Rafael Nadal manda una buena señal para la Davis, pero su tío Toni avisa: "No creo que aguante este ritmo mucho tiempo"
El campeón de 22 Grand Slam cede ante un Alcaraz muy inspirado y el sábado se enfrentará con Novak Djokovic.

Cerca ya de la medianoche en Riad, con su hijo tan profundamente dormido en el carro que ni el aplauso de miles de personas le despertó, Rafael Nadal se secaba el sudor de la frente mientras caminaba por el túnel camino de los vestuarios satisfecho por el nivel ofrecido unos minutos antes frente a Carlos Alcaraz. Una fotografía extraña, porque por mucho que el Six Kings Slam sea una exhibición, lo cierto es que a Nadal detesta perder.
Y el 6-3 y 6-3 ante Carlitos fue incontestable, un partido que mostró dos mundos, el de un jugador en estado de gracia y el de otro que apura sus días en el circuito. Quizás por eso, por saber que la película está llegando a su fin, Nadal se tomó con buen humor un resultado que en cualquier otra etapa de su carrera le habría dolido.
"Carlos ha jugado a un nivel demasiado bueno. Lleva unos años muy buenos y cada vez juega mejor y mejor. Yo llevo sin competir un par de meses y creo que he jugado bien. Ha sido un partido positivo y estoy feliz", ha señalado el exnúmero uno en los micrófonos a pie de pista nada más acabar su partido.
Gracias, Rafa ❤
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Gracias, Carlos ❤
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Nadal, de 38 años, anunció hace una semana que las Finales de la Copa Davis serán su último torneo como profesional. Y, de momento, la exhibición en Arabia es el único torneo que tiene en su agenda hasta ese fin de fiesta en Málaga. "El objetivo es ser competitivo en Málaga y poder ayudar al equipo. Cada día que pasa es una oportunidad para mejorar", ha indicado en Riad instantes después de un partido en el que, es cierto, dejó alguna que otra buena señal.
Al campeón de 22 Grand Slam le costó arrancar el motor -algo normal, pues llevaba parado desde principios de agosto, cuando compitió en los Juegos Olímpicos de París- ante Alcaraz, pero una vez que consiguió entrar en ritmo mostró destellos de lo que puede ser una despedida por todo lo alto en Málaga. Es cierto que está lento de piernas, que su pelota no le corre como antes -menos ante un torbellino como Alcaraz- y que se le nota la falta de partidos. Por el otro lado, se le vio de menos a más, siendo agresivo y subiendo a la red más que de costumbre y regaló varios golpes marca de la casa.
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El aviso de Toni Nadal
Aunque el capitán español, David Ferrer, haya dicho que Nadal estará preparado para el individuales, es posible que el manacorí acabe renunciando en la Davis al singles para centrarse en el dobles, donde formaría una pareja de muchas garantías junto a Marcel Granollers. El ritmo del dobles es bastante más amable para un jugador como Nadal ahora mismo. Y es que ya en el primer punto del partido con Alcaraz se vio que, cuando un intercambio se alarga, a Nadal le cuesta llegar al final con aire en los pulmones.
"No creo que mi sobrino pueda aguantar este ritmo mucho tiempo", dijo ya entonces su tío Toni, que estaba comentando el partido en DAZN. "Hay varias realidades ahora mismo. Primero, la categoría de Carlos, que es el número dos del mundo; segundo, que Rafael que está lejos de su mejor nivel; y tercero, y que es determinante, que Rafael en los últimos dos años, no los he contado, ha hecho muy pocos partidos. El ritmo de competición lo va a notar demasiado".
Efectivamente, Alcaraz no le dio ninguna oportunidad a Nadal, que este viernes tendrá un día de descanso para preparar su siguiente partido. Será el sábado, nada más y nada menos que ante Novak Djokovic. El serbio había perdido horas antes con Jannik Sinner en la otra semifinal de la exhibición, por lo que los dos protagonistas de la rivalidad más salvaje de la historia del tenis se reencontrarán en Riad. Será su capítulo número 61 y, aunque este no contará en los libros oficiales, seguramente pocos vayan a olvidar el último cara a cara entre ellos.