La "selva" interna de Nadal explica su cautela: "No sabes lo que te puedes encontrar ahí dentro"
El campeón de 22 Grand Slam admite que va con el freno de mano puesto en su regreso al tenis.

Al borde de los 38 años, Rafael Nadal tiene cicatrices para todos los gustos y colores. Su carrera es una oda a la resiliencia. Resiste el balear los envites de la edad y de la plaga de lesiones que ha sufrido y se resiste a arrojar la toalla porque no quiere rendirse. La demostración está en Barcelona esta semana, donde el campeón de 22 Grand Slam ha vuelto otra vez al circuito.
"Siempre que se lesiona hay gente que dice que era imposible. 'Ahora es seguro', 'Ahora ya sí que sí'... pero siempre vuelve", resumía a la perfección Andrey Rublev el sentir del vestuario sobre el último regreso de Nadal, saldado el martes con un implacable 6-2 y 6-3 ante el italiano Cobolli, el número 62 de la ATP. "Rafa ha vuelto", añadía con una sonrisa el propio Cobolli a unos aficionados camino del túnel de vestuarios tras sufrir en sus propias carnes al manacorí.
Nadal llevaba desde enero sin competir. Y hay que rebobinar hasta junio de 2022 para verle en una pista de tierra batida. Y aunque el martes se le vio con el freno de mano puesto, demostró que su tenis no se ha oxidado. La derecha sigue echando fuego y el revés responde como siempre. Sólo se resienten las piernas y el servicio, la demostración de su viacrucis particular: el físico es su mayor enemigo.
El exnúmero uno del mundo se rompió el psoas de la cadera izquierda en enero de 2023 en Australia, cinco meses después pasó por el quirófano tras comprobar que los dolores no desaparecían y no volvió a pisar una pista hasta enero de 2024. Y en el tercer partido en su regreso, sufrió un nuevo problema muscular en la pierna. Pero la cosa no acaba ahí, porque a punto de volver en Indian Wells el abdominal le empezó a molestar. Desde entonces lleva sin forzar el servicio.
La prudencia y la ambición de Nadal
"Las dudas a nivel físico no se me van a quitar en un día. Llevo unos meses sin poder sacar. Aunque tenga mucha ilusión por hacerlo de la mejor manera posible, no voy a hacer cosas que se salen de la lógica. No voy a ponerme a sacar como un loco", decía el 14 veces campeón de Roland Garros a TVE tras su victoria frente a Cobolli. "Ahora mismo mi cuerpo es como una selva, no sabes lo que te puedes encontrar ahí en medio".
"Lo importante es que no pase nada. No es la semana para apretar todo lo que mi corazón me dice"
Nadal es prudente, como siempre. Pero también ambicioso. Eso tampoco cambia. Y en las reflexiones sobre su estado físico revela que Barcelona es importante, pero que lo que tiene entre ceja y ceja no es otro Godó más. "Para mí lo importante es que no me pase nada. No es la semana para apretar todo lo que mi corazón me dice. Vamos a hacer las cosas de la manera más lógica posible", dijo el martes en rueda de prensa. "A ver cómo responde mi cuerpo a las exigencias. Intentaré no cruzar líneas que sean peligrosas".
Aunque Nadal está de cuerpo presente en el Godó, es imposible que su mente, en sus declaraciones, se vayan hacia París. El 27 de mayo arranca en la capital francesa Roland Garros, su gran objetivo de la temporada. Y todo lo que está haciendo ahora, toda la preparación, va encaminado hacia esa meta. "No sería lo suficientemente inteligente si intento sacar hoy a mi mejor nivel y con eso pongo en peligro las próximas semanas", dijo el actual número 644 del ranking ATP. Aunque ese número ahora mismo importa bien poco. Que se lo digan a Cobolli.