MUNDIAL DE ATLETISMO

Por qué la última gesta histórica del atletismo español puede esfumarse en un abrir y cerrar de ojos

La marcha, la disciplina que más medallas ha dado a España, afronta unas semanas decisivas para su supervivencia olímpica.

Álvaro Martín (29) entra primero en la meta de los 20 km marcha del Mundial de Budapest. /ATTILA KISBENEDEK / AFP
Álvaro Martín (29) entra primero en la meta de los 20 km marcha del Mundial de Budapest. ATTILA KISBENEDEK / AFP
Andrés G. Armero

Andrés G. Armero

Con los dobletes de oro en 20 y 35 km de Álvaro Martín y María Pérez la marcha salva un Mundial más el medallero de España, pero… ¿salvarán los dirigentes a la marcha? Esa es la pregunta que se hacen los atletas nacionales desde hace meses. Su especialidad está en peligro de extinción en el programa olímpico y el tiempo se agota.

El ninguneo a la marcha atlética y los rumores de su extirpación de las grandes citas vienen desde el siglo pasado. Pero en esta ocasión sintieron que era diferente. "Nos querían matar en silencio", resume un atleta. Ellos habían aprendido la lección. No en vano, la noche del 7 de abril de 2023 se acostaron con la especialidad de 35 km viva (la que sustituyó en 2020 a los 50 km) y al día siguiente se levantaron con un tuit por sorpresa de la federación internacional cambiándola por una charlotada de relevos para París 2024 que ni los propios deportistas acertaban a explicar.

Esta vez no se trata de una distancia, sino de la muerte olímpica de la disciplina. La primera misión de los marchadores, a los que les llegó la información de que algo se estaba cociendo a sus espaldas en la sede del Comité Olímpico Internacional (COI) en Lausanne, fue visibilizar el problema. Así, una quincena de ellos se plantaron el lunes 12 de junio en la Real Federación Española de Atletismo para reclamar a su presidente, Raúl Chapado, acción inmediata y que abanderase la lucha por la supervivencia. La reunión, de la que informó José M. Amorós en Relevo, fue tensa.

El COI busca desde hace tiempo disciplinas espectaculares, cortas, televisivas, globales, mixtas y que no supongan superpoblar la villa olímpica… Y la marcha le incomoda. Hasta hace poco la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics), la más fuerte del movimiento olímpico, había defendido su presencia en el programa de los Juegos con acierto. Pero en este ciclo, su presidente, el legendario mediofondista británico Sebastian Coe, y su compatriota Jon Ridgeon, CEO de la institución y hombre clave en las conversaciones con el COI, se han puesto de perfil. "No les importa la marcha", dicen los críticos.

Por ello, la visibilización del problema obsesionaba a los marchadores españoles, que impulsaron una foto reivindicativa con otros compañeros europeos y se movieron en el plano nacional e internacional. Hasta llamaron a Juan Antonio Samaranch júnior, vicepresidente del COI e hijo del expresidente, para tratar de implicar a uno de los hombres fuertes en Lausanne en su causa: salvar a una disciplina que ha dado a España 21 de sus 45 medallas en Mundiales al aire libre.

"Pero la clave la tiene Raúl Chapado", señalan los atletas presentes en la reunión. El presidente de la federación española acaba de ser elegido vicepresidente de World Athletics, tiene una extraordinaria relación con Sebastian Coe y muchas dotes para las relaciones públicas internacionales. Varios marchadores ven brotes verdes desde aquella cumbre con su presidente en Madrid y esperan que abandere su lucha y termine de ensamblar a las potentes áreas alineadas en la causa (Italia, Japón, Latinoamérica...). Por su parte, Chapado asegura que se pasa mucho tiempo en las reuniones internacionales hablando del tema de la marcha.

Los atletas más optimistas creen que las recientes elecciones en World Athletics les favorecen, con tres de los cuatro vicepresidentes apoyando la disciplina. La colombiana Ximena Restrepo, el indio Adille Sumariwalla y el propio Chapado estarían en el barco de la continuidad olímpica de la marcha. El cuarto en discordia es Jackson Tuwei, de Kenia, sin mayor interés en el asunto. Los resultados de las pruebas del Mundial de Budapest también respaldan la internacionalización de la disciplina. Por ejemplo, en la prueba de 20 km masculinos los 12 primeros clasificados proceden de 12 países diferentes: España, Suecia, Brasil, Canadá, Alemania, Finlandia, Ecuador, Australia, Kenia, Francia, Italia y Japón.

Sebastian Coe (66), en una rueda de prensa en el Mundial de Budapest.  ATTILA KISBENEDEK / AFP
Sebastian Coe (66), en una rueda de prensa en el Mundial de Budapest. ATTILA KISBENEDEK / AFP

En los próximos dos meses la Federación Internacional de Atletismo y el Comité Olímpico Internacional escudriñarán el programa del deporte rey de los Juegos para la cita de Los Ángeles 2028. Si World Athletics hace fuerza y presenta un programa compensado, el COI no se va a enfrentar a su federación insignia por una disciplina, deslizan a Relevo desde Lausanne. Pero si World Athletics va con una actitud timorata, entonces el principio del fin está escrito. La marcha, sin Juegos, estaría abocada a su progresiva desaparición del atletismo.

Los más veteranos reconocen que es el mayor 'match ball' al que se ha enfrentado jamás la marcha. Si lo salvan, tendrán que abordar temas con urgencia, como la introducción de la tecnología para acabar con las eliminaciones subjetivas o mejorar la experiencia para el telespectador. De momento, en este Mundial, la señal internacional obvió en directo el oro de Álvaro Martín en los 20 km en la jornada inaugural para dar una clasificación de lanzamiento de peso. ¿Un despiste del realizador o el enésimo ninguneo a su disciplina? En dos meses tendremos la respuesta. Y a España le va la vida en la defensa de la marcha.