TENIS

Los fantasmas de Federer sobrevuelan el final que nunca quiso Nadal

A dos meses de cumplir 38 años, el español renuncia a Montecarlo y dibuja un presente plagado de interrogantes. ¿Podrá despedirse compitiendo?

Rafael Nadal, durante el torneo de Montecarlo 2021. /REUTERS/Eric Gaillard
Rafael Nadal, durante el torneo de Montecarlo 2021. REUTERS/Eric Gaillard
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Rafael Nadal sigue pensando que sí, que es posible volver a competir, a luchar, que puede llegar dentro de dos meses a Roland Garros y, por qué no, pelear por su 15ª Copa de los Mosqueteros. Pero su cuerpo, lleno de cicatrices y al borde de los 38 años, le dice que no.

La realidad no para de abofetear al tenista que fue número uno y que levantó 22 Grand Slam. Ha jugado apenas tres partidos en los últimos 16 meses, su último título fue en junio 2022 y ocupa ahora mismo el puesto 649 del ranking ATP. Pero lo peor de todo no es eso, lo más cruel para él es que lo intenta y lo intenta y no puede.

Las palabras que ha elegido este jueves para anunciar su baja en el Masters 1000 Montecarlo, un torneo que ha ganado en 11 ocasiones, son muy elocuentes. "Simplemente mi cuerpo no me deja. Y aunque sigo trabajando y esforzándome al máximo cada día con la ilusión de poder competir en torneos que han sido muy importantes para mí, la realidad es que a día de hoy no puedo", ha dicho el balear en su cuenta de Twitter.

Nadal, que ha tenido molestias en la zona abdominal en las últimas semanas, está diciendo que su cuerpo todavía no responde pero que ni mucho menos va a tirar la toalla. Si algo ha dejado cristalino a lo largo de su carrera, es que la palabra rendirse no está en su vocabulario. El problema es que lleva tanto tiempo deshojando la margarita que se está quedando casi sin hojas.

El balear dijo a finales de diciembre en una entrevista con El País  que antes de Roland Garros anunciaría si 2024 será su última temporada. Todavía no se ha pronunciado al respecto, pero vista su trayectoria en estos primeros meses del curso y consumada su renuncia a Montecarlo, cualquier otra decisión sería una sorpresa mayúscula. Aunque con Nadal no conviene nunca sentar cátedra.

"Si logra recuperarse, creo que en tierra y en París no le puedes descartar como uno de los favoritos"

Toni Nadal Tío y exentrenador de Nadal

Sin Montecarlo, la próxima cita que tiene en el calendario es Barcelona, después Madrid y Roma y finalmente Roland Garros, el gran y casi único objetivo. "Espero pasar por Madrid, aunque jugaré lo que pueda dentro de mi situación y de mi realidad. No quiero perder de vista Roland Garros: asumiré los riesgos que me permitan estar en París de una forma óptima", advirtió en aquella entrevista con El País en los últimos días de diciembre de 2023.

Lo tiene claro: París, París, París. Un pensamiento que ha confirmado su tío Toni Nadal en los micrófonos de TVE en la noche de este jueves: "Tiene unas molestias para sacar y claro, estando cerca Roland Garros o estás al 100% o mejor no participar... Si logra recuperarse, creo que en tierra y en París no le puedes descartar como uno de los favoritos".

Los finales idílicos y el final 'federiano'

Cuando Nadal dijo en aquella famosa rueda de prensa de mayo de 2023 en su academia que el 2024 sería seguramente su última temporada, había dos finales idílicos: con la copa de Roland Garros o con el oro olímpico de París 2024, una competición que se jugará en las mismas instalaciones del Grand Slam francés. Ahora mismo hay que ser muy optimista para imaginarse un escenario así. Porque visto lo visto cabe hasta preguntarse si Nadal será capaz de despedirse en la pista, compitiendo.

Su 2024 se va pareciendo demasiado a su 2023, con anuncios casi semanales de renuncias a torneos, y su final va cogiendo tintes federianos. El suizo, con el que construyó una de las mayores rivalidades de la historia del deporte, estuvo más de un año sin competir hasta que asumió lo inevitable: que su cuerpo -en su caso la rodilla- ya o daba para más.

Federer disputó su último partido como profesional en Wimbledon 2021 y no anunció que colgaba la raqueta hasta septiembre de 2022. Unos días después, disputó un dobles junto a Nadal en la Laver Cup y se despidió del tenis con un mar de lágrimas.

Nadal se está machacando a diario en su academia de Manacor para evitar justamente eso. Ya lo avisó hace un año en Manacor, todavía medio descompuesto por renunciar a Roland Garros. "No me gusta la palabra, pero de alguna manera me siento con la fuerza suficiente como para decir que no me merezco terminar así. Me he esforzado lo suficiente en mi carrera deportiva como para que mi final no sea hoy aquí en una rueda de prensa. Me gustaría que fuera de otra manera y voy a esforzarme para que sea de otra manera".

Nadie puede decir que Nadal ha faltado a su palabra, pero un año después la duda sigue en el aire: ¿podrá despedirse en la pista?