Mahamadou Landoure muta en Chamberlain para dar una alegría al madridismo: ¡82 de valoración!
El pívot malí termina con la resistencia del Barcelona y firma una de las mayores exhibiciones que se recuerdan en la Minicopa.

Real Madrid y Barcelona salen muy tocados de la Copa del Rey celebrada en Badalona. Sin embargo a los madridistas les queda un pequeño consuelo: el triunfo en la Minicopa. Un título que no enmascara los problemas del primer equipo, pero que ayuda a llevar el mal trago de una forma más suave. Sobre todo porque se consiguió frente al eterno rival, que se va todavía más dolido de esta cita.
Si en los mayores el torneo ha supuesto un cambio de era, entre los pequeños no se vislumbra el final de la hegemonía de los dos grandes del baloncesto español. Madrid y Barça están uno o dos peldaños por encima del resto. Sobre todo, en el nivel físico de sus plantillas en lo que muchas veces se convierte en partidos de hombres contra niños.
El mejor ejemplo es Mahamadou Landoure, la torre de la Minicopa con 211 centímetros de altura con apenas 13 años y que el año pasado jugó como invitado en el Barcelona. El jugador malí ha sido la gran sensación de un torneo que ha dominado de principio a fin y en el que aprovechó la gran final para exhibirse frente a las cámaras y los 8.360 espectadores que poblaban las gradas del Olímpico, récord de asistencias en un partido de Minicopa.
⭐️ El MVP de la #MinicopaEndesa es para...
— #CopaACB (@ACBCOM) February 19, 2023
MAHAMADOU LANDOURE
¡Qué espectáculo de torneo se ha marcado el jugador del @RMBaloncesto! ¡Contundencia en los dos aros y mucho talento! pic.twitter.com/Sdgd5vTuij
A lo que íbamos. Este Madrid empieza y acaba en Landoure y sólo hay que fijarse en lo que sucedió en la gran final. El africano firmó una de las actuaciones más brutales que se recuerdan con 56 puntos, 33 rebotes, 14 faltas recibidas y cinco tapones para un total de 82 de valoración. Una exhibición gigante que empequeñeció los esfuerzos defensivos del Barça por frenarlo.
Los azulgranas lo intentaron todo. Y durante muchos minutos su plan surtió efecto. La idea era endurecer la defensa sobre el resto. Cerrarles las vías de pase haciendo constantes dos contra uno para forzar la pérdida del rival. El físico les daba para ello. Pero solo hasta cierto punto. Poco a poco los culés, con más sentido colectivo que el Real Madrid, fueron perdiendo fuelle para enfrentarse al titán madridista.
El buen partido de Filba (apunten ese nombre de cara al futuro) con 21 puntos o Diego Ferreras (16 de valoración) fueron insuficientes para frenar a Landoure e impedir que el equipo blanco se llevará su noveno título en las últimas 10 temporadas, alargando un reinado que no parece tener fin.