La última locura de Marchand a la que no se atrevieron ni Phelps ni Ledecky: "Se tiene que divertir, no es una máquina"
El cuádruple campeón olímpico en París se adentra en la piscina corta con un sinfín de pruebas y el Mundial de diciembre a la vista.

Más de dos meses después de sus proezas en la piscina de La Dèfense de París, ante 17.000 gargantas que coreaban su nombre cada tarde y otras tantas que lo hacían en los distintos recintos de los Juegos Olímpicos (hasta LeBron James confundió "Léon" con "LeBron"), Marchand ha vuelto estos últimos días a la competición. Recluido en Toulouse hasta enero, el cuádruple campeón olímpico ha hecho un alto en el camino en sus estudios de Ciencias de la Computación y en su milimétrica preparación para participar en la Copa del Mundo que organiza World Aquatics; primero, en Shanghai, China, luego en Incheon, Corea del Sur, y Singapur.
La piscina corta o de 25 metros acostumbra a estar fuera de las planificaciones deportivas de las universidades americanas. Es una distancia que no es olímpica, ni compatible con el circuito de yardas, que únicamente se concentra entre los meses de septiembre y diciembre y donde los virajes y la explosividad son más importantes que la técnica en el nado. La piscina corta ha despertado urticaria en grandes campeones, como por ejemplo Michael Phelps y Katie Ledecky. El primero, únicamente consiguió un oro en los Mundiales de 2004 en Indianápolis, mientras que la de Whasington nunca ha participado. Pero Marchand es una excepción, pisa territorios comunes para los mortales, pero no para las grandes estrellas.
Fue un Marchand más humano ("no es una máquina"), con récords de Francia pero que finalizó cuarto, por ejemplo, en los 200 estilos, una prueba que dominó con solvencia en París. Por mucho que parezca kafkiano, las dimensiones de la piscina cambian la técnica, la forma de nado, y el discípulo de Bob Bowman hasta cometió errores. "Hubo fallos de ritmo, de estrategia, de técnica. Muy a menudo tuve dificultades para alcanzar la pared en mariposa porque tengo la mariposa que está colocada en la piscina de entrenamiento, y como resultado pierdo una o dos brazadas cada vez. O estoy demasiado lejos o demasiado cerca", valoró justo después como recogió L'Èquipe.
Uno de los objetivos de Marchand es el económico aunque públicamente no lo mencione. En la Copa del Mundo se reparten hasta 1,2 millones de dólares, además de pagar 10.000 más extra por cada récord del mundo. Katinka Hosszu, en sus años dorados, llegó a embolsarse un millón de dólares solamente gracias a esta competición que se concentra en otoño y que, tradicionalmente, se realiza en Asia, aunque anteriormente paraba también por Europa. Mireia Belmonte, en 2014, aprovechó la inercia del Europeo de Berlín para hacer caja y establecer récords mundiales.
Après sa victoire sur la 1ère étape de la coupe du monde, Léon Marchand à donné sa médaille d'or à jeune fan 🥰
— Actu natation (@actuswim) October 22, 2024
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Unas vacaciones entre Ibiza, Barcelona y Francia: «Debe divertirse»
Más allá de esa compensación, el nadador de Toulouse busca divertirse, salir de la burbuja creada en Texas y de sus objetivos grandilocuentes en piscinas olímpicas. Y esta participación, este tour por Asia, responde a eso como explica Nicolas Castel, su entrenador en sus periodos en Francia. "Sigue siendo una competición por diversión, no se obligará a nadar si no quiere. Él va a intentar seguir divirtiéndose. Si se siente bien, disputará las siete carreras. Si no se siente bien, se quitará algunas en el último momento", comentó sobre la estación en Corea del Sur que arranca este mismo jueves.
Marchand ha vivido un verano de desconexión, de seis semanas en los que ha estado en Ibiza, en Barcelona y se ha paseado por distintos deportes en Francia, como subirse al barco con los regatistas Francois Gabart y Tom Laperche en Saint-Tropez hasta ser espectador y quedar maravillado con un combate de MMA entre Benoit Saint Denis y el brasileño Renato Moicano en París. Un periodo necesario después de una exhaustiva preparación olímpica que le coronó como el mejor deportista francés en sus Juegos y uno de los reyes.
Sus próximos retos pasan por el Mundial de Budapest de piscina corta, del 10 al 15 de diciembre, y después por regresar a Texas para unirse al ritmo de entrenamientos con Bowman en la universidad. Allí se centrará en seguir mejorando marcas para dar algún bocado a los récords mundiales en el Mundial de Singapur de julio. El nuevo gran reto de un nadador que se atreve a explorar terrenos que las estrellas rehuyen.