MUNDIALES DE NATACIÓN

La plata de Hugo González se gestó en la 'fraternidad' de California y en la casa de un cirujano

El nadador mallorquín decidió seguir en Estados Unidos pese a ser seducido para ir a un CAR. Comparte piso y es un americano más.

Hugo González, con la medalla de plata junto al podio de los 100 espalda en los Mundiales de Natación de Doha. /RFEN
Hugo González, con la medalla de plata junto al podio de los 100 espalda en los Mundiales de Natación de Doha. RFEN
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Detrás de la plata de Hugo González en los Mundiales de Natación de Doha hay una apuesta personal. El mallorquín, que este año cumplirá 25, ya no puede ser elegible por la Universidad de Berkeley (California) porque ya finalizó sus estudios y su beca, pero decidió, después de una conversaciones con la Real Federación Española de Natación (RFEN), proseguir un año más su estancia en Estados Unidos para preparar los Juegos Olímpicos de París. Con la ayuda de Iberia y del plan ADO, el mallorquín puede mantenerse en el grupo de trabajo de Dave Durban junto a otros campeones, como el medallista de oro en los 100 espalda Hunter Armstrong o el campeón olímpico Ryan Murphy.

La medalla de Hugo, y las serias opciones en los Juegos de París, se gestan en la fraternidad de California en una atmósfera que él considera "totalmente diferente la que se vive en España", donde lo importante es el "sentimiento de grupo" y donde no hay "competencias", explican a Relevo personas cercanas al nadador. Es habitual que el grupo de entrenamiento trascienda de las horas obligatorias y acuda al centro deportivo, que es como un espacio social, para reír y jugar, como jóvenes que se lo pasan bien estando juntos. Ese ambiente fraternal dispara el talento de Hugo.

En marzo de 2022, en la final de la NCAA (campeonatos universitarios) el ex nadador del Real Canoe batió la plusmarca de los 400 yardas estilos y superó a los posteriores campeones mundiales en 400 metros Carson Foster y el francés Leon Marchand. Hugo González se crece en esos ambientes, y prioriza ese estado emocional. Por contra, en otras competiciones como los Mundiales de Budapest de 2017, cuando al nadador se le negó ir al Europeo júnior, su actuación fue más bien discreta, como también recuerda Hugo o sus entrenadores.

Le dijo que no al CAR de Sant Cugat, prefirió seguir en EE.UU.

La vida de Hugo en California tiene otra intrahistoria. El nadador no puede vivir solo en un apartamento teniendo en cuenta los elevados precios, por lo que comparte piso con otros dos compañeros de los Osos, pues así se llama el equipo acuático de California. La casa adosada pertenece al padre de uno de los chicos, que es cirujano, y que hace de cicerone del medallista de plata, que se siente totalmente integrado en el grupo de entrenamiento y en el modo de vida universitario 'yankee'.

Después del Europeo de Roma de 2022, a Hugo González le ofreció la RFEN irse a vivir a Barcelona para formar parte del grupo de entrenamiento de Ben Titley, prestigioso entrenador inglés que impulsó la natación femenina en Canadá, una de las más potentes del mundo. Una oferta, que formaba parte del programa de potenciar los centros de alto rendimiento, que desestimó el mallorquín porque su primera opción fue volver a Estados Unidos y formar parte del equipo español en competiciones internacionales, clasificatorios y concentraciones puntuales. "Le agradezco el apoyo a todos los españoles que me ayudaron", añadió el medallista el martes.

La plata de Hugo González se gestó en la 'fraternidad' de California y en la casa de un cirujano

Una programación más rigurosa y la incógnita después de París

La apuesta de Hugo González por Estados Unidos comenzó en 2018, cuando Sergi López, director técnico en Auburn, lo captó para su grupo de entrenamiento. Después el nadador fue a Virginia y acabó en California, donde encajó desde el comienzo. Después de los Juegos deberá tomar una nueva decisión sobre su futuro y su estancia, teniendo en cuenta que le quedan acabar los estudios de Ingeniera Informática, matriculado en la UCAM, y que también curso Filología Portuguesa (su madre es portuguesa).

La última novedad de Hugo esta temporada ha sido su planificación, más global, intentando marcarse objetivos mensuales y controlando la mejora de todas las fases de sus pruebas, desde la salida, al viraje pasando por el primer y el segundo 50 en los 100, por ejemplo. El nadador registró su marca (52.70) con un primer tramo rapidísimo -iba líder- y un segundo donde aguantó la velocidad hasta el final y no fue oro por dos centésimas. En Tokio, el bronce estuvo en 52.19, curiosamente conseguido por su compañero de equipo Murphy, aunque los ganadores fueron los rusos Rylov y Kolesnikov, el primero de ellos alejado de las competiciones. Una oportunidad que seguirá preparando en la fraternidad de California y en la casa del cirujano.