con Hugo González, formado en el Centro de Tecnificación de la Federación Madrileña pero pulido en Estados Unidos, en Berkeley. Un viaje que empezó en Jacksonville 30 años antes. De punta a punta en Estados Unidos. De punta a punta del debate en la natación española.