"Yo jugué una prórroga a lo Piqué y fue divertidísimo"
El formato que planteó durante su charla con Ibai Llanos ya se aplicó en categorías inferiores del Campeonato de España de Rugby.
Torneo Nacional de Rugby Base 2010. Fase de grupos. El CRC Alevín se enfrenta a la Santboiana en Tordera. Suena el pitido final y se mantiene el empate. En estas edades jugábamos en campo reducido y no se podía patear a palos, cada ensayo subía al marcador como un único tanto, igual que los goles en fútbol, así que ninguno de los jóvenes jugadores sabíamos cómo se resolvería esto. El árbitro se acerca al banquillo de cada equipo y nos comenta que jugaremos una prórroga con ensayo de oro. El que anote, gana. Ah y cada 5 minutos, si no se anota, deberemos sacar a un jugador del terreno de juego.
Ninguno de los asistentes conocía este formato, pero es un torneo de chavales de 12 y 13 años y esto es rugby, lo que dice el colegiado es sagrado. La prórroga comienza con 10 jugadores en cada lado y la igualdad mostrada durante el tiempo reglamentario se mantiene. Nadie anota. Pasan 5 minutos. 10 cabezas se giran hacia el entrenador: ¿Ahora qué?
Ese dilema al que se enfrentaron aquellos humildes entrenadores de categorías inferiores de rugby podría ser fácilmente aplicable al deporte rey. Imaginaos a Ancelotti decidiendo si quitar el gol de Benzema o la resiliencia de Rüdiger jugándoselo todo; o a Messi, Neymar y Mbappé solos en el campo asediando a un Atleti encerrado con solo Giménez, Savic y Reinildo… Podría ser espectacular, completamente demencial según los estándares actuales, pero espectacular.
Finalmente yo fui el elegido, el entrenador empezó quitando delanteros, fuerza bruta, pensando que cuantos menos jugadores hubiera sobre el césped, más espacios podrían explotar los jugadores más veloces, entre los que yo (obviamente) no me encontraba. El partido continuó y acabamos perdiendo, apenas recuerdo la jugada final ni qué jugadores terminaron el partido jugando pero sí que es uno de esos partidos que jamás olvidaré, por el formato y sobre todo por cómo ascendía la tensión en la grada y el banquillo cada vez que un jugador abandonaba el campo. Esas imágenes se quedarán siempre en mi recuerdo, como seguramente lo hagan estas palabras de Piqué, que (viendo la reacción general del público) resonarán muy cerca de los que hemos probado este formato, pero muy lejos de cualquier campo de fútbol, al menos por ahora.