El poliuretano también fue prohibido en el deporte: así se puso freno a los polémicos bañadores mágicos
En los Mundiales de Roma de 2009 se batieron 43 récords: los bañadores tenían ayuda de una prenda que aumentaba la flotabilidad.

El catastrófico incendio de Valencia, en el que se han perdido vidas humanas, ha puesto encima de la mesa los riesgos del poliuretano, un material altamente inflamable que fue prohibido en edificaciones en 2010 después de que surgieran otros problemas derivados de su capacidad para acelerar las llamas. Pero su único uso no es en la construcción. El poliuretano, que es el resultado de una reacción química, se utiliza en diversas industrias, ya sea para fabricar suelas de zapato, neumáticos o incluso que forma la base de los campos de fútbol de césped artificial. Pero cuando el poliuretano inundó el deporte y también tuvo que ser prohibido fue después de los Mundiales de Natación de Roma en 2009.
Para hacerle la competencia a Speedo, y en un momento donde los nadadores intentaban ganar décimas con los bañadores (Ian Thorpe puso de moda el de neopreno procedente del triatlón), la empresa italiana Jaked fabricó unos bañadores prácticamente cien por cien de poliuretano. Eran ceñidos, los deportistas tardaban más de 30 minutos en ponerlos y solamente los podían utilizar en dos o tres ocasiones. Cada bañador, además, tenía un coste medio de 300 euros. Pero te ayudaban a volar, ibas más rápido. Arena se sumó a la moda.
En 2009 se abrió el debate porque empezaron a caer los récords del mundo. Uno de ellos, logrado por el cordobés Rafa Muñoz en los 50 mariposa. Ambos modelos de bañadores, llamados Jaked J01 y X-Glide de Arena (como también todos los BlueSeventy) incumplieron la reglamentación; estaban fabricados enteramente en poliuretano y no cumplían los requisitos mínimos: superan el de flotabilidad (1 newton) y el de espesor (1 milímetro según el estándar ISO 5058). En suma: flotan más y se deslizan mejor en el agua.
En mayo de 2009, antes de los Mundiales de Roma, un grupo de 18 expertos se reunieron en el Instituto de Tecnología de Suiza, en Lausana. Allí, Jan-Anders Manson, director del Laboratorio de Tecnología de Polímeros y Compuestos, les mostró las conclusiones: de los 348 modelos, pertenecientes a 21 marcas, 202 han sido aprobados (entre ellos, el LZR Racer de Speedo, con el que nadaba Michael Phelps), mientras que 146 quedaron fuera.
Bañadores prohibidos después de romper 43 récords en Roma
No obstante, las marcas sacaron nuevos modelos teóricamente homologados pero finalmente prohibidos después de lo que ocurrió en los Mundiales de Roma, donde se batieron hasta 43 récords mundiales. Algunos de ellos, como el del alemán Paul Biedermann en 200 y 400 libre, o el de la china Lui Zige en 200 mariposa, no han podido superarse aún.
El 1 de enero de 2010, para acabar con debates, la Federación Internacional de Natación (FINA) tomó una decisión salomónica: todos los bañadores debían ser de material textil y reducir su superficie, con lo que se ponían fin a los bañadores de poliuretano o de polímero. Desgraciadamente un material que ha vuelto a la actualidad por otros motivos más tristes.