BALONCESTO

La crisis galopante del baloncesto argentino: "Era fácil venir a la selección cuando eras una potencia"

La albiceleste ha pasado en apenas cuatro años de jugar la final del Mundial de China a quedarse fuera de los Juegos Olímpicos de París.

Carlos Delfino saluda a sus compañeros tras caer ante Bahamas./Efe
Carlos Delfino saluda a sus compañeros tras caer ante Bahamas. Efe
Guillermo García

Guillermo García

El baloncesto argentino comenzó el siglo XXI como una de las grandes referencias mundiales. La plata en el Mundial de Indianápolis en 2002 sólo era el preludio de la mayor gesta de la historia de la albiceleste: el oro en los Juegos de Atenas 2004 con una generación liderada por Ginóbili, Nocioni, Scola o Prigioni. Los sudamericanos se imponían a Estados Unidos en semifinales y a Italia en la final, logrando un primer puesto que gestaba una leyenda.

Después llegó el cuarto puesto en el Mundial de 2006 (cayó ante España en semis tras el fallo desde el triple de Nocioni), el bronce en los Juegos de Pekín, otro cuarto escalón en los Juegos de 2012 y, sobre todo, la plata conquistada contra pronóstico en el Mundial de China en 2019, cayendo ante España en la final. Dos décadas en las que Argentina ha sido referencia, hasta que ha caído de forma precipitada en apenas cuatro años.

La progresiva retirada de los jugadores de la generación dorada ha provocado la caída de la selección argentina hasta el batacazo de la derrota ante Bahamas que deja a la albiceleste sin Juegos Olímpicos por primera vez desde 2002. Una derrota histórica que provoca la mayor crisis de las últimas dos décadas, ahondada por los problemas internos que tiene la CAB y que hasta ahora se enmascaraba con los resultados de la absoluta.

"Nuestra realidad es esta, sin jugadores en la NBA, con buenos jugadores en Europa, y tenemos que centrarnos en eso"

Pablo Prigioni Seleccionador de Argentina

La debacle frente a Bahamas es el final de un camino que ya se vislumbraba desde hacía tiempo. Sólo su triunfo en la Americup de 2022 ponía algo de luz en el túnel. Un año antes Argentina caía en cuartos en los Juegos de Tokio, dejando entrever la crisis que terminó por explotar el pasado mes de febrero. El combinado dirigido por Pablo Prigioni, con todos sus jugadores Euroliga disponibles, no pudo con República Dominicana y se quedó fuera del Mundial que comienza ahora en Indonesia, Japón y Filipinas.

Una ausencia que se agrava con la derrota ante Bahamas y que abre una profunda crisis en el baloncesto argentino que se pregunta por los pasos a seguir para volver a lo más alto del baloncesto mundial. Sin grandes referentes en cantera el futuro y un presente gris, el panorama no parece nada esperanzado como señalaba el propio Prigioni tras el partido.

"Era fácil venir a la selección cuando había seis o siete jugadores en la NBA, cuando eras una potencia. Ahora no es esa la situación", apuntaba el seleccionador albiceleste. "Nuestra realidad es esta, sin jugadores en la NBA, con buenos jugadores en Europa, y tenemos que centrarnos en eso, en esa transformación, del crecimiento de los jóvenes, enfocarnos en que mejoren, en los que vienen incluso más abajo, nuestra realidad es esta".

El exbase del Baskonia o Real Madrid es una de las piezas importantes para intentar sacar adelante la situación. Sin embargo, ni él mismo sabe qué pasará con su futuro: "Me gustaría seguir, pero falta mucho tiempo. Todas las veces que yo pueda, si la Confederación está de acuerdo yo voy a intentar estar, pero no lo puedo garantizar ahora mismo", apuntaba Prigioni tras una derrota que siembra de dudas el futuro de una selección que no hace tanto era referencia mundial.