PÁDEL

Un sobrino que triunfa ante Lebrón y Galán o unas gemelas que resisten una esclerosis: el pádel es ya un asunto de familia

Los Gutiérrez, Los Coello, Los Galán o las Sánchez-Alayeto son algunos de los familiares que podemos encontrar jugando el circuito profesional de pádel.

Varios familiares que juegan el circuito profesional. /RELEVO/ÁLVAR MADRID
Varios familiares que juegan el circuito profesional. RELEVO/ÁLVAR MADRID
Álvar Madrid

Álvar Madrid

La aparición estelar de Agustín Gutiérrez en el Master de Madrid ha sorprendido a casi todos, menos a su compañero. Pensar que Sanyo Gutiérrez se había equivocado al escoger a su sobrino como pareja para afrontar el tramo final de la temporada era hasta lógico. Como mínimo generaba sorpresa. Los resultados conseguidos hasta entonces no eran esperanzadores de cara a los objetivos que un jugador como Sanyo se marca. Sin embargo, a la primera de cambio, y en uno de los escenarios más complicados, un master, y con la pareja que ha dominado el pádel durante los últimos tres años enfrente, Lebrón y Galán, los Gutiérrez se reivindicaron.

"La confianza la ha generado durante muchos años, no hoy". Estas palabras guardan un secreto. Es obvio que el resultado es el premio de un gran trabajo, pero ese trabajo es el fruto de una relación tan estrecha como la de Sanyo y su sobrino. El tío, en este caso, ha actuado como espejo para un sobrino que quería lo mismo para él, por mucho que fuese complicado.

Después de dar el campanazo ante Lebrón y Galán, Sanyo reconocía emocionado todo lo que ha vivido desde que su sobrino era un niño: "Siempre he intentado educar a Agustín y el lo asumió a la perfección. Esto es el mérito al trabajo y la confianza se obtiene en el día a día".

Las gemelas Sánchez Alayeto, un ejemplo de superación

Si los Gutiérrez acaban de empezar su recorrido profesional como pareja, las que nunca se han separado han sido las hermanas Sánchez Alayeto. Mapi y Majo llevan jugando juntas al pádel desde 2007. Solo una lesión de rodilla grave les ha conseguido separar durante un pequeño lapso de tiempo, han resistido incluso una enfermedad tan limitante para la práctica del deporte como la esclerosis múltiple.

A mediados de 2021 a Mapi la diagnosticaron esclerosis recurrente remitente. Una enfermedad que a día de hoy no tiene cura y que solo se controla con medicación. Los primeros meses fueron muy duros para la jugadora, pero una vez controló la enfermedad ha podido seguir compitiendo con normalidad.

Después de 16 años compartiendo pista, hace unas semanas anunciaron que esta temporada será la última que compitan a nivel profesional, y pese a que Majo podría seguir, la jugadora de Zaragoza tiene algo claro: "Vamos juntas hasta el final". El sentimiento de pertenencia es tal, que si una falla, la otra no puede seguir. Uno de los motivos de la retirada, tal y como nos contaba Mapi en Relevo es que tienen la intención de ser madres y formar una familia cada una.

Los hermanos Galán: Ale y Alba

Existen muchos más casos, aunque algunos no han podido desarrollar una carrera juntos por cuestiones obvias. Es el caso de los hermanos Galán. Alejandro y Alba son otro de los ejemplos de jugadores que son familia y que han llegado al pádel de élite. Por todos es conocido que Ale Galán es uno de los mejores jugadores del circuito compartiendo pista junto a Juan Lebrón. Llegando incluso a ser número uno del mundo durante tres temporadas.

Alba, por su parte, participó en el circuito profesional durante diez años, hasta que la temporada puso punto y final a su carrera deportiva para montar una academia y dedicarse a entrenar a otros jugadores profesionales. Además, la mayor de los Galán atravesó algunos problemas físicos y psicológicos que lastraron su carrera.

Los Coello y los Rico ¿dos parejas imposibles?

En el circuito masculino son varios los ejemplos que hemos tenido a lo largo de los años. Los hermanos Rico, José y Javi llevan años enfrentándose. Aunque técnicamente podrían llegar a unirse, ambos juegan en el mismo lado de la pista, en el drive, lo que dificulta que en algún momento podamos ver a los Rico jugando juntos.

Otros que tienen el mismo problema son los Coello. Aunque, por el momento, es impensable que puedan ser compañeros en el corto plazo, y no solo por la posición. Rodrigo Coello, con 19 años, prácticamente acaba de llegar, no ha conseguido todavía entrar en el cuadro principal de ningún torneo, disputa prácticamente todas las previas de World Padel Tour. Arturo, con 21, es junto a Tapia el mejor jugador de la temporada.

Históricamente hay otra pareja de hermanos que nunca se ha juntado, los Díaz. Matías y Gonzalo, dos históricos de este deporte, sobre todo, Mati, se han visto las caras en multitud de ocasiones durante años como rivales. Unos, en cambio, que sí han jugado juntos son los Deus, Miguel y Nuno han compartido y comparten en la actualidad pista en el circuito A1 Padel.

Arturo Coello y su hermano pequeño Rodrigo junto a Gustavo Pratto. RRSS
Arturo Coello y su hermano pequeño Rodrigo junto a Gustavo Pratto. RRSS

Estos jugadores son el ejemplo de que el pádel también es cuestión de familia. Por los genes, por la educación, por la costumbre, por la suerte. Un conjunto de factores que provocan que se repitan estos casos. Tener el ejemplo en casa, sea como sea, genera del pádel una cuestión casi innata al deportista que vive y ha vivido en relación con el 20 por 10 desde pequeño.