Chus Mateo cae en terreno desconocido para él
Hasta ahora el técnico blanco había ganado todos los partidos a vida o muerte.

La derrota ante Unicaja en las semifinales de la Copa del Rey dejará cicatrices en un Real Madrid que había disputado las últimas nueve finales del torneo. Era territorio habitual para un equipo blanco que ante los andaluces parecía novato en encuentros de esa trascendencia, en la que una derrota significa el adiós al torneo.
Hasta ahora, ese terreno lo dominaba perfectamente Chus Mateo, que lucía un inmaculado dos de dos en partidos de esta índole. Ganó la pasada edición de la Liga Endesa en cuanto tuvo la primera oportunidad y repitió triunfo en las semifinales y la final de la Supercopa. Incluso en esta Copa del Rey había salvado también por primera vez el K.O.
Sin embargo, no pudo evitar el golpe en el mentón de Unicaja y el técnico madrileño pierde uno de los argumentos que jugaban a su favor: que sabía enfrentarse a los partidos con algo en juego. Ahora tanto él como el equipo tendrán que aprovechar estos días para rearmarse y afrontar lo que se viene encima. Que no es poco.
El equipo sale muy tocado de esta derrota y Chus Mateo también. Hasta ahora le valía con los dos títulos conquistados y con la marcha en la ACB y su segundo puesto en la Euroliga, pero el crédito se ve muy mermado por la derrota ante Unicaja, sobre todo por la imagen dada.
Ni en el choque ante el Valencia ni frente a los andaluces el Madrid ofreció sus señas de identidad esta temporada. La defensa fue incapaz de contener a los taronja en la segunda mitad y no se sostuvo ante los malagueños en todo el partido. A eso hay que sumarle el escaso acierto en el tiro de los blancos y la ausencia de ideas en ataque.
El equipo blanco se va de Badalona tras haber perdido seis de los ocho cuartos que ha disputado, un balance muy escaso para un equipo como el Madrid. Un dato que se explica en gran parte por la falta de claridad ofensiva como demuestra el hecho de que haya acumulado más pérdidas (24) que asistencias (23).
Sin embargo, el gran problema del Madrid va más allá de los números y ha sido la falta de intensidad. "El Unicaja ha tenido más alma que nosotros", apuntaba Chus Mateo en la rueda de prensa posterior a un choque en el que el Real Madrid fue superado en rebotes, asistencias, porcentajes, valoración y, sobre todo, en intangibles como son las ganas. "El corazón y cabeza en muchos casos cuentan en este deporte".
Dos ingredientes que el Real Madrid y el técnico madrileño tendrán que recuperar para poder seguir afrontando partidos y eliminatorias a vida o muerte y demostrar que esta Copa, como cantaba Coti antes del choque, sólo fue un error.