ATLETISMO

El giro radical de 'Dinamita' Attaoui, el atleta cuyo potencial aún no se imagina España

El mediofondista torrelaveguense cambia de entrenador y hábitos para buscar el asalto a los cielos del 800 en 2024.

Mohamed Attaoui (22), con la camiseta de España en el 800 del Mundial de Budapest. /EFE
Mohamed Attaoui (22), con la camiseta de España en el 800 del Mundial de Budapest. EFE
Andrés G. Armero

Andrés G. Armero

Bastan tres tonos de su teléfono para encender la mecha. Cuando Mohamed Attaoui (Beni Melal, Marruecos, 2001) responde su personalidad se desborda desde los primeros segundos de la conversación. Algo similar pasa en el tartán cuando el niño que se asentó con su familia en Torrelavega (Cantabria) a los seis años decide soltar su latigazo, un cambio de ritmo salvaje que pocos atletas en Europa pueden aguantar.

La charla transcurre durante la carrera de élite masculina del cross de Itálica. Pero Attaoui no está delante del televisor viendo a sus compañeros, sino enfriando las piernas en el río Besaya tras una larga sesión de entrenamiento. No hay tiempo que perder. 'Moha' ha decidido pasar página tras muchos años con su entrenador, Raúl Gutiérrez, para integrarse en un grupo profesional y multidisciplinar con el que continuar con su crecimiento a nivel internacional.

"Tengo mucho margen de mejora, voy a entrenar con más cabeza", introduce. Hasta ahora "entrenaba a saco todos los días". Una rutina más propia de kenianos de otra época: "Si tocaba rodar, pues a toda leche. Si tocaban series, pues también a toda leche, dando el máximo. Y, al final, entrenabas toda la semana a fuego". Con esa receta, fue capaz de quedar en 2023 subcampeón de Europa sub 23 en 1.500 m y semifinalista en 800 en el Mundial absoluto de Budapest, con marca personal incluida: 1:44.35.

La lección está aprendida. "Llegué muy cansado mentalmente y físicamente a algunas citas importantes. Hay que intentar regular, competir un poco menos; voy a ir con más calma", introduce. Eso sí, aunque sea año olímpico, los grandes eventos no se descartan de antemano. "Soy muy competitivo, no me gusta renunciar a nada. Y no voy a renunciar ni a la pista cubierta ni a nada", sentencia.

Attaoui empezará el año compitiendo "por arriba", en distancias superiores a su objetivo de 2024: los 800 metros. "Haré algún 3.000 en cubierta y ya luego pasaré al 800. Si estoy bien y fuerte, seguramente que vaya al Mundial. Si no, pues seguiré mi preparación de cara al verano".

Attauoi, en un reportaje para el Diario Montañés.  JUANJO SANTAMARÍA
Attauoi, en un reportaje para el Diario Montañés. JUANJO SANTAMARÍA

El niño que contaba sus carreras por victorias en las pruebas de campo a través escolares y que llamó la atención de las escuelas de atletismo desde el primer momento ha crecido. Hasta hace menos de dos años, jamás se había exprimido. "Me dije 'venga, Moha, ponte las pilas, prueba a entrenar bien unos meses' y llegaron las marcas", reconoce. Y la primera concentración en altura en Ifrán (Marruecos). Y los notables resultados en las categorías sub 23 y absoluta.

Pero más allá de tiempos y puestos, la sensación en el tartán es la de un atleta que tiene dinamita en las piernas, pero al que le falta experiencia para saber cuándo detonarla para maximizar su alcance. La explosión es en Attaoui "algo natural". Él lo explica con su espontaneidad habitual: "Yo voy en mitad de la carrera y digo 'pues venga, toca cambiar'. Y mis piernas, no sé, reaccionan de esa manera... Siempre he tenido esa zancada corta y explosiva".

Attaoui, con el dorsal 44, plata en el Campeonato de España de 800 m tras Adrián Ben.  LA VERDAD MURCIA
Attaoui, con el dorsal 44, plata en el Campeonato de España de 800 m tras Adrián Ben. LA VERDAD MURCIA

El mediofondista, al que le gustaría en el futuro probar su latigazo en el 1.500, es consciente de que está en un momento clave de su carrera. Y que merece la pena arriesgar. "Voy a probar un año o dos. Si me va bien, seguiré. A la otra vida siempre puedes volver, pero este tren al final sólo pasa una vez ", concluye. Le hará falta mejorar algo el inglés y comprarse una buena maleta para vivir entre Torrelavega y el mundo, donde le esperan compañeros internacionales de altos vuelos y concentraciones de máxima exigencia. El talento lo trae de serie. Y el gran público en España lo descubrirá poco a poco.