Las 304 páginas que clavaron una espina en la vida de Arantxa Sánchez Vicario
La extenista sigue muy arrepentida del libro que publicó en 2012 y que provocó un cisma en su familia. Este martes se sienta en el banquillo en Barcelona acusada de levantamiento de bienes.

El 14 de febrero de 2012, en una Casa del Libro abarrotada en Barcelona, Arantxa Sánchez Vicario presentó un libro de memorias que le sigue persiguiendo más de una década después. Aquellas 304 páginas, en las que aseguraba que sus padres le anularon durante muchos momentos de su vida, terminaron de romper la difícil relación que tenía la extenista con su familia y provocó un cisma que continúa sin resolverse del todo.
Ahora, a las puertas de un juicio en el que se sentará en el banquillo de los acusados por un supuesto delito de alzamiento de bienes, la mejor tenista española de todos los tiempos ha vuelto a confesar su arrepentimiento. Es una espina clavada que, de momento, no se puede quitar. Según su versión, escribió aquel libro, Arantxa, ¡Vamos!, mal influenciada por el que entonces era su marido, Josep Santacana, que también está acusado del mismo delito.
"Después del enfrentamiento, la relación con mi familia se ha ido recuperando. Pero todo lleva su tiempo. Santacana me arrastró a hacer muchas cosas erróneas", ha señalado la que fuera número uno del mundo en una entrevista publicada el domingo por El País, en la que asegura que actualmente llega a final de mes gracias a la ayuda económica que le prestan algunos de sus amigos.
"Ese libro es mi cruz. Nunca debí hacerlo. Si pudiese, lo hacía desaparecer"
No es la primera vez que Arantxa ha lamentado la publicación de sus memorias. Tras ser expulsada por sus hermanos del funeral de su padre en 2016 y después de romper su relación con Santacana en 2018, la barcelonesa se retractó de lo que escribió en el libro y de sus palabras en aquella presentación en la Casa del Libro.
"Ha sido muy doloroso, pero tenía una necesidad vital. No podía seguir simulando una relación inexistente", dijo en 2012 en el comunicado que leyó ante los periodistas "¿Puede alguna persona pensar que yo no quería resolverlo todo por las buenas y que se quedara en la familia? Lo he intentado con todas mis fuerzas (...) Todos los padres hacen lo mejor para sus hijos. Sin embargo, conmigo han ejercido un control y una protección que me han anulado en muchos momentos cruciales de mi vida".
En 2019, cuando ya estaba tramitando el divorcio con Santacana, empezó a acercar posturas con la familia. "Ese libro es mi cruz. Nunca debí hacerlo. Si pudiese, lo hacía desaparecer porque es el peor libro biográfico del mundo", dijo la triple campeona de Roland Garros en una entrevista con ¡Hola! hace cuatro años. "Mi amor era tan fuerte y mi cabeza tan frágil que me dejé aconsejar para plasmar su odio hacia mi familia a través de mí".
Con el paso del tiempo, Arantxa, que tiene ahora 51 años, recuperó los lazos con su madre, Virginia, y en varias entrevistas durante los últimos años ha señalado que las grietas entre ella y sus hermanos se estaban cerrando.

Una situación económica muy precaria
En la entrevista publicada por El País, la extenista asegura que está pasando por una situación económica complicadísima. Afincada en Miami, donde vive junto a sus dos hijos en un piso de alquiler, asegura que las deudas que tiene con Hacienda y los bancos no le permiten llegar a fin de mes.
"Es muy injusto. Con lo que he ganado, no poder vivir del tenis es un golpe muy duro que no me esperaba"
"Doy clases particulares de tenis y, en ocasiones, me contratan para ayudar en la organización de torneos, o como comentarista", indica Arantxa, que se retiró en 2002. "Saco adelante a mis hijos gracias, también, al dinero que me dejan los amigos. Con eso voy tirando".
"Es muy injusto. Con lo que he ganado, no poder vivir del tenis es un golpe muy duro que no me esperaba. Mi error, como he dicho otras veces, fue enamorarme. Confié en la persona que tenía al lado, en mi marido, y me la jugó. No voy a tirar la toalla. No lo hice en la pista y no lo haré ahora. Estoy en una etapa dura de mi vida, pero el deporte me ha ayudado a enfrentarme a las adversidades, a ser fuerte y resiliente", añade la exdeportista.
La Fiscalía pide cuatro años de cárcel
En su escrito de acusación, la Fiscalía pide una condena de cuatro años de prisión para Arantxa y Santacana por un presunto delito de alzamiento de bienes e insolvencia punible perpetrado presuntamente al ocultar su patrimonio a través de un testaferro para evitar pagar al Banco de Luxemburgo una deuda de 7,5 millones de euros.
En concreto, la Fiscalía, según publica Servimedia, solicita condenarles a cuatro años de cárcel y 8.640 euros de multa, además de 6,1 millones en responsabilidad civil; y tres años y medio de prisión y multa de 7.560 euros para los cómplices.
La entidad bancaria adelantó a un banco español el dinero que la tenista tenía que abonar como garante de una deuda con Hacienda y después el Banco de Luxemburgo le reclamó el pago de esas cantidades. Según el Ministerio Público, la tenista actuó "bajo las consignas de su marido" después de que se le notificara el monto de la deuda en julio de 2010.
Según el fiscal, el matrimonio ideó "un plan consistente en descapitalizar su numeroso patrimonio, frustrando de este modo el cobro de dicha cantidad" y en virtud del mismo vaciaron sus cuentas corrientes. De ese modo desapareció el patrimonio que Sánchez Vicario había cobrado en créditos y por reportajes en medios de comunicación.
Además, las pesquisas de la Fiscalía acreditan que la tenista era propietaria de al menos cinco empresas y titular de varios bienes inmuebles que, después de notificársele la deuda con Hacienda, pasaron a estar a nombre de una sociedad uruguaya a la que se transfirió el dinero producto de la venta de activos con titularidad de un testaferro, al que considera cooperador necesario en el delito, junto con los demás participantes en la operación.