OPEN DE AUSTRALIA

Alcaraz abraza la estrategia de Djokovic que tanto irritó a Federer: "No puedo agradar a todo el mundo"

El español asegura que por mucho que sus palabras puedan molestar, no se va a reprimir a la hora de decir que quiere ser el mejor de todos los tiempos.

Carlos Alcaraz, durante un partido del Open de Australia 2023. /REUTERS/Eloisa Lopez
Carlos Alcaraz, durante un partido del Open de Australia 2023. REUTERS/Eloisa Lopez
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Melbourne.- Hace muchos años, cuando Novak Djokovic todavía no había ganado un Grand Slam, cuando todavía comía gluten, cuando Roger Federer y Rafael Nadal eran los reyes del mambo, el serbio tenía un pensamiento que no escondía. "Quiero ser el mejor", decía. Algunos le miraban atónitos. Hay que estar muy loco. No sólo para decirlo y creértelo, sino también por hacerlo. A día de hoy, nadie puede discutir con los currículums en la mano que es el mejor. Aquel loco estaba muy cuerdo.

"Sé que a Federer no le gustó cómo me comporté al principio. Creo que no le sentó bien. No sé los demás. Supongo que no era el tipo favorito de algunos de los mejores porque no tenía miedo de decir que quería ser el mejor jugador del mundo", señalaba Djokovic estos días en Melbourne, recordando aquella ambición, el motor que le movía cada vez que entraba en una pista.

Tenía claro que no iba a parar hasta ser el mejor. Y aquí está ahora: buscando su undécimo Open de Australia siendo ya el tenista con más títulos de Grand Slam de la historia (24) y con más semanas en el número uno de la ATP (408 y contando). "Tenía la confianza en mí mismo y tenía el juego para respaldarlo. Nunca le he faltado el respeto a nadie. Me enseñaron que el respeto tiene que prevalecer siempre, independientemente de lo que ocurra", abundó el tenista de Belgrado.

Los sueños de Carlos Alcaraz

Han pasado casi dos décadas de aquello y estamos en las mismas pero con otros protagonistas. A Carlos Alcaraz se le compara a diario con Nadal pese a que él dice que su estilo de juego es más como el de Federer, pero fuera de la pista y delante de los micrófonos está fotocopiando a Djokovic. No se arredra cuando le toca hablar de sus sueños y de los récords.

Este sábado, en Melbourne, le preguntaron qué se sentía al batir récords y superar marcas, después de superar a Bjorn Borg como el tenista más joven de la Era Open en encadenar siete presencias consecutivas en los octavos de final de los Grand Slam. Y Alcaraz respondió con el pecho inflado, sin inmutarse.

"Puede que haya gente a la que le guste y otra a la que no le guste. Una de las cosas que he aprendido es que no puedo agradar a todo el mundo"

"Intento no dar importancia a estos récords", respondió el número dos del ranking mundial. "Los récords que realmente quiero batir son los que está batiendo Novak. Esos son los que realmente me propongo para mi carrera. Estos récords están bien, están genial, pero intentamos no darle importancia, sino seguir mejorando. Quitar récords a leyendas como Björn Borg siempre se agradece, siempre es bueno, pero si le das importancia te puede puede jugar en contra".

Lo que quiere Alcaraz, en otras palabras, es sentarse algún día en la mesa del Big Three y poder discutirle algún día a Djokovic el título del mejor tenista de todos los tiempos. Aunque tiene 20 años, el murciano ha demostrado que tiene mimbres para sostener ese sueño. De momento acumula dos grandes, ha sido número uno y ha levantado 12 títulos. Federer, Nadal y Djokovic tenían peores registros que él a su edad. Lo complicado ahora es mantener ese nivel durante años y años. No es que sea complicado, es que es una locura.

Lo que está claro es que para poder hacerlo, lo primero es creer. Y mientras algunos se convencían en silencio, Djokovic lo decía bien alto cada vez que le preguntaban. Alcaraz está siguiendo ese mismo camino y le da exactamente igual que haya gente que le tache de soberbio.

"Cada uno tiene que mirar por sí mismo. Yo no tengo miedo de expresar lo que quiero alcanzar, lo que quiero conseguir. Siempre he dicho que hay que soñar a lo grande. No tengo miedo en decir abiertamente cuáles son mis sueños, mis objetivos", señaló el sábado por la tarde en Melbourne Park.

"Puede que haya gente a la que le guste y otra a la que no le guste. Una de las cosas que he aprendido es que no puedo agradar a todo el mundo. Diga lo que diga, haga lo que haga, siempre habrá gente a la que le guste más y otra a la que menos. Nosotros somos de una manera. Como habéis podido ver, yo soy ambicioso y no tengo miedo de decir lo que quiero conseguir ni mis objetivos".