BALONCESTO

Carlos Delfino: "Rompí un contrato de cinco años con el Real Madrid poco después de firmarlo, mi agente se agarraba de los pelos"

El escolta argentino, quien a su 41 años se resiste a abandonar el basket, atiende a Relevo en Bolonia.

Carlos Delfino, durante su entrevista con este medio./RELEVO
Carlos Delfino, durante su entrevista con este medio. RELEVO
Julio Ocampo

Julio Ocampo

Corría el año 2002 cuando Sergio Scariolo, en el banquillo del Real Madrid, apostó por un jovencísimo Carlos Delfino para reconstruir una plantilla que llevaba dos años sin conseguir el título de liga. El objetivo era volver a ser competitivos y plantar cara al Barça de Gasol o al TAU de Elmer Bennett, vencedores de las dos últimas ediciones finales. También pedir la vez en la máxima competición continental tras siete años en el dique seco.

El de Santa Fe (1,98, 88 kilos y 19 años entonces) iba a potenciar el juego exterior de un club que requería una profunda reconversión. Nadie mejor que Carlos, a quien ya comparaban con su compatriota Manu Ginobili, entonces el mejor alero de Europa y a punto para hacer historia en la NBA con San Antonio a las órdenes del mago Gregg Popovich.

Sólo había un problema que podía nublar el aire fresco que iba a traer Delfino a la casa blanca: su presencia, progresión y afianzamiento en el mejor club de Europa suponía el despido de Alberto Herreros, toda una institución… Y ya se sabe que Florentino Pérez (un recién llegado) siempre fue de cuidar y mimar a quienes escribieron con letras doradas la historia del Real Madrid.

Sergio Scariolo en más de una ocasión dijo que quería construir el equipo en torno a ti, pero para que fluyera tu progresión era mejor que como suplente tuvieras a Angulo -con humildad, y acostumbrado a salir desde el banquillo- en lugar de Alberto Herreros, una leyenda que quizás podría incomodar. Quería protegerte. Evitar que si tenías un mal partido la hinchada pidiera más presencia del mito. ¿Qué sucedió exactamente?

Yo estaba jugando en Italia, en Reggio Calabria. Ya tenía el pasaporte italiano desde el año 2000. Firmamos un precontrato. Hablé con Ramón Fernández (jefe de la sección de basket) y con Sergio directamente. Yo estaba motivadísimo, porque sabía que Scariolo me ayudaría a mejorar muchísimo. Era una de las oportunidades de mi vida.

¿Pero firmaste?

Sí, un contrato de cuatro o cinco años. No lo recuerdo bien. Ya había pasado incluso el reconocimiento médico en Madrid. Después tenía que verme con el míster esa mañana, porque por la tarde ya estaba fijada la conferencia de prensa que anunciaba mi fichaje.

¿Quiénes estaban en esa mesa?

El abogado del Real Madrid, Emilio Butragueño y Jorge Valdano. Tras firmar estábamos esperando a Sergio, pero no llegaba porque estaba reunido con alguien. Había mucho misterio. Poco después nos enteramos de que Scariolo había dejado de ser entrenador del Real Madrid. Eso alteró todos los planes. Lo primero fue cancelar mi presentación.

Delfino explica la razón por la que rompió su contrato con el Madrid.

Tú ibas ligado al italiano. ¿No habrías podido comenzar sin él?

A ver. Mi contrato estaba firmado, cierto. Sí te digo que yo no sabía nada de lo que estaba sucediendo entre el Madrid y Sergio. Ni siquiera años después me lo comentó (coincidieron en el Khimki en 2008). Solo lo que leí por la prensa, poco más. Todos estábamos esperando quién iba a ser el nuevo entrenador.

Llega Javier Imbroda, exseleccionador español. ¿Hablas con él?

Sí, a los dos o tres días. Yo me quedé en Madrid para ver qué sucedía, si se aclaraba todo. Nos reunimos… Muy honestamente me dijo que él venía de la Selección, así que no me tenía muy controlado ni sabía muy bien qué había hecho en Italia. Me dijo que no me tenía en su libreta. También que se iba a informar para ver cómo yo podía ayudar al equipo, porque no me tenía agendado. Algo así me dijo.

¿Entonces?

Lo primero que dije fue "Vamos a romper el contrato". Es que no quería, tan joven, quedarme anclado con un buen contrato a alguien que no me conocía. El contrato era muy bueno, de muchos años y en un gran club. No quería seguir porque tenía miedo a que se frenara mi progresión por no jugar. Además, ya no estaba el míster que me habría gustado tener sino este señor, que honestamente tampoco sabía quién era. Entonces rompí el contrato.

Con Valdano te llevas bien, ¿No?

Sí, claro. Hace poco me lo encontré en el aeropuerto. Siempre se acuerda de este episodio. La última vez, hablando de ello, me soltó: "Cojones".

¿A qué se refería?

Yo tenía muy claro que quería jugar. Para todos los que estaban en esa mesa -mi padre y mi agente también- era una locura romper ese contrato de cinco años simplemente porque no tenía muy claro qué estaba sucediendo. Creo que fue lo mejor para mí, aunque las condiciones eran excepcionales.

Delfino y su anécdota con Valdano: «Cojones».

Florentino no quería prescindir de Alberto Herreros. Sergio Scariolo capta el mensaje y rompen relaciones. ¿Quién da la orden para rescindir el vínculo contigo?

Yo mismo. A Valdano lo que le sorprendió fue que, siendo el más joven de esa mesa, demostré personalidad. Mi agente se agarraba de los pelos pidiéndome por favor que lo pensara mejor, el abogado del Real Madrid decía "aquí nadie debe nada a nadie"… Y yo le decía que no se preocupara. Tranquilicé a todo el mundo diciendo que era cosa mía. Sí, de forma unilateral.

Javier Imbroda después llamó a tu representante.

Sí, para tratar de negociar un nuevo contrato. Yo ya no pretendía saber nada más. Si no me conocía antes, no quería que ahora mostrara interés tras haber consultado a otros. Para mí todo fue una cuestión de respeto hacia Sergio, quien me llamó para el Madrid.

¿Por qué nunca te explicó nada Scariolo? ¿Y Herreros habló contigo?

Con Herreros no hablé en mi vida. Siempre hablaba con Ramón Fernández y Sergio. Con ambos tengo muy buena relación. Nunca hablamos del tema. Fue una cuestión de respeto… De hecho, Sergio no me llevó jamás a Rusia. Nos encontramos allí de casualidad. Tenemos gran relación y muchos amigos en común. No me arrepiento de nada.

Te marchaste en 2002 a la Fortitudo, con quien jugaste la final de la Euroliga contra el todopoderoso Maccabi. Después, una década en la NBA para volver nuevamente a Europa. Los últimos tres años jugaste en la liga italiana (Pesaro). ¿Podemos decir que, con 41 años, eres agente libre? ¿Y que con Argentina terminaste tras la última debacle?

Tengo una edad y muchísimas operaciones encima. A día de hoy estoy escuchando a mi cuerpo. Me encanta el baloncesto. Con la selección caímos ante Bahamas, y desgraciadamente no estaremos en los Juegos de París. Quizás ese partido fue mi despedida no anunciada, simplemente por una cuestión biológica. ¿Sabes? A mí no me gustó nunca anunciar despedidas, ni decir que me retiro de nada. Soy un jugador de basket porque me divierto. No me interesa el dinero. A día de hoy me entreno con el equipo de la ciudad donde vivo (Cento, próximo a Bolonia). Juega la segunda división. Nos echamos una mano mutuamente: yo estoy en forma y ellos tienen más gente para entrenar con más calidad. Entreno con ellos, pero no juego. Te repito que estoy escuchando a mi cuerpo. No sé si a día de hoy tengo ganas de estar ligado a un equipo todo el año renunciando a pasar tiempo con mi familia. Si sale alguna oportunidad y me motiva digo que sí porque estoy en forma. Me muevo por pasión, por instinto. Te diré esto también dentro de cinco o diez años, porque jamás anunciaré ninguna retirada. Yo soy y seré siempre un jugador de basket, más allá del nivel donde pueda jugar. Jugué al más alto, pero a día de hoy en mi coche hay un balón por si voy con mi hijo y me pide que juguemos en la cancha de algún parque. Me bajo y jugamos. Amo mi profesión; me divierto.