EL VESTUARIO

Laura Ester descubrió por un cotilleo que había perdido su trabajo 14 años después: "Aquí todo el mundo se entera de todo"

La waterpolista española, medalla de oro en París, reflexiona en 'El Vestuario' sobre cómo se va apagando la vida de un deportista que lo ganó todo.

Laura Ester, en 'El Vestuario' de Relevo/Relevo
Laura Ester, en 'El Vestuario' de Relevo Relevo
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Fuiste la mejor en tu grupo, la persona más competitiva en tu puesto, pero los años pasan y compañeros más jóvenes te empiezan a adelantar. De repente tu seguridad se ve amenazada, también tu puesto. Los roles han cambiado. Te enteras por otras voces de que en tu propia 'casa', tu lugar más seguro, te van a reemplazar. Esto, que a Laura Ester le ha pasado en el waterpolo, es mundano y costumbrista, más de lo que pueda parecer, y a través de una charla en el último episodio de 'El Vestuario' de Relevo (ahora también disponible en Spotify) ha servido a toda una triple medallista olímpica (dos de plata y una de oro) para reflexionar sobre cómo es la vida de un deportista que lo ha ganado todo cuando la llama se empieza a apagar. Laura habla del miedo a tener que ir a una oficina, el de perder a las amigas con las que ha compartido piscina... pero no todo es miedo. También hay alivio, alivio por visualizar los primeros fines de semana libres de su vida consciente, o agradecimiento a unos padres que la han llevado de polideportivo en polideportivo por todo el mundo.

Oye, a ti te ha pasado una de esas cosas que le ha pasado a mucha gente en la vida, que es que dejan de contar contigo en un trabajo, o te echan de un trabajo, y tú te enteras por donde no debes, ¿no? Tú, después de 14 años en el Sabadell, descubres que han fichado a otra portera en tu lugar, y no te enteras porque el presidente del club o el entrenador te lo dice. ¿Cómo fue eso?

Bueno, no fue un momento agradable, al final sí que es verdad que llega un momento que la vida del deportista se va acabando y el propio deportista es consciente de que no tiene 20 años, que tiene 34, ya no me quedan 20 años más. Entonces, tú como club, después de 14 años podrías venir a decirme: "Oye, mira, Laura, pasa esto" y yo lo voy a entender porque soy la primera que sabe que un club como es el Sabadell, campeón de Europa, quiere seguir estando ahí arriba y la posición de portera en un deporte como el waterpolo es muy importante porque es difícil conseguir una portera de calidad. No pasa nada si me dices: "Nos ha salido esta oportunidad y queríamos contar contigo", al final te va a acabar doliendo, nunca te gusta que te echen de cualquier lado, pero lo acabas aceptando. En el momento en que te enteras por detrás…pues fue un golpe duro, sí que agradable no fue.

¿Cómo te enteraste?

Bueno, el problema es que el waterpolo es un deporte muy pequeño, somos una familia y todo el mundo se entera de todo. Entonces me llegó por detrás, de personas de otros clubes que me dijeron: "Oye, que creo que hay esto".

¿Y en ese momento?

En ese momento fui a hablar con el club. Es que si yo me entero de algo quiero saber si esto es verdad. Me senté con el entrenador, con el director técnico, con el presidente, con todos. Pidieron perdón, dijeron que no eran las formas, pero bueno, al final es algo que queda ahí, algo que me dolió en su momento, pero está ya todo hablado.

Luego hubo una buena despedida y un homenaje que entiendo que tiene que ser muy bonito, ¿no?

Sí, al final el poder despedirme, sobre todo ya no tanto de mis compañeras y del staff, sino de la grada. Al final, toda la gente que venía día a día a vernos, sobre todo los padres de los niños que juegan ahí en el club, que te cogen mucho cariño, que los ves durante todos los días, todos los fines de semana que vienen a animarte, todos los niños pequeños, la base. El poder despedirme de todos ellos fue bonito.

Y ahora cómo es jugar contra el Sabadell

Diferente, la verdad, porque el final es jugar contra tus amigas, hay con gente con la que llevo 14 años jugando, ya no estoy a tu lado sino contra ti, pero eso ha pasado muchas veces, ha habido jugadoras que se han ido moviendo y has tenido que jugar contra amigas tuyas, pero una vez fuera del agua ya volvemos a ser amigas.

Oye, con 34 años, campeona de todo, después de conseguir el colofón de lo que te faltaba en tu carrera y decides que al menos un año más quieres seguir jugando. ¿Esto ya lo tenías? ¿Cuando ganas la medalla lo sigues pensando igual? O ha habido algún momento este año que estabas ahí tumbada de vacaciones y has dicho: ¡Puf! Y si no vuelvo ya…

Antes del verano, cuando acabaron los JJOO era como: "Quiero esperar el verano, descansar, el escuchar a mi cuerpo y a mi mente, porque es muy importante el qué es lo que quiero, qué es lo que me apetece". A lo mejor antes de los Juegos me apetecía una cosa, después de los Juegos otra. Y después de estar un mes, mes y medio sin tocar agua, de la piscina para entrenar, el mar, todo lo que hiciese falta, pues ver si esas ganas seguían ahí. Pero al final es un reto nuevo, es algo diferente y algo que también me ilusiona.

¿Y hay un punto de miedo a la vida después del deporte? Porque tú eres bioquímica, y no sé qué idea tienes de afrontar tu futuro después del waterpolo, pero hay un poco de miedo de dejar tener esa vida, a tener que ir a la oficina, por ejemplo.

Sí, al final yo creo que todo deportista tenemos miedo al día después, y quien diga que no pues, oye, chapó, sí que puede ser más o menos fácil la transición, pero siempre tienes ese miedo porque en ese caso llevo más de 20 años haciendo algo en lo que soy de las mejores del mundo y de un día para otro pasas a ser una más. Y es así, ¿sabes? Y es como, vale, ¿y ahora qué? Que obviamente hay vida más allá y cuando se acabe el waterpolo voy a seguir con mi vida y no sé dónde acabaré en un futuro, pero sé que lo voy a sobrellevar, será más o menos fácil, pero se superará.

Hay muchos deportistas, y algunos que han pasado por aquí, que han estado haciendo terapia para el final de su carrera, para ver cómo lo pueden afrontar el día después. ¿Tú estás haciendo algo para eso?

A día de hoy no. Sí que es verdad que es algo de lo que siempre está ahí y tengo en mente y quizás sea bueno trabajarlo este año para que te intenten guiar quizás, que sea un poco más fácil el camino para el final de la carrera.

Pero claro, pensando en una cosa que has dicho, que es verdad, tú ya no vas a ser la mejor del mundo en nada más en tu vida, esto va a ser así, porque no se puede ser el mejor del mundo en dos cosas, los habrá que sí, pero es muy complicado

Claro, al final es cambiar el chip. Creo que el deportista que antes asuma eso y que sea consciente de eso, será el que mejor lleve el proceso. Al final si tú acabas tu vida deportiva y te crees el mejor del mundo en todo no vas a llegar a ningún sitio, tienes que bajar y empezar a picar piedra desde abajo.

Pero eso no tiene que ser nada fácil porque cuando te retires, serás una persona joven y tienes que afrontar una especie de duelo de jubilación

Es así, pero mira, tengo muchas amigas alrededor que han dejado de jugar y dicen: "Oye, que hay vida después del waterpolo y se vive muy bien". ¿Y sabes por qué? Porque tienes los fines de semana libres, sabes que trabajas con un horario fijo, te puedes organizar porque al final vivimos por y para el waterpolo, que de un día para otro te cambian los entrenos y piensas: "Jolín, me he organizado esto y ahora tengo que decir que no, tengo que cambiarlo". Luego está el miedo de perder las amistades, pero estoy viviendo ahora que hay muchas amigas que ya no juegan y siguen estando ahí. Saber eso ayuda a que sea más fácil el camino.

¿Cuántos años llevas sin tener un fin de semana libre?

Demasiados, no quiero ni pensarlo.

¿No te acuerdas de tu vida de antes del waterpolo?

No porque ya con 13 años empezaba a jugar la liga juvenil, competía los domingos. Luego estaban esas tardes de: "Quedamos para ir al parque por las tardes, para ir al cine" Y era como: "No, tengo que entrenar".

Claro, ¿y tus padres cómo vivían eso?

Bueno, se han recorrido todas las piscinas del mundo conmigo. Al final pensamos en nosotros mismos, en todo lo que hemos hecho, pero nuestros padres nos han acompañado. Yo cuando empezaba a jugar para ir a entrenar siempre ha ido a llevarme mi padre o mi madre, se han sacrificado mucho para que nosotros podamos tener todo esto a día de hoy. Imagina si ellos hubiesen dicho: "Oye, mira, que no, que prefiere tener los fines de semana libres. ¿Le digo a la niña si está segura que le gusta, en plan: 'No quieres estar mejor en casa'?.

Porque millonaria no te vas a hacer tampoco

Eso seguro, pero al final ellos han estado siempre a mi lado, me han acompañado en todo momento y eso también hay que agradecérselo a los padres, sin ellos ningún deportista hubiese llegado donde hemos llegado.

Oye no sé si a partir de ahora en el futuro te lo planteas año a año o qué, porque ya te digo, después de la final te entrevistaron en TVE y te calentaste un poco, te preguntaron por los siguientes JJOO y dijiste: «Bueno vamos a ver».

Llevo desde Tokio viviendo año a año, antes de Tokio pensaba que serían mis últimos JJOO y han llegado otros más. Sí que es verdad que hasta 2028 son cuatro años más y con 38 lo veo muy difícil.

Y que ya tienes el oro, que no va a haber otra cosa.

Por eso, ya es complicado. En Tokio nos quedamos ahí a las puertas con la plata y era como: " Venga va, vamos a intentarlo una vez más". Ahora lo veo muy difícil, pero es eso, año a año, otro año más a día de hoy sí, y luego cuando acaba el año, en verano siempre pienso: qué me apetece, qué quiero hacer.

¿Tú ya te has visualizado levantándote a las siete y cuarto de la mañana y teniendo que ir a una empresa?

A día de hoy aún no, sí que cada vez piensas más de que esto va llegando a su fin, de que ya no me levantaré todos los días para ir a una piscina, sino a lo mejor con una bata o con lo que sea a trabajar en algo que no sea dentro del agua.

Y ahora que coges la medalla con la mano después de 20 años de profesional, de todo lo que has tenido que vivir, supongo muchísimos sacrificios, después de haberlo ganado todo, tú ahora cuando la miras ¿qué te dice?

Pues que al final todo sacrificio tiene su recompensa, porque hay momentos, sobre todo el día a día, de que se hace muy pesado, de que yo lo paso fatal tirándome al agua, porque odio el momento ese de notar el agua fría, es como, ¿por qué hago waterpolo? ¿En serio tengo que hacer esto? Y que hay momentos de, ¿en serio Laura?, si ya estás, si ya has ganado casi todo, ¿en serio te merece la pena? Pero luego siempre acaba llegando el campeonato y dices "Merece la pena".