Un 'monstruo' anda suelto en París
Novak Djokovic llega hambriento a los dos últimos torneos de la temporada. Esta semana buscará su séptimo título en Paris-Bercy.

París no es una ciudad cualquiera para Novak Djokovic. Es el escenario tenístico donde más ha sufrido, víctima de la tiranía de Rafael Nadal en Roland Garros, pero también el lugar donde cerró el círculo del Grand Slam y ascendió al olimpo del tenis.
Le gusta a Nole la capital francesa, donde esta semana se le ha visto entrenando al aire libre y ayudando incluso a una familia a transportar unas maletas en un parque (una imagen que se ha hecho viral en las redes sociales) antes de debutar este martes en el Masters 1000 de Paris-Bercy. Si en Roland Garros se ha tenido con conformar con dos títulos por ahora, en la otra punta de la Ciudad de la Luz el serbio es un triunfador con todas las reglas: ha ganado seis veces en el Palais Omnisports y este domingo intentará pelear por su séptima corona, la tercera de ellas consecutiva.
"Ayuda mucho para la confianza volver a un sitio donde has ganado tanto", ha asegurado ya en París el campeón de 21 Grand Slam, que debutará ante el estadounidense Maxime Cressy directamente en la segunda ronda.
A diferencia de Nadal, que solo ha ganado un título en pista dura cubierta en toda su carrera, Djokovic ha celebrado 16 torneos en esas condiciones. "Si miro a mis resultados en indoor, tengo un buen récord y espero que siga siendo así porque me gustan esas condiciones y me siento bien".
Con Halloween como escenario de fondo y hablando de récords, le preguntaron si le podían llamar el monstruo del tenis viendo las estadísticas que tenía ante sus grandes rivales de generación, ya que tiene ganado el cara a cara ante Nadal (30-29) y Federer (27-23). "Lo de monstruo en mi idioma no suena muy bien, prefiero no ser el monstruo del tenis, aunque es cierto que tengo un buen récord ante los grandes jugadores".
La temporada más extraña de su carrera
A sus 35 años, Djokovic está viviendo un curso totalmente insólito. Tras ser retenido y deportado de Australia antes de que comenzara el primer Grand Slam de la temporada, el balcánico se perdió después algunos de los torneos más importantes del calendario por su negativa a vacunarse contra el coronavirus. Todo un desafío para un jugador acostumbrado a competir prácticamente cada semana.
"La primera parte del año, con todo lo que pasó en Australia, fue un reto emocional y mental y fuera de la pista. Y al final, todo afectó a mi juego. Tuve que encontrar el camino para recuperar mi nivel de tenis", ha explicado este lunes el serbio.
Ese nivel lo encontró al final de la gira de tierra batida, donde ganó el título de Roma y alcanzó los cuartos de Roland Garros, donde cedió ante Nadal. "Ahí empecé a jugar muy bien. Y llegó Wimbledon, donde el título fue como un bálsamo después de todo lo que había pasado". Pero después de la gira de hierba, tuvo que volver a parar y se perdió el US Open al no poder entrar en Estados Unidos.
Su reaparición fue en la Laver Cup y después jugó los torneos de Tel Aviv y Astaná. Ganó los dos, porque Djokovic no se ha olvidado de ganar. "Han sido meses muy desafiantes. Ha sido una nueva experiencia para mí, y no ha sido una experiencia buena. Pero al final es una experiencia de vida, una posibilidad para salir más fuerte de aquí. Sabía que era cuestión de tiempo volver al punto óptimo".