Alcaraz tiene mucho que hacer para aspirar a ser como el 'Big Three' y un asunto escapa de su control
Mientras siguen las comparaciones con Djokovic, Nadal y Federer, el número uno insiste en señalar a Sinner como su gran rival.

Ser número uno y ganar dos Grand Slam con 20 años es algo que sólo ha hecho un tenista en la historia. Se llama Carlos Alcaraz y no hay ninguna voz autorizada en el circuito que se atreva a ponerle techo. Mucho menos después de su exhibición en la final de Wimbledon, donde tumbó a Novak Djokovic en cinco sets después de remontar un 6-1 inicial.
Las comparaciones con Djokovic, Roger Federer y Rafael Nadal se han convertido en algo habitual. La mayoría de los expertos coinciden en que tiene cosas de los tres: la polivalencia del serbio, la elegancia del suizo y la garra del español. Alcaraz puede compararse ahora mismo en el estilo y en los récords de precocidad, pero lo que de verdad ha situado al Big Three en una dimensión desconocida en el tenis es su longevidad. Aguantar hasta bien pasados los 35 años al máximo nivel, con el hambre y el espíritu de superación intactos.
En ese sentido, Carlitos tiene todavía muchas páginas que escribir para aspirar algún día a mirar de tú a tú a Djokovic, Federer y Nadal. Aunque él nunca ha escondido su enorme ambición. Es lo que quiere y lo va a intentar. "Mi sueño es ser uno de los mejores tenistas de la historia. Sé que es un sueño muy grande, probablemente demasiado grande, pero en este mundo tienes que soñar y pensar en grande", decía hace un par de meses el propio Alcaraz durante el Mutua Madrid Open.
Su historial de lesiones y el «Plan Nadal»
Para ello, una condición sine qua non es tener una carrera larga y exitosa. Nadal, Djokovic y Federer han estado cerca de dos décadas en la cumbre. El español y el serbio irrumpieron entre los mejores siendo unos adolescentes, igual que ahora Alcaraz, mientras que el suizo tuvo una implosión algo más tardía. Lo que sí tiene en común el Big Three es que los tres encontraron la fórmula para seguir año tras año. Superaron momentos complicados y volvieron. Llegaron nuevas generaciones y las aplastaron. El tenis era suyo. No había casi rivales.
A Djokovic y Federer les une que apenas tuvieron lesiones a lo largo de su carrera, algo que ayuda, lógicamente. No puede decir lo mismo Nadal, asediado por los problemas físicos e incapaz de encadenar dos temporadas seguidas sin lesiones. En el caso de Alcaraz, su historial con las lesiones remite muchísimo a Nadal. Entre noviembre de 2022 y marzo de 2023, el murciano ha sufrido tres lesiones musculares, a lo que hay que añadir el capítulo de los calambres en Roland Garros. Alcaraz lo achacó a un problema de presión mental, que se tradujo en un bloqueo corporal, pero fue un aviso más de que su cuerpo es su mayor rival.
Alcaraz ofrece un despliegue físico en cada partido que recuerda mucho a Nadal. No da una bola por perdida, corre sin freno por toda la pista y exhibe músculo. Pero eso pasa factura. En el equipo de Alcaraz tienen claro que el murciano tendrá que ir dosificándose con el tiempo para poder tener una carrera lo más larga y limpia posible. "Con el tiempo moderará esa forma extrema de jugar", decía hace unos meses a Relevo Antonio Martínez-Cascales, uno de sus entrenadores. "Espero que lo modere, pero que sea poco, que no pierda su esencia, porque debe ser siempre una seña de identidad suya y lo que va a hacer que sea lo que es".
Buscando un rival a la altura
El tema de las lesiones dependerá en gran medida de las decisiones que tome Alcaraz. Lo lógico es que cada año que pase vaya jugando menos torneos menores -como la Copa Hopman de este fin de semana- y diseñe un calendario centrado en los Grand Slam y los Masters 1000.
Lo que escapa totalmente de su control son las rivalidades que pueda ir forjando. Nadal, Federer y Djokovic han repetido por activa y por pasiva que si son tan buenos es porque han tenido unos rivales enfrente que les han llevado más allá del límite. Alcaraz necesita su némesis, algún tenista que le gané partidos épicos, que le aplaste en una final de Grand Slam, que le haga pensar una y otra vez en qué tiene que mejorar.
"Es superimportante tener a alguien ahí, con el que luches, con el que tengas esa batalla, esa rivalidad bonita, es importante para mantener la motivación durante tanto tiempo", respondía Alcaraz a la agencia EFE después de su triunfo en Wimbledon. "Ahora mismo creo que lo tengo y no tengo miedo a decirlo: para mí es Sinner, de momento. Esa rivalidad bonita que tenemos, esos partidos grandes que hemos jugado, en grandes escenarios. Conforme pasen los años va a haberlos mejores y vamos a pelear por los grandes títulos".
Nacido dos años antes que Alcaraz, Sinner está asentado en el top ten, pero le está costando dar ese paso en los grandes torneos para mirar de tú a tú a los campeones de Grand Slam. De momento se han enfrentado ya en seis ocasiones, con tres triunfos para cada uno y con los cuartos del US Open 2022 -un partido de más de cinco horas con triunfo de Alcaraz tras salvar un match point- como obra cumbre. Sinner, Rune, Musetti... nombres no faltan para ocupar ese hueco que todavía está vacante, el del tenista que tiene que desafiar el reinado de Alcaraz. El murciano lo necesita.