Desconexión en el bosque, 'cosas de padre' y la final de Champions: así fueron las horas previas de Djokovic antes de hacer historia
El serbio no entrenó ni cogió una raqueta en la jornada previa a la final ante Casper Ruud.

Todas las grandes gestas de la historia del deporte tienen una intrahistoria que, sin suceder delante de las cámaras, dan sentido a los logros de sus protagonistas, y Djokovic y su 23º Grand Slam no han sido una excepción. El serbio sabía que este domingo, al entrar en la Philippe Chatrier de París se jugaba algo más que un partido, una final o un título. Jugaba para hacer historia.
La presión de dar un golpe clave, y casi letal, al debate sobre el mejor jugador de la historia del tenis, al menos en los datos, puede convertirse en un 'Escape Room' mental hasta para mentes privilegiadas como la de 'Nole' y sus rivales en esta lucha. No queda lejos aquella final del US Open 2021, donde el nuevo número 1 del mundo se jugaba ser el primer tenista masculino con 22 'grandes' (completando el pleno de los cuatro de esa temporada) y terminó perdiendo ante Medvedev. Ahora, de nuevo ante esa situación, cambió los planes.
Después de su partido ante Carlos Alcaraz en semifinales, Djokovic decidió desconectar y no aparecer por las instalaciones de Roland Garros en la jornada del sábado previo a la final. "Me di cuenta que menos es más", ha confesado el tenista en rueda de prensa. "No voy a dejar de saber golpear a la pelota por no hacerlo durante día y medio, lo mejor era descargar y recuperar".
Tranquilidad en el bosque
El plan le llevó a olvidarse del tenis en las horas previas a su gran día, aunque sí hizo ejercicios físicos para activar los músculos. Djokovic se marchó a dar un largo paseo por un bosque cercano a París, junto a algunos miembros de su equipo y familiares, para desconectar de la burbuja de las últimas dos semanas y destensar la mente. "Me encanta caminar por los bosques y estar un tiempo tranquilo", ha confesado. Fue allí donde dejó a un lado la presión en un ambiente lejano a los focos.
Aprovechando la visita de toda su familia, desde sus padres hasta sus hijos, aprovechó el día para prestar la atención a los suyos que extrañamente puede hacer durante la temporada. "Hice los deberes de padre", señala el serbio, que dedicó una buena parte del día a sus hijos junto a su esposa Jelena. Ellos han sido parte fundamental de la estabilidad vital del tenista en los dos años más difíciles (y polémicos) de su carrera desde su episodio en el Open de Australia 2021 y han sido los primeros a los que ha abrazado tras el triunfo.
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— Roland-Garros (@rolandgarros) June 11, 2023
Para terminar el sábado y lejos de darle vueltas a su final, el plan de desconexión se cerraba con otro título en juego: la final de Champions League entre el Manchester City y el Inter de Milán. El serbio es un habitual aficionado de otros deportes, sobre todo con el Estrella Roja de fútbol y baloncesto, pero también se le ha visto con camisetas de Real Madrid, Boca Juniors o el AC Milan. Por esta última, podemos predecir que la noche terminó con una alegría para Djokovic.
Unas horas previas poco habituales, al menos para los que viven esta situación desde fuera. "Los aficionados piensan en sus ídolos como máquinas competitivas que solo tienen la mente puesta en una preparación minuciosa y exigente de las grandes citas", cuentan a Relevo desde su entorno, señalando que "en ocasiones, la desconexión es la mejor receta".
Un planning que tuvo un precedente en el Open de Australia del pasado enero y que también terminó con victoria para Djokovic. En aquella ocasión, el balcánico se encontraba mermado físicamente por molestias musculares y tomó la decisión de entrenar lo menos posible entre los partidos. Le fue bien y, sin lesiones, ha vuelto a probar un camino a seguir que ha culminado en historia.