ENTREVISTA

Basile: "Con Ivanovic algunos jugadores no querían venir al Barça; había que pagarles más para convencerles"

El exjugador italiano atiende a Relevo para hablar de sus hobbies y hacer un repaso de las seis temporadas que jugó en el Palau.

Basile, durante un partido con el FC Barcelona./AP
Basile, durante un partido con el FC Barcelona. AP
Julio Ocampo

Julio Ocampo

Es conveniente no olvidarse de él, porque Gianluca Basile (Ruvo di Puglia, 1975) conformó la última generación de jugadores que levantaron una Euroliga con el Barça. Fue en 2010, tras vencer la final al temible Olympiacos de Teodosic, Papaloukas, Bourousis, Schortsanitis o Josh Childress. Desde entonces, Europa siempre fue una utopía, un tabú, un complejo para el conjunto blaugrana.

Es conveniente recordar, sí, que junto al excelente tirador italiano -hacía las veces de base y escolta- estaban Navarro, Ricky Rubio, Grimau, Lorbek, Pete Mickeal y Boniface N'Dong, entre otros. Es la última tropa de oro, la única hasta el momento capaz de aguantar el compás con la banda de rockeros (Fucka, Bodiroga, Gasol, la Bomba, Dueñas, De la Fuente o Saras) que dirigió Pesic en 2003, cuando levantaron el cetro por vez primera.

El tiempo, porque en el fondo todo es cuestión de tiempo, va acercando ambas acorazadas a la categoría sacra, imposibles de poseer, de alcanzar. Estos efebos están ahí para ser venerados, porque solo ellos neutralizaron la maldición del club en esta crápula competición, con una sintonía apta más para libertinaje, el cinismo y la malicia blanca.

Tú llegas al Barça en 2005 tras triunfar en la Fortitudo. Recuerdo que lo haces junto a Denis Marconato, que al final rindió muy por debajo de lo esperado. Ese año a Can Barça acaba de aterrizar un grandísimo entrenador: el sargento montenegrino Dusko Ivanovic. ¿Cómo fue?

Para mí fue una sorpresa fichar por el Barça, donde llegué con treinta años. Zoran Savic era el director deportivo de la Fortitudo entonces, pero ya se sabía que había llegado a un acuerdo con la directiva culé. Después de ganar ese año el título en Boloña me llevó con él. En realidad, primero me lo preguntó porque sabía perfectamente se trataba de un cambio complicado. Para mí salir de Italia significaba salir del mundo: cambiar el país, mi mujer que estaba embarazada de la tercera hija que nació en Barcelona… Fue complicado. Un cambio significativo cuando menos lo esperaba.

Respecto al tema de Marconato, decir que los pívots con Dusko no lo pasaban bien. Tenían mucha dificultad para adaptarse a lo que pedía. Era muy exigente desde el punto de vista físico.

Basile: «Con Ivanovic algunos jugadores no querían venir al Barça; había que pagarles más para convencerles»

¿Quieres decir que los quería más ágiles en sus movimientos?

Le costó muchísimo con Ivanovic. Y pensar que después en Akasvayu fue elegido MVP del campeonato. Esto para remarcar lo que sufrieron con las ideas de nuestro coach estos pívots de físico imponente pero no muy rápidos. Repito que Dusko era muy exigente en todo. A veces le costaba comprender que mover tantos centímetros, tanta masa muscular se antojaba complicado.

Era maniaco y obsesivo con sus ideas. ¿Te refieres a que era impaciente en la recuperación y tacaño con el descanso?

No. Algo más simple que todo eso. Se trataba de un tema de costumbres. Fue un viejo jugador de la antigua Yugoslavia, una situación completamente diferente a la que se encontró en Barcelona. Eran otros tiempos, lógicamente. Dos eras. Tú como entrenador debes comprender esto, también que no todos los jugadores soportan una carga física tan potente de entrenamiento. Eran extremos los entrenamientos, creo que similares a los que vivía él en su piel cuando jugaba. Si no estabas bien físicamente ya podías ser Jesucristo que no jugabas.

"Con Ivanonic, eran extremos los entrenamientos, creo que similares a los que vivía él cuando jugaba"

Gianluca Basile Exjugador del FC Barcelona

Llegó como un entrenador de máximo nivel, pero en tres años sólo ganó una Copa del Rey: 2007 en la final del Carpena contra el Madrid. Lakovic, Grimau, pero sobre todo Jordi Trias (MVP en Málaga) fue su guardia pretoriana. Tú también tuviste dificultades con él.

Todos sabíamos que a Barcelona venía Dusko, porque lo eligió Zoran Savic. Te diré una cosa de él: creo que sigue siendo unos de los mejores entrenadores de Europa, incluso en este momento. Preparadísimo tanto en ataque como en defensa, pero sus reglas eran férreas. Ganó mucho, pero creo que podía haber ganado mucho más aún. El problema es que nunca quiso cambiar su filosofía a la hora de gestionar un vestuario.

En ese trienio pasaron muchísimos jugadores de nivel que fracasaron. Recuerdo Mario Kasun, que llegaba de la NBA (Orlando Magic). Un pívot de 2,16 con casi 120 kilos de peso.

No cambió un ápice en los dos años y pico que estuvo. La dificultad era que los jugadores sabían quién era Dusko, qué métodos de entrenamiento tenía… ¡No querían fichar por el Barça en muchos casos! Savic tenía que convencer para ficharles, y les tenía que pagar más aún. Era increíble, porque el Barça era y es un club top, con una organización perfecta… Pero en aquel periodo, sí, era difícil convencer a los jugadores para que vinieran. Creo que Dusko tenía que haber tenido la fuerza para cambiar su método de gestión. Habría sido un éxito total porque es un técnico muy válido, pero esa rigidez en nuestro casó le jugó una mala pasada.

Yo todo eso lo viví en primera persona, por eso digo que el gran cambio de Xavi Pascual tuvo que ver con la conducción y el trato de la escuadra, la flexibilidad en la recuperación tras los partidos. XP sabía cuándo apretar y cuándo no, porque un jugador no puede aguantar ciertos ritmos durante un año entero.

Antes de concretarme en esa memorable Euroliga ganada 2010 no querría aparcar el tema Ivanovic, quien por cierto en ese mismo año os endosó un rotundo 3-0 en la final de la ACB, que fue a parar a Vitoria. ¿Cómo es posible que se dejara escapar a Marc? ¿No se le veían maneras de súper estrella? Habría cambiado la historia del Palau.

Quizás Marc había determinadas cosas que no aceptaba. Te lo dije antes: Dusko ha ganado mucho menos de lo que mereció teniendo en cuenta lo bueno que es. Es una opinión. El rol del entrenador, además, debe ser psicológico. Hay que tener una capacidad de gestión de una escuadra, entender a quién puede apretar y a quién no. Dicho esto, quizás nadie supo ver lo bueno que iba a ser Marc. Sí, todos conocíamos a Pau, pero sinceramente ni siquiera yo pensaba que podía ser una estrella tremenda. Sí, pensaba que podía ser bueno, pero comprender, intuir que podía llegar hasta dónde llegó es difícil verlo. Además, muy fácil hablar de ello.

Volviendo al míster, creo que tenía que haber modificado algo. No sé, introducir algún cambio -flexible- para que Marc pudiera demostrar lo bueno que era. No me acuerdo muy bien, pero no sé si tuvo muchas opciones de hacerlo. En Girona, después, pudo jugar 35 minutos de media por choque. Claro, cogió confianza, mejoró… Pero también te digo que ésta fue su suerte: ir a una escuadra menor para explotar, emerger. Tenía calidad, pero en un club grande como el Barça no hay tanta paciencia. No, a ese tipo de equipos ya van estrellas confirmadas, ya preparadas para que en quince o veinte minutos por partido demuestren quiénes son y por qué se han fichado. En el fondo, los grandes clubes -a no ser que seas un fenómeno como Navarro o Doncic- son los lugares menos aptos para crecer. Estos talentos citados ya se veían desde niños; el ejemplo de Marc es diferente. Como dije, tuvo que ver con la paciencia.

Y llegó la ansiada Copa de Europa, la última del club hasta hoy. El éxito coincidió con tu mejor versión, la más inteligente y madura desde tu arribo a España. En esos años destrozabais al Madrid de Messina.

¡Es que no es fácil ganarla! Parece un tópico, pero no lo es. La Euroliga es dificilísima.

¿Te sorprendía la personalidad de Ricky Rubio ya?

Al verle jugar y comprobar qué uso hacía no solo del balón sino de su inteligencia, pensabas que no era posible que tuviera 18 o 19 años sino 27 o 28, en teoría la época en la que un jugador alcanza su máxima expresión física y mental. Era un adelantado a su tiempo, y de muchos años. Creo que la edad en el deporte cuenta relativamente. Ricky tenía una capacidad de observación sobrehumana, iba siempre más allá desde que era pequeño. Observaba y tenía la capacidad de emular lo que veía, tanto del punto de vista técnico como de gestión. Su talento, su físico (un playmaker de 1,92), la técnica, con Ricky hablamos de un fenómeno precoz. Era analítico en todo.

Me acuerdo de él en 2005, cuando yo tenía treinta años y él quince, entonces en Badalona. Increíble, pero ya era muy bueno. No lo pueden decir muchos, pero él sí porque tenía un talento en peligro de extinción, y era esa capacidad de ver, observar y comprender rápidamente cómo se gestiona una escuadra, cómo un base tiene que comandar. Después sí, con entrenamiento habrá mejorado el tiro, el manejo de balón, pero su gen de genio lo tenía ya en la mente. Para mí lo que tiene que tener un base es justo lo que poseía Ricky: comprender cómo y quiénes son exactamente sus compañeros, qué están pensando… Y lo mismo extrapolarlo a los rivales. Dominaba todo: no sólo la misión de poner en práctica la idea del entrenador, sino cien mil cosas más. Hoy hay muchos bases que piensan en un pick and roll o lanzar un tiro desde su casa porque no saben qué hacer con la pelota. Eso no es un base verdadero, un base verdadero era y es Ricky. El creador de un juego tan complejo como la construcción de una catedral. Cada vez hay menos como él.

"Ricky tenía un talento en peligro de extinción"

Gianluca Basile Exjugador del FC Barcelona

Me estaba preparando tu entrevista cuando descubrí algo que desconocía de ti, Gianluca. Has dicho en alguna ocasión que tu carrera la viviste con mucha ansiedad. ¿Disfrutaste del basket o te sentías maniatado por él?

Siempre pensé que carecía de talento. Todo lo que hice o que gané es fruto del entrenamiento. Soy un jugador construido en todos los sentidos. Talento, para mí, es tener la capacidad de llevar a cabo algo cuando lo has visto una vez o apenas lo has entrenado. Talento es Ricky. No era mi caso. Yo fui un jugador obsesionado con la perfección, uno que jamás estaba contento con lo que realizaba. No viví serena y tranquilamente mi vida deportiva. En ocasiones, los entrenamientos se convertían en una obsesión, me quedaba después para practicar el tiro, por la mañana ya hacía cosas… Si no hacía todo esto no me veía capacitado para jugar. ¿Sabes? Me excedía en todo esto porque en el fondo no estaba seguro de mis cualidades. Sí, era una cuestión de autoestima. No disfruté de la vida, del deporte que siempre amé. Dudaba, no estaba seguro si iba o no a jugar bien. Esta inseguridad trataba de mitigarla con, en ocasiones, un entrenamiento desmesurado. No sé si era lo correcto, pero fue lo que sucedió.

De hecho, sólo te divertiste en dos equipos: cuando dejas el Barça y juegas un año en Cantú o cuando ya te retiras (a los 41 años) en la Orlandina.

Sí, pero tiene una explicación. Tras jugar en el todopoderoso Barça -y ganar de todo allí- me tocó ir a un equipo menor. Es como cuando vuelves a casa tras un importante éxito en el extranjero: eres más consciente de tus propios medios y cualidades. Sabía que más difícil que en Barcelona no sería. La autoestima estaba mejor.

El otro equipo del que hablas es en Capo D'Orlando, la ciudad donde vivo a día de hoy con mi familia. Bajé de categoría, así que era normal que ante un nivel inferior yo sufriera menos.

Mumbrú y Basile, durante un Clásico. Agencias
Mumbrú y Basile, durante un Clásico. Agencias

Nadie sabe qué había dentro de la cabeza de Ricky cuando se le hizo de noche hace algunos meses. ¿Crees que en su caso también tuvo algo que verla búsqueda desangrante y tramposa de la perfección?

Mientras más se alza el nivel más complicado es gestionarlo. En mi caso he hablado de inseguridades que tenían que ver con mis prestaciones deportivas. Creo que Ricky jamás tuvo ese problema. Él era consciente de ser un fenómeno, sin más. Nunca tuvo que demostrar nada. Su sueño fue la NBA, y lo consiguió. Formó una familia. Ganó todo allí donde fue. En su caso pienso que tuvieron que ver algunos factores externos el deporte: quizás la lesión pudo crearle alguna duda, los tiempos de recuperación son cada vez más lentos a una cierta edad… En su caso, además, recordar que con quince años ya jugaba en ACB. La pérdida de la madre seguro que le afectó en su día. Siempre vi la familia muy cerca de él en Barcelona. No sé si porque era un adolescente, pero estaba muy encima, muy presente.

Nada como volver a casa. Para él, para ti, para todos.

Sí, estoy contentísimo por él. No sabemos cómo está físicamente, pero eso se ajusta rápido. Creo que ha sido inteligente al tomar esta decisión: su ciudad, su gente, sus amigos… Eso le ayudará mucho.

Dos de tus ex compañeros culés están ahora en banquillos ACB. Uno es Jaka Lakovic. ¿Le estás siguiendo en el Gran Canaria?

Me lo esperaba viniendo de él. Era ya un entrenador en el parqué. Tuvo a Obradovic como técnico, y era una mente pensante y controladora. Son demasiados ingredientes como para no terminar siendo entrenador, y bueno, muy bueno. Era un perfeccionista cuando jugaba.

"Que Grimau se hiciese entrenador fue una sorpresa"

Gianluca Basile Exjugador del FC Barcelona

Y el otro es Grimau.

Esto sí que fue una sorpresa. Le recuerdo un chico muy inteligente y entusiasmado. Con ganas de aprender, pero jamás pensé que pudiera ser entrenador. Sí quizás en la veste de directivo, porque de baloncesto sabe, y mucho, pero el rol que desempeña es complicado. También te digo que lo está haciendo muy bien. No ha tenido suerte, porque dirige al Barça en su peor año desde el punto de vista económico. El curso anterior tenía jugadores tremendos como Mirotic. Además, Jasikevicius tenía una plantilla tremenda, con quince potenciales titulares. Este año tengo la sensación que si quitas a los primeros cinco o seis… En una estación con muchísimos partidos, con un ritmo vertiginoso… Sí, es verdad que tiene a Ricky, pero él no tiene que venir a resolver los problemas.

Las victorias en serie del Madrid en Copa, Liga o Euroliga tampoco ayudan en el seno culé.

El Real Madrid sabe muy bien regenerar sus equipos. Atina en la captación de jóvenes, y tiene siempre este gen ganador. Está preparado para revalidar también en Europa. Esto no ayuda al Barça, lógicamente.

Quería dejar la última pregunta para la poesía: tus olivos, los perros callejeros que recogéis y cuidáis en la asociación con tu mujer, la pesca, tus labores como agricultor, tus salidas a coger setas a la montaña… Una vez dijiste que ver cómo las aceitunas se transforman en aceite era como ganar la Euroliga.

Sí, claro. La naturaleza es espectacular. La gente común está acostumbrada a ver la fruta ya en la mesa, pero ver crecer algo es una satisfacción enorme. Es como criar a un hijo. Es como comenzar con una escuadra en la que entrenas y entrenas para después levantar un título importante al final.