COPA DEL REY 2023

El segundo momento más especial para Dario Brizuela

El escolta de Unicaja ha cambiado la etiqueta de microondas por la de jugador clave para entender el éxito de su equipo.

Darío Brizuela celebra la victoria ante el Real Madrid. /EFE
Darío Brizuela celebra la victoria ante el Real Madrid. EFE
Guillermo García

Guillermo García

La Copa del Rey de baloncesto de 2023 no es una más en la cuenta de Darío Brizuela. Para el escolta del Unicaja ni siquiera es la de las cuentas pendientes. Esas palabras no tienen cabida en su vocabulario, a pesar de que ya sabe lo que es jugar una final… y perderla. Sucedió en 2020, en la cita celebrada en Málaga y en la que el conjunto cajista cayó ante el Real Madrid. Un encuentro en el que el escolta vasco se quedó con la miel en los labios tras ser el mejor del cuadro andaluz con 22 puntos. Pero no fue suficiente.

Hoy todo eso es historia para Brizuela, que está en Badalona para cumplir con la misión que aceptó al salir de Málaga el pasado miércoles. Un trayecto que estuvo a punto de no hacer, pero que le ha servido de gasolina para llevar a Unicaja a la final del torneo. Hace apenas unas semanas el escolta vasco vivía el momento más especial de su vida con el nacimiento de su hijo. Un instante que cambia la vida de cualquiera, pero que en el caso de Darío fue más allá.

"Han sido los peores días de mi vida. Mi hijo está en la UCI, está bien. Se ha recuperado. Dudé si venir, pero mis compañeros me convencieron. Todo lo malo que tenía dentro ha salido", afirmó ante las cámaras de Movistar instantes después de eliminar al Barcelona. Bruno nació el jueves 19 de enero. Poco después tuvo que ser sometido a una operación intestinal de la que está recuperándose y que le condujo a pedir a la Federación que no le llevara a las Ventanas que se disputarán la semana que viene.

Sin embargo, Darío no podía faltar a la cita de Badalona. Sabía que podía ser especial. Y a fe que lo está siendo. Sobre todo en el primer encuentro con 27 puntos ante el Barcelona. En el segundo pagó la euforia y apenas sumó un punto a la cuenta de Unicaja. Su equipo no necesitó su mejor versión, esa que está tocada por una varita como decía Chus Mateo en la previa. Esta Copa seguía siendo suya.

Es la confirmación de que aquel jugón, al que muchos tachaban de bajito cuando estaba en las categorías inferiores del 'Estu' y al que no veían llegando a profesional, tenía que ser jugador de baloncesto. Bien por talento o bien por genética, ya que sus padres también se han criado en la cancha.

Este estudiante de psicología siempre destacó por su facilidad anotadora, pero no fue hasta 2011 cuando vería su nombre en los medios por primera vez. Sucedió en un campus organizado por José Manuel Calderón y en que participaba Sony Weems, jugador entonces de los Toronto Raptors, y que sufrió en sus carnes un mate de 'La Mamba Vasca' que se hizo viral. Una muestra más de su osadía en la cancha.

El descaro es lo que ha llevado a Brizuela no sólo a convertirse en uno de los mayores talentos ofensivos del baloncesto español, sino también a derribar la puerta de la Selección española. Habitual en las Ventanas, Darío perdía protagonismo en las grandes citas hasta que llegó el Eurobasket del pasado verano. Marcado por las ausencias, Scariolo llamó a jugadores menos habituales en estos torneos como Brizuela. ¿El resultado? Una de las grandes gestas del deporte español y a la que ahora espera sumar un nuevo título en forma de su primera Copa del Rey. El segundo momento más especial de su vida.