ROLAND GARROS

Djokovic desbloquea el último nivel y adelanta a Nadal en la carrera por la historia

El serbio vence a Casper Ruud en la final de Roland Garros y se convierte en el primer hombre que llega a la cifra de 23 Grand Slam.

Novak Djokovic durante la final de Roland Garros 2023 ante Casper Ruud. /CLODAGH KILCOYNE/REUTERS
Novak Djokovic durante la final de Roland Garros 2023 ante Casper Ruud. CLODAGH KILCOYNE/REUTERS
Nacho Encabo

Nacho Encabo

París.- El tenis es un deporte que se lleva jugando más de un siglo. Millones de hombres lo han practicado, miles de ellos han conseguido ser profesionales y sólo unos pocos cientos han sido capaces de pelear por los grandes títulos. Y, según las estadísticas, el mejor de todos ellos nació en Belgrado en 1987 y se llama Novak Djokovic.

El serbio se ha pasado el juego. A las 18:23 del domingo 11 de junio de 2023, en la pista Philippe Chatrier, con miles y miles de personas grabando el punto definitivo, Djokovic holló su Everest particular al vencer 7-6 (7-1), 6-3 y 7-5 a Casper Ruud en la final de Roland Garros. Ya mira por el retrovisor a todos. Son 23 títulos de Grand Slam y por primera vez en su carrera es él quien lidera en solitario la pelea por ser el mejor de los mejores. No hay nadie por encima. Todos están por debajo.

Tal es la envergadura de lo que ha conseguido este domingo en la pista Philippe Chatrier, que el hecho de que este lunes recupere el número uno del ranking queda en un segundo plano. Hace tiempo que esa batalla la tiene en el bolsillo. Lo que le mueve, lo único que consume sus pensamientos, es acabar siendo el tenista con más grandes.

Tenistas con más títulos de Grand Slam

  • Margaret Court (Australia): 24
  • Novak Djokovic (Serbia): 23
  • Serena Williams (EEUU): 23
  • Rafael Nadal (España): 22
  • Steffi Graf (Alemania): 22
  • Roger Federer (Suiza): 20

Con Roger Federer (20 títulos) retirado y Rafael Nadal (22) con fecha de caducidad, esta final de Roland Garros ha podido ser la estocada definitiva al debate. Sólo una sorpresa mayúscula dentro de unas semanas en Wimbledon -Djokovic lleva desde 2017 sin perder un partido allí- acompañado un resurgir de Nadal que roce lo absurdo en 2024 privarán al serbio del trono eterno. Puestos a pensar en récords, sólo le quedaría igualar y superar los 24 de la australiana Margaret Court, cuya marca tiene un asterisco: 13 de esos grandes los ganó antes de la Era Abierta.

Djokovic apaga la estrategia de Ruud

A sus 36 años y en su 34ª final de Grand Slam, Djokovic llegó al partido por el título como el indiscutido favorito. Carlos Alcaraz, que se las prometía muy felices en París, se abrumó en semifinales ante la figura del serbio y sus músculos se agarrotaron de la presión. "El que diga que no sale nervioso a un partido con Djokovic, miente", dijo el español después de su partido.

Cuarto del ranking con 24 años, Ruud ya sabía lo que era estar en el túnel de la Philippe Chatrier en los minutos previos a una final. Perdió la de 2022, aplastado por Nadal, y unos meses después cayó por el título del US Open ante Alcaraz. Y nervioso, lo que se dice nervioso, no salió este domingo a la pista.

En una jornada de un bochorno insoportable en París, el noruego entró en el partido con la moral por las nubes y mandándole un mensaje a Nole. "No te habré ganado ningún set en cuatro partidos, no tendré ningún Grand Slam, pero hoy vas a tener que sudar si me quieres ganar", parecía decirle el nórdico en los primeros juegos.

La estrategia de Ruud era cristalina. Variar alturas, alargar puntos y entrar con la derecha en la pista. Al principio le resultó muy efectiva y el noruego llegó a colocarse 3-0 y 4-1 en el primer set. Pero Ruud tiene un problema cuando se enfrenta a los mejores: aunque es uno de los jugadores más constantes que hay, su nota es siempre un 8, un notable. Y para ganar a Djokovic en una final de Grand Slam eso no llega. Necesitas picos de 9 o incluso de 10.

¿Presión? ¿Qué es eso?

Porque es cierto que Djokovic arrancó más nervioso de la cuenta -tuvo cuatro smash en la red en el primer set y le tembló la mano en todos-, pero en cuanto encontró respuesta a las bolas altas de Ruud ya no hubo quien lo frenara.

Existía la duda antes del partido de si aguantaría la presión de jugar contra la historia misma. Ya le ocurrió en la final de Roland Garros 2015 -perdió con Wawrinka- y en la del US Open 2021 -acabó llorando y perdiendo ante Medvedev-, pero esta vez nada iba a apartarle de su cometido.

El partido se acabó en el tie break del primer set, cuando Djokovic desplegó todo su arsenal y desactivo a Ruud. A partir de ese momento, Nole se adueñó de la pista que más le ha castigado en su carrera. No deja de ser simbólico: la tierra que tanto le quitó ahora se lo da todo.