Una medalla fundida en el mármol: Teresa Perales inaugura su estatua en Zaragoza
La nadadora paralímpica, ganadora de 84 medallas entre Juegos, Mundiales y Europeos, recibe un sentido homenaje en su ciudad natal.

En el cinturón norte de Zaragoza, a poco más de un kilómetro de la Basílica de El Pilar, y a escasos metros de las calles en las que creció, Teresa Perales ha quedado inmortalizada para siempre en forma de estatua. Su cuerpo, cincelado en mármol por el escultor valenciano Javier Molina, preside desde este martes el parque que ya lleva el nombre de la deportista en la capital aragonesa. "Me da hasta un poco de vergüenza, esto es algo increíble, cuando me lo dijeron, me quedé todavía más sentada de lo que estoy", ha reconocido Perales, emocionada.
Bajo el agua, la nadadora, todavía activa a sus 47 años, ha logrado lo inimaginable en más de dos décadas de carrera deportiva: 27 medallas paralímpicas, 20 en Mundiales y 37 en Europeos. Fuera de ella, en la superficie, la zaragozana, sonrisa eterna, se ha distinguido por irradiar un optimismo contagioso.
"Teresa se merece esto y más. Y lo digo aquí, delante de su madre, de su marido y de su hijo. Es un ejemplo ya no para el deporte, sino para toda la sociedad española", ha declarado José Manuel Franco, presidente del Consejo Superior de Deportes, presente en la inauguración del monumento, a la que, pese al viento y el frío, han acudido una veintena de curiosos, medios de comunicación, patrocinadores y familiares.
No es para menos, claro. La nadadora, premio Princesa de Asturias en 2021, justo después de participar en su séptima cita paralímpica, más que ningún otro deportista español, ha querido agradecer el apoyo recibido por Visa, espónsor que ideó el monumento en Zaragoza y, además, simbolizar su gratitud en forma de medalla.
Así, para hacer el acto aun más especial, Perales ha aportado una de las innumerables preseas que ha conseguido en la piscina a lo largo de su carrera. Y no una cualquiera, sino el primer metal que ganó representando a España en los Mundiales de natación, en 1998. De esta forma, la medalla, fundida en el propio mármol, y de la que ya solo queda la cinta que un día colgó del cuello de Perales, forma parte desde este martes del monumento a la deportista. "Javier ha medido todas las partes de mi cuerpo y ha sido muy meticuloso en los detalles. Ver desde dentro la creación de esta obra de arte ha sido un proceso maravilloso".
Antes de concluir su intervención, ante la atenta mirada de los asistentes, encogidos por el cierzo, Perales, todavía emocionada, ha agradecido el homenaje dejando, cómo no, un lema inspirador: "Me gustaría que esta estatua sirviera para recordarnos a todos que siempre merece la pena lanzarnos a la vida, como si de una piscina se tratara, para alcanzar nuestros sueños, ya que el camino siempre merecerá la pena".