Eva Moral y el reto de unos Juegos tras ser madre: "Tenía ese miedo de que a lo mejor ya no iba a ser capaz de estar otra vez arriba"
La triatleta se ha proclamado campeona de la Copa del Mundo y con ello ha logrado la clasificación para París 2024 16 meses después de ser madre. Sus segundos Juegos serán muy distintos, tal y como le cuenta a Relevo en esta entrevista.

Queda poco más de una hora para que la leyenda Michael Johnson dé el pistoletazo de salida a la primera carrera de relevos inclusiva con deportistas olímpicos y paralímpicos. Hace frío, el cielo amenaza tormenta y la triatleta paralímpica Eva Moral atiende a Relevo sin perder la sonrisa.
Hoy compite en el estadio madrileño de Vallehermoso con y contra atletas de la talla de Tigst Assefa, Adi Iglesias, Mo Katir, Gerard Descarrega, María Pérez o Sara Andrés, entre otros, en esta iniciativa, los primeros Juegos Inclusivos, de la Fundación Sanitas. Hace cuatro días se imponía en la Copa del Mundo de Triatlón Paralímpico en Málaga deteniendo el cronómetro en 1h 12'28". Su triunfo supuso también su clasificación para los próximos Juegos Paralímpicos.
"Estoy muy contenta. El año que viene va a ser un año complicado, física y mentalmente, así que tener la seguridad ya de que matemáticamente estoy clasificada para París 2024 es un alivio", asegura.
Los de París 2024 serán sus segundos Juegos. En Tokio 2020, Moral consiguió el bronce en la categoría PTWC -para los deportistas que usan silla de ruedas y handbike- en un estreno paralímpico accidentado, pues no veía la boya en el sector de natación y en el de ciclismo se le salió la cadena. Pero nadie se tatúa never give up -en español, nunca abandones- si piensa tirar la toalla frente a la primera adversidad. Al menos, no Eva Moral.
"En París espero lo mismo que esperaba cuando fui a Tokio, que era dar lo mejor y que ese día saliera la carrera. Entrenamos mucho, muchas horas, pero efectivamente el resto de rivales también. Entonces, el objetivo es cruzar esa línea de meta y decir que lo he dado todo… y ojalá traerme un metal, con el añadido que este año voy a tener a mi bebé viéndome en las gradas, o sea que una motivación extra".
Su bebé de 16 meses es la gran novedad en su vida y en su rutina como atleta. Sorprendentemente, la madre de Carmen, así es como se llama su hija, no ha tardado en recuperar la senda del éxito: además de triunfar en la Copa del Mundo se proclamó bicampeona de Europa esta primavera. ¿El truco?
"La conciliación es complicada, el tema de volverte a poner en forma…. Yo creo que me costó más psicológicamente que físicamente, porque el embarazo fue muy bueno y pude entrenar, pero no fue hasta que llegué al Campeonato Europa y gané que volví a creer en mí. Tenía ese miedo de que después de la maternidad a lo mejor ya no iba a ser capaz de estar otra vez arriba y a partir de ahí creo que eso me hizo un clic en el cerebro", reconoce.
"No fue hasta el Campeonato de Europa y gané que volví a creer en mí"
Triatleta paralímpicaNo es fácil dar el paso a la maternidad cuando hay que planificar unos Juegos. Por ello, el ahora del ahora o nunca lo fijó después de Tokio, y al mes de colgarse el bronce, ya estaba embarazada, siguiendo a rajatabla un plan de específico para que el inevitable parón de la maternidad no afectara a su clasificación para París.
"Al final es un año en el que no compites por el embarazo y el postparto. Y no sabes cómo estás porque no te has medido con tus rivales, no sabes el tiempo que vas a tardar en recuperarte. Fuimos supermetódicos y superexigentes - especialmente porque este año el ciclo paralímpico es de tres años y no de cuatro- . No sé, creo que no me dio tiempo ni a disfrutar del embarazo, ni del posparto ni nada, solo pensando en que me quería poner en forma", comenta entre risas.

La historia detrás de las medallas de Eva Moral
El 29 de septiembre de 2023, la valdemoreña bajaba el Puerto de La Morcuera de la Sierra de Guadarrama cuando tuvo un accidente con la bicicleta que le lesionó la médula y le cambió la vida. Antes, era una abogada que practicaba el triatlón en su tiempo libre. Ahora es una medallista internacional, una de las grandes bazas para aumentar el medallero español en París 2024, que ansía revivir una cita paralímpica, pero esta vez fuera del contexto de una Pandemia y cerca de casa.
"Los juegos no solo son el colofón a una carrera deportiva o a un periodo de cuatro años. Todos nosotros tenemos una historia dura detrás y Tokio fue celebrar que había conseguido mi sueño. Pero vivirlo este año en París, con mi familia y con mi niña, va a ser una maravilla", explica.
"Mis grandes rivales son la australiana -Lauren Parker- y la americana -Kendall Gretsch-, son países muy potentes. Y tengo ahí la brasileña que nos pegamos una a otra a la otra a la una". Precisamente, en el pasado Campeonato del Mundo de Paratriatlón la española se quedó a menos de un minuto del tercer puesto, que sí consiguió la brasileña Jessica Ferreira.
Visto lo caro que va a estar el podio, sólo ha descansado una semana tras el Mundial. "Mi cuerpo me pide no parar, no me gusta, y además, a mi entrenador le tengo en casa, así que no me puedo escaquear mucho", se ríe. Ángel Salamanca es su entrenador, handler -asistente en las transiciones del triatlón adaptado-, marido y padre de su hija. En 2019 la sorprendió en el podio de las Series Mundiales de Yokohama con un anillo.
"Cuando entrenamos, ni siquiera nos llamamos cari, ni nada, nos llamamos por nuestro nombre como si no fuéramos marido y mujer. Somos una familia normal con nuestro bebé, con nuestras cosas de familia, y creo que eso es clave. Y nos ayudan nuestros padres. Pero ahora vamos juntos los tres a las competiciones, porque todavía le doy el pecho, no sé cuándo voy a parar", relata.