Más de Laprovittola, Willy Hernangómez... y a Ricky Rubio, ¿qué necesita el Barça para despegar?
La Copa deja tocado al equipo de Roger Grimau, que buscará ahora reponerse de cara a final de temporada.

Málaga.- Cuando se pone el broche a un torneo como la Copa del Rey, lo cierto es que se pueden sacar mil lecturas de cada equipo. Pero en el caso del Barça, estas pueden tener más de un nombre propio. El equipo de Roger Grimau no pudo con el Real Madrid. Y otra vez volvieron a reaparecer esos fantasmas que se han visto en otras ocasiones. Si Nico Laprovittola no está del todo, el Barça tiene un serio problema, sobre todo en el juego exterior. Si, además, Willy Hernangómez no logra jugar con dureza, el juego interior pierde fuelle. Y ambos casos se dieron en la final ante el equipo blanco. Errores, como dijo Álex Abrines en zona mixta, que sí que condenaron al conjunto culé más allá del arbitraje, como el club denunció -desde directivos a viva voz en los pasillos hasta el entrenador o jugadores- tras el partido. Pero, entonces, ¿qué es lo que realmente necesita el Barça para despegar? Vamos por partes.
Primero, la presencia de Laprovittola. El argentino es de los que mejor entiende al Real Madrid y, por tanto, de los que mejor sabe cómo jugarle. Ya sea por su pasado merengue, su amistad con Campazzo o su conocimiento sobre el juego de su compatriota Deck. Claro está que hay partidos mejores y otros peores, pero el problema es que los de Roger Grimau parecen tener cierta Laprodependencia. Si el argentino no tiene su día o el rival logra anularlo, el equipo lo nota demasiado. Y ante el Real Madrid lo primero fue un poco consecuencia de lo segundo.
Laprovittola no pudo zafarse de la defensa que le planteó Chus Mateo. Y Roger Grimau tampoco supo cómo cambiar el sistema o la táctica de juego para intentar arrastrar la defensa blanca a otro sitio y así poder liberar al argentino. Y eso es algo que ahora le toca mejorar al Barça si quiere mantenerse en la línea de lo que sí fue capaz de hacer en semifinales ante Lenovo Tenerife.
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— Barça Basket (@FCBbasket) February 18, 2024
Segundo, la dureza de Willy Hernangómez. Mientras que en otros partidos el pívot había firmado un gran papel, en la final se vio sobre pasado por prácticamente todos los jugadores del Real Madrid. ¿El motivo? Que no fue lo suficientemente duro ni atento al juego y esto penalizó al Barça, más aún cuando Jan Vesely se ve obligado a estar más tiempo en pista y finalmente acaba eliminado.
El fichaje de Willy Hernangómez fue, junto al de Jabari Parker, el fichaje estrella del Barça. Por nombre y presupuesto. Sin embargo, no termina de encontrar la continuidad. Y esto se debe a que a veces parece que no muestra la suficiente dureza como para imponerse bajo aro. Un ejemplo está en esa bola que Dzanan Musa le arrebata de las manos por esa falta de fuerza en uno de los despistes que tuvo en el partido. Además, tampoco estuvo fino de cara a aro -sólo 8 puntos-, ni tampoco para sacar faltas ante sus rivales. La garra con la que jugaron todos los jugadores del Real Madrid no la tuvo Willy Hernangómez. Y si el Barça quiere apuntar alto, necesita la mejor versión de su pívot.
Tercero, el regreso de Ricky Rubio. La realidad es que cuando el viernes el Barça saltó a calentar sobre el parqué del Martín Carpena, todas las miradas se fueron al parqué y luego al banquillo. ¿Por qué? Porque había quienes buscaban la presencia de Ricky Rubio , de hecho, era la pregunta que se escuchaba repetida en la grada. Pero no, el base ni siquiera viajó a Málaga.
Aún queda por ver cómo se encuentra sobre el parqué tras su vuelta -que todo apunta a que será en unos días con la Selección-, pero la realidad es que el Barça necesita de un jugador como Ricky. Un base que ordene, que tenga buena mano, que sepa bien cómo unir e incorporar al juego a todos y cada uno de sus compañeros y que así libere más a Laprovittola para jugar con él como dupla base y escolta cuando sea necesario. Y es que, a tenor de lo visto, la necesidad de que la apuesta por el de El Masnou salga bien ha terminado por convertirse en una auténtica necesidad para los culés.
Y cuarto, más (y mejor) pizarra de Grimau. El técnico azulgrana tiene que reaccionar y anticiparse más en ciertas acciones. Un ejemplo fue la defensa que se hizo en la final sobre Laprovittola. El Real Madrid anuló al argentino y el Barça, pese a la gran plantilla que tiene, no supo reaccionar para sacar rédito por otro lado ni tampoco para tratar de arrastrar la defensa a otros jugadores, con el fin de evitar que se centren en Laprovittola. Y ahí, lo cierto es que quien debe llevar la voz cantante en este sentido es Roger Grimau.