Alcaraz y Djokovic sufren para llegar... pero habrá final soñada en Cincinnati
El murciano le da la vuelta a un partido que parecía imposible y se asegura el número 1 del mundo hasta el inicio del US Open.

En Cincinnati, "la ciudad interior más hermosa de los Estados Unidos" para Winston Churchill, Carlos Alcaraz ha sufrido de lo lindo esta madrugada para derrotar al polaco Hubert Hurkacz y certificar su billete a la final del Masters 1000 de Cincinnati (2-6, 7-6, 6-3). El murciano, más irregular que de costumbre en lo que va de torneo —incluso de gira americana, tras lo ocurrido en Toronto, donde cayó en cuartos de final ante Tommy Paul—, disputará así el último título previo al US Open ante Novak Djokovic, en la final más esperada.
Tras un mal inicio, en el que Hurkacz, número 20 del mundo, fue encadenando juegos hasta tomar una ventaja considerable, Alcaraz tardó en cogerle el ritmo al partido. "Manos duras al resto", pedía Juan Carlos Ferrero desde el banquillo, siempre calmado. "No estás tan lejos, Carlos, ¡va!". Su discípulo, mientras, se desesperaba con el juez de silla —raro en él—, incómodo con lo mucho que tardaban en cantarse las bolas malas. "Todo el rato igual, una tras otra", lamentaba en inglés entre cada punto.
Entre quejas y errores no forzados del murciano, negado al servicio durante todo el torneo, Hurkacz siguió a lo suyo, dominando al resto, más rápido que de costumbre y con el puño en alto cada vez que cruzaba la mirada con su banquillo. El polaco, que venía de eliminar a Kokkinakis, Coric, Tsitsipas y Popyrin, se metió el primer set en el bolsillo de forma inmaculada (6-2) mientras Alcaraz, maniatado, se secaba el sudor con la mirada perdida.
"Calma", indicaba Ferrero desde la grada. La iba a necesitar el murciano, que en los dos partidos que había jugado contra Hurkacz —ambos solventados con victoria—, solo había podido ganarle sets llegando al 'tie break'. Buena muestra del nivel de tenis del polaco, que dejó puntos para el recuerdo en el comienzo del segundo set, especialmente una dejada ante la que Alcaraz, especialista en la materia, solo pudo sonreír en la red.
Qué 𝐁𝐎𝐍𝐈𝐓𝐎 es el 𝐓𝐄𝐍𝐈𝐒.
— Tenis en Movistar Plus+ (@MovistarTenis) August 19, 2023
Alcaraz y Hurkacz nos regalan este puntazo.
Lo terminan dándose la mano.
El público se pone en pie para ovacionar. #LaPistaDelTenis pic.twitter.com/89h4BsUAfd
Llegó el asunto igualado al ecuador de la segunda manga, pero Hurkacz aceleró y, siempre con un ojo en el marcador, llegó a gozar de una bola de partido, que desperdició cuando todo parecía estar a su favor. El error despertó la furia de Alcaraz y a un público de Cincinnati, claro, deseoso de más partido. Cumplió sus deseos Alcaraz y, firme con su saque, mandó el partido al tie break, terreno más que habitual para el polaco, que promedia uno por partido en lo que va de año. Allí, el español remontó para llevarse el segundo set poniendo en juego sus cuerdas vocales, grito salvaje.
"Métete en su cabeza y piensa dónde va a sacar", indicaba Ferrero desde el banquillo. Carlitos, más concentrado que nunca, asentía y corría con más soltura sobre la pista. "Vamos, Carlos, ¡cree!". La arenga, casi premonitoria, hizo efecto nada más comenzar la tercera manga, cuando Alcaraz consiguió el primer 'break' del partido para ponerse 3-1 arriba. No desaprovechó el ritmo y, ante un Hurcakcz que empezaba a no creérselo, desesperado, Alcaraz, dominador ahora sí con el saque, terminó por rematar el partido como solo él sabe. Pim, pam, pum. Bola de partido, saque y victoria en la red.
A sus 20 años y tres meses, el tenista de El Palmar alcanza así la 16ª final de su todavía corta carrera. En las 15 anteriores, el balance es más que positivo, pues acumula 12 títulos, muchos de ellos de enorme prestigio, y solo tres derrotas: dos el curso pasado, en Umag y Hamburgo; y una esta temporada, ante Cameron Norrie, en Buenos Aires.
Alcaraz-Djokovic: la final más esperada
Su rival en la final de Cincinnati será Novak Djokovic, número dos del mundo, que venció al alemán Alexander Zverev (7-6, 7-5), 17º en el ranking. Nole, que volvía a Estados Unidos después de dos años sin pisar suelo norteamericano, llega a la final sin perder un solo set en todo el torneo y buscará su tercer título en Cincinnati en ocho finales: ya ganó en 2018 (6-4, 6-4; a Roger Federer) y 2020 (1-6, 6-3, 6-4; a Milos Raonic).
Sin embargo, la semifinal no fue coser y cantar para el serbio. Necesitó el desempate para dirimir el primer set tras una hora y trece minutos sin roturas. En la segunda manga, el de Belgrado consiguió el break en el primer juego, pero Zverev le remontó en el décimo para igualar 5-5.
El balcánico no tardó en reaccionar y rompió el servicio de Zverev en el siguiente juego, despejando el camino hacia la final. Como no podría ser de otra forma, además, Nole fue protagonista de una anécdota divertida con el público: sacó para ganar el partido cuando en Kings Island, el parque temático que rodea a la pista de Cincinnati, se lanzaban fuegos artificiales. El tenista pidió más tiempo para sacar al juez y, cuando sentenció el pase de ronda, lanzó una bola fuera del estadio, hacia el parque, para liberar la tensión.

Este domingo será el día de la gran final con Alcaraz (22:30, hora española), a poco más de un mes de que el murciano le doblegara en la final de Wimbledon. Alcaraz tiene ventaja 2-1 en los precedentes con el serbio. Le ganó en las semifinales del Masters 1.000 de Madrid por 6-7 (5), 7-5 y 7-6 (5) en 2022, cuando se coronaría campeón. Este año, eso sí, Djokovic venció a Alcaraz en la semifinal de Roland Garros por 6-3, 5-7 y 6-1, antes de rendirse por 1-6, 7-6 (6), 6-1, 3-6 y 6-4 en la final de Wimbledon.