Entrenarse no es competir: Nadal choca con la realidad en las ATP Finals
El español, que acumula tres derrotas seguidas por primera vez desde 2009, no está siendo capaz de trasladar a la pista todos los avances que está logrando en los entrenamientos.

Hace una semana, Rafael Nadal era muy consciente de que le todavía le faltaba mucho rodaje para poder jugar con garantías las ATP Finals. Por eso voló a Turín el martes, para darse seis días de margen y sumar muchas horas de entrenamiento en la pista del Pala Alpitour.
Las cosas iban saliendo como él esperaba. Los golpes estaban ahí, las piernas respondían y la cabeza se iba adaptando a la velocidad y las condiciones de una cancha rápida y bajo techo. Pero este domingo, el día de su debut, no fue capaz de trasladar todo eso a la competición. ¿Por qué?
Cuestión de confianza, ese intangible tan preciado en el tenis. "Necesito jugar partidos y ganar partidos", indicaba Nadal cerca de la madrugada del lunes en Turín tras caer por 7-6 (7-3) y 6-1 con el estadounidense Taylor Fritz. Desde que se retiró en las semifinales de Wimbledon en verano apenas ha jugado un puñado de partidos: cuatro en el US Open, otro en el Masters 1000 de París y uno más aquí en la copa de maestros. Por primera vez desde 2009, encadena tres derrotas consecutivas.
La confianza tarda en volver. "Estoy entrenando mucho mejor de lo que estoy compitiendo. Necesito más partidos para jugar a este nivel", ha asegurado Nadal. "Pero no es el torneo ni el momento de la temporada ideal para volver. Aquí no tienes tiempo para coger confianza porque hay rivales top desde el primero minuto y porque el tipo de pista hace que los partidos se decidan por detalles".
¿Qué puede mejorar Nadal?
Después de una lesión o de un periodo de inactividad, los grandes jugadores prefieren reaparecer en un Grand Slam. Al fin y al cabo, tienen el margen de que los partidos son al mejor de cinco sets y que las primeras rondas suelen ser ante rivales más asequibles. En los Masters 1000 o en las ATP Finals la exigencia es máxima desde el primer día.
Nadal sufrió una rotura abdominal que le obligó a retirarse en Wimbledon y tuvo una recaída en el US Open. En su regreso, hace poco más de una semana en París, perdió en su debut y acabó vomitando. No era desde luego la mejor preparación para las ATP Finals. Pero aún así, Nadal quiso intentarlo. A sus 36 años, las posibilidades de ganar grandes torneos cada vez son menos y además tiene una cuenta pendiente con la copa de maestros.
El partido del domingo ha desnudado algunas de las carencias del español, que trabaja ahora a contrarreloj para el duelo del martes ante Felix Auger-Aliassime. Pero, ¿qué le falta a Nadal? Responde él mismo: "Me falta leer mejor los puntos, ver la bola un poquito antes. Necesito moverme mejor y estar más ágil. Hoy he podido fallar alguna bola menos en momentos claves y que mi bola fuera más dañina. Son cosas que para conseguirlas necesitas que tu cabeza esté con más pausa".