Ale Galán se resigna ante los continuos rumores de cambios de pareja: "Te acostumbras"
El jugador de Leganés muestra su lado personal en una entrevista con Relevo.
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En la vida de uno de los mejores jugadores de pádel del momento, el foco no está puesto siempre dentro de la pista. Ale Galán se define como una persona normal, familiar y amigo de sus amigos. Su condición de número uno del mundo y de estrella del pádel no ha cambiado sus costumbres, sus hobbies o sus sitios para desconectar. Después de una primera parte de conversación enfocada en cuestiones deportivas, en Relevo intentamos conocer al Galán persona. A ese chico de Leganés que ha tenido que superar numerosos obstáculos para convertirse en un icono del pádel mundial.
¿Consumes información sobre pádel o prefieres aislarte de todo eso?
No soy de buscar activamente información, pero es inevitable encontrarla en redes sociales. A veces hay tantas noticias que no me entero y son los chicos del club quienes me ponen al día.
¿Cómo gestionas los continuos rumores sobre cambios de parejas que circulan en redes?
Es algo a lo que te acostumbras. Estuve más de cuatro años jugando con Juan y, desde el segundo o tercer torneo, ya decían que nos íbamos a separar. Siempre he sido honesto con mis compañeros: si hay algo que decir, lo hago directamente. Nos conocemos bien y, al final, esos rumores no suelen generar problemas.
¿Cuándo te diste cuenta de que tu figura gracias al pádel había adquirido otra dimensión?
Fue un proceso gradual. Empezó cuando di el salto profesional y gané mi primer torneo con Mati. Pero el punto clave fue en 2020, tras la pandemia, cuando alcanzamos el número uno. El pádel creció mucho, no solo a nivel profesional, sino también en popularidad. Los clubes se llenaban y cada vez más gente consumía este deporte. Desde entonces, empecé a notar ese cambio. Recientemente, en un partido de la NBA, me reconocieron y pidieron una foto. Me sorprendió porque nunca imaginé que algo así pudiera pasar, especialmente fuera de España. Son situaciones que reflejan el crecimiento del deporte, aunque creo que todavía estamos en una etapa temprana. El pádel tiene un potencial enorme y seguirá creciendo.
Fuera del pádel, ¿cómo empleas tu tiempo libre? ¿Qué hobbies tienes además de ser un reconocido madridista?
Me encanta salir a comer y descubrir nuevos restaurantes. De hecho, estoy haciendo un "abecedario gastronómico": cada semana elijo un restaurante según la letra que toque. Es un hobby al 100% que disfruto mucho cuando estoy en Madrid.
¿Cuál es tu top-5 de restaurantes de Madrid?
"Lana", para carne, aunque no suelo comerla, es la mejor que he probado. Además, conozco a los dueños, Martín y Agustín, que son increíbles. "Desde 1911" es otro imprescindible, especializado en marisco y pescado. También destacaría "Estimar", que me encantó, y "Umiko", mi favorito para sushi y nigiris. Y no puedo dejar fuera "Con Amor", de un amigo mío, con comida mediterránea y un servicio impecable.
¿En estos años ha cambiado tu relación con tu entorno más cercano o sigues siendo el mismo Ale Galán de siempre?
El deporte me ha abierto muchas puertas y me ha cambiado la vida, pero siempre mantengo mi entorno. Me esfuerzo por seguir haciendo planes con mis amigos, aunque el ritmo no siempre es el mismo. Cuando estoy en torneos, ceno fuera todos los días, algo que no siempre encaja con su estilo de vida. Por eso, hacemos planes más tranquilos: juegos de mesa como el mus, el RISK o Código Secreto.
¿Cómo aprovechas esos momentos especiales con tus seres queridos?
Esos momentos caseros son los que realmente disfruto. Eso sí, a veces aprovecho para ir al Bernabéu o hacer algún viaje, que también son parte de mis hobbies.
¿Tienes algún lugar especial donde encuentres paz y tranquilidad?
Sin duda, las Lagunas de Ruidera. Están a dos horas de Madrid y tengo allí una casa familiar. Es mi refugio. Disfruto del agua, las rutas de senderismo y la naturaleza. No hay contaminación lumínica, por lo que en verano, durante las perseidas, el cielo se llena de estrellas fugaces. Es un sitio brutal para desconectar.
Tu figura ha trascendido del ámbito deportivo y, a veces, la prensa del corazón se interesa por ti. ¿Cómo llevas esa exposición?
No es fácil. Prefiero que se hable de mí por mi carrera profesional. Soy muy celoso de mi vida privada y me gusta preservar mi intimidad. Esa parte no me resulta tan agradable.
Jorge Martínez es uno de los pilares de tu vida deportiva. ¿De dónde viene vuestra relación?
Antes de que empezara a entrenar, Jorge ya era el entrenador de mi hermana Alba. Él puso en marcha el proyecto de la Fundación Estrella Damm, inicialmente enfocado en jugadores Sub-23 que estaban en la transición del ámbito académico al circuito profesional. Sin embargo, terminaron centrando la iniciativa en menores. Como ya me conocía por mi hermana, me ofreció una beca cuando tenía 15 años. Ahí comenzó todo. Empezamos en La Finca, luego en Collado Mediano y, finalmente, en M3, la academia. Llevo 13 años de su mano.