Las arenas movedizas de Novak Djokovic: "Siento casi vergüenza de decir cuáles son mis expectativas"
Aterriza en Roland Garros con más dudas que nunca. Alcaraz no se fía: "Puede jugar a un nivel estratosférico".

París.- Es mayo y Novak Djokovic no ha ganado ningún título en lo que va de curso. Es mayo y el serbio ni siquiera ha pisado una final. Le envuelve la duda y sus últimos movimientos revelan algo de desesperación: ha despedido a su entrenador, ha cambiado de preparador físico y ha tomado decisiones extrañas como saltarse el Mutua Madrid Open para después jugar el ATP 250 de Ginebra porque no tenía ritmo de partidos.
Todo ello a las puertas de un Roland Garros especial para él, porque defiende título, porque está su archienemigo Rafael Nadal de vuelta y porque necesita llegar al menos a semifinales para no perder el número uno del mundo. Cualquier derrota antes de tiempo le entregará el primer puesto de la ATP a Jannik Sinner. Su debut será el martes ante el francés Pierre-Hugues Herbert.
¿Qué le pasa a Djokovic? La pregunta recorre los pasillos del Grand Slam francés, donde el viernes había grandes murmullos en la sala de prensa mientras el serbio caía por un inexplicable 6-4, 0-6 y 6-1 ante Tomas Machac en las semifinales de Ginebra. Nadie sabe a ciencia cierta lo que le ocurre al campeón de 24 Grand Slam. Y él no quiere arrojar mucha luz.
"Han pasado varias cosas en los últimos meses, pero no quiero entrar ahí y espero que lo entendáis. No quiero abrir la Caja de Pandora", respondía este domingo ante los medios de comunicación durante una rueda de prensa en París. "Me quiero centrar en lo que tengo que hacer. Lo que pasó, pasó. Y está en el pasado. No lo puedo cambiar, pero sí puedo aprender para rectificar ciertas cosas que no me ayudan a estar al máximo nivel".
Las “bajas expectativas” de Djokovic
El balcánico acumula 14 victorias y seis derrotas este curso, algunas de ellas inexplicables: la de Ginebra con Machac, la de Indian Wells con el 123 del ranking, el italiano Luca Nardi, o la de Roma con el chileno Alejandro Tabilo. Un Nole mínimamente decente habría ganado esos tres partidos casi sin inmutarse.
"Sé de lo que soy capaz, particularmente en los Grand Slam, donde suelo jugar mi mejor tenis. Es algo que he hecho la mayor parte de mi carrera y ahora es mi objetivo"
Nº1 de la ATPAlgo pasa con Djokovic. Pero a ver quién es el que apuesta contra él en un Grand Slam. Si algo ha demostrado, es que se crece como nadie en los cuatro grandes. Por eso no hay nadie que tenga más que él (24) y por algo ganó tres el curso pasado. A eso apela para presentar su candidatura esta quincena en París.
"Claro que me afectan estos cinco meses que he tenido. No han sido buenos. No diría que he tenido agujeros, lo llamaría como baches en el camino, pero siempre he sido capaz de mirar hacia adelante, al siguiente reto", dice el serbio de 37 años recién cumplidos. "Ese es el tipo de mentalidad que sigo fomentando y teniendo. Y eso no parará probablemente hasta que deje de jugar al tenis. Es la única manera que conozco de comportarme como tenista".
Y aunque admite llega con las expectativas muy bajas -"Siento casi vergüenza de decir cuáles son"-, Nole asegura que sabe lo que necesita para dar un paso adelante. Y avisa a sus rivales: ya lo ha hecho muchas veces. De hecho, ha subido una foto a su Instagram en el que se le ve con la copa del año pasado. Recuerden que el campeón soy yo, parece decir.
"Sé de lo que soy capaz, particularmente en los Grand Slam, donde suelo jugar mi mejor tenis. Es algo que he hecho la mayor parte de mi carrera y ahora es mi objetivo", añade. "Y si consigo tener las condiciones físicas y mentales adecuadas y si consigo tener algo de suerte en los partidos contra los mejores jugadores del mundo, las cosas se juntan y ganas un Grand Slam. Lo he vivido en 24 ocasiones. Así que sé lo que necesito. Cualquier cosa que no sea un título no es algo satisfactorio para mí. Siempre ha sido así. Puede sonar arrogante para mucha gente, pero creo que mi carrera me avala para decir eso".
En realidad tiene más razón que un santo. Carlos Alcaraz, que llegó a la sala de prensa media hora después del serbio, no se fía nada del hombre que lo eliminó hace un año en semifinales. "Aunque no venga con buenos resultados, puede venir aquí, jugar a un nivel estratosférico y ganar el torneo. Hay que tener cuidado con él".